miércoles, 18 de septiembre de 2013

Edición especial de Andábata en la cárcel de Zuera.



El pasado día diez visité la cárcel de Zuera con mi novela Andábata.  En marzo habíamos estado ya en la de Daroca, de la que guardo un gran recuerdo. La actividad forma parte del mismo convenio entre el Ministerio del Interior y el Gobierno de la Comunidad que, desde la Biblioteca de Aragón, se desarrolla en colaboración con diferentes Centros Penitenciarios.


En este caso, la visita fue al módulo 14, un módulo experimental que reúne a unos internos especiales y especialmente comprometidos con su propia reinserción. El pabellón es incluso mixto (algo que yo no pensaba que existía en el mundo penitenciario).  La experiencia fue impresionante -para mí- y me consta que ellos también disfrutaron mucho de la charla. Además de la reunión por el ciclo de lectura, pude visitar todas las instalaciones del módulo: los talleres, el comedor, el gimnasio, la biblioteca.  También tuve la oportunidad de hablar con algunos de ellos mientras nos fumábamos un cigarrillo en el patio, e incluso de saludar a un interno que había estado en Daroca y se encontraba trasladado allí, aunque a otro módulo.  Me vine con el corazón un poco más lleno, con algunos poemas escritos por uno de ellos y con una preciosa “edición” de Andábata que me regalaron al final.  Un libro- joyero que hicieron en su taller aprovechando Aranzadis obsoletos. Una joya para mí.  Me encanta la ironía del reciclaje.  Andábata hecha de leyes que ya no sirven por presos que aún pueden hacer muchas cosas. La vida es así. Y yo les doy las gracias.  Ex corde.  

 

sábado, 31 de agosto de 2013

¡Salto al cine!

Creo que las cosas más increíbles pasan sin que uno haya pensado en ellas.  Hace unos meses, Raúl Guíu, un joven director de cortos, me mandó un correo sorprendente: me contaba que había leído por internet una antigua entrada de este blog, mi poema “Los ojos de los muertos” (poema que luego formó parte del libro Nostalgia armada, publicado en Siltolá en 2011) y que le parecía perfecto para banda sonora del proyecto en el que estaba entonces trabajando.  Quedamos, me pasó el guión y me contó su idea. Ahora es más que una idea. Cuti Vericad ha puesto música y voz a esta especie de blues que acompaña a los títulos de crédito de una pequeña comedia negra. La producción es de José María Guíu y Francisco Javier Millán; la fotografía y edición, de Roberto Torrado; los protagonistas: la guapísima María Díez de Rada y Alfonso Palomares, de mis admirados de Oregón Televisión.

El miércoles pasado asistimos al pase privado en la productora y el próximo viernes 13 de septiembre se proyecta por primera vez en la Muestra de Delicias, para la que ha sido seleccionado.  La presentación oficial, el sábado 28 de septiembre en el Centro de Historia.  Os esperamos a todos y, de momento, aquí queda cartel promocional, canción y poema.



Esos ojos abiertos de los muertos
cuando nadie ha mirado su desvelo
ni su ausencia del sueño de los vivos;
cuando nadie ha hecho el gesto de entenderlos
cerrando sus inútiles ventanas
hacia un mundo perdido para siempre.

Aún atados por la fiel memoria
a la costumbre de mirar las cosas,
qué verdad suspendida de sus párpados,
qué terrible pureza ensimismada,
definitivo asombro de los ojos
inmóviles y ciertos de los muertos.

Y la vacía voz de su mirada
y la imposible luz que acaso intuyen
los nuevos ojos ciegos de los muertos.

Olga Bernad (Nostalgia armada, Ediciones de la Isla de Siltolá, 2011)

martes, 27 de agosto de 2013

En Cuadernos Hispanoamericanos

Vuelve a interrumpir mi descanso veraniego en el blog una noticia fresca: en el número 757/758 de julio/agosto de Cuadernos Hispanoamericanos, Eduardo Moga firma un artículo dedicado a la poesía española actual y a una docena de nombres (im)propios, entre los que tiene la generosidad de incluirme: Juan Carlos Mestre, María Ángeles Pérez López, Marta Agudo, Agustín Fernández Mayo, Mario Martín Gijón, Mariano Peyrou, Julieta Valero, Óscar Curieses, Juan Manuel Macías, Javier Pérez Wallias, Olga Bernad y Jordi Doce
Mil gracias por la atención.

viernes, 23 de agosto de 2013

Traducida al francés

Tres textos traducidos al francés por Caroline Lepage y Celine Rollero (Universidad de Poitiers y Universidad de Burdeos) Para Lectures d'ailleurs y Trababordo. En español, los textos están aquí: Fanaticos y radicales, Noches de abril y Enciérrame en el sótano. Las traducciones pueden leerse haciendo un clic: AQUÍMil gracias.

« Fanatiques et radicaux (Sic transit gloria mundi) »

Même si le temple et la liturgie sont beaux, le geste n'arme pas la doctrineAu contraireD'abord, il y eut le cœur, puis le souvenir, et enfin les formes. Quand tu les auras vidées de toute chaleur humaine, il ne te restera que l'attitude de l'inquisiteur et la bouche froide, lavant ta conscience dans la peur d'autrui si en as le pouvoir, maudissant le monde et ses modernités si tu n'es qu'un être ordinaire – bien que pour moi, tu aies toujours été d'autres choses encore : ces chevaliers, Saint Louis mourant perpétuellement dans un poème ; Chateaubriand à la fin, acculé par la vulgarité ; la mer de Bretagne ; les temps nouveaux. Il n'est pas étonnant que tu séduises tellement, car obscurément tu irradies (raison pour laquelle tu dévastes presque cycliquement consciences et paysages). Il est également aisé d'obtenir que le pouvoir te soutienne parfois avec ses mains de fer. Mais essayer de t'aimer est comme essayer de nourrir un chien dangereux. Tu finiras par mordre, parce que tel est ton destin. Nous le savions ; et c'est pour cela que nous fîmes chaque révolution sur des machines bien précises, celles qui nettoyaient les gorges de toute faute. J’aurais voulu partager avec toi la nuit et le moment. Cependant, je ne peux que te raconter comment le sang et l’espoir enivrent, donnant à chaque lame un éclat d'innocence. La nouvelle cruauté te surpassait. Le monde et le pouvoir te trahissaient. Ce sont des amants volages. Jamais ils ne seront nous.

viernes, 26 de julio de 2013

Teníamos un blog...


Sólo un breve apunte de verano para agradecer algunas cosas: a María Teresa Gómez Puertas sus fotografías para el nuevo libro, que recogerá una selección de prosas de esta bitácora, a Miguel Sanfeliu y a Antón Castro sus entrevistas para el blog y para el Heraldo de Aragón (aquí y aquí), a Diego Morales su lectura de El Buen Amor (aquí). A todos (si alguno queda), vuestra paciencia con estas caricias medio abandonadas.  Nos vemos en septiembre.  



miércoles, 19 de junio de 2013

Borrascosa Institutriz en primavera

09/04/2013 MUNDO INTERIOR  (XIV)
Todos sabemos que lo importante es el interior y bla, bla, bla. Pero un frívolo impenitente y terrible -Oscar Wilde- dijo: "La belleza es muy superior al genio. No necesita explicación". Y también dijo: "Es triste eso de que el talento dure más que la belleza". El misterioso mundo visible, qué tontamente superficial hay que ser para no darle importancia. Recordé ayer esas frases y, una vez más, sonreí (en mi interior) al recordar la de una amiga: "Es muy triste que te quieran sólo por tu cerebro".

01/06/2013 MALDITOS (XV) 
Llego del teatro. María Confussión adapta Una habitación propia, de Virginia Woolf. "Si te paras a maldecir, estás perdida". Qué gran frase. Pararse. Maldecir. Perdida.

18/06/2013 NIETZSCHE EN PRIMAVERA (XVI)
"Las convicciones son más peligrosos enemigos de la verdad que las mentiras."
La mitad de las personas que conozco negarían esto aunque les pusieses una pistola en la cabeza. Es mi opinión, es mi verdad, te dicen. Y no mienten. Ni yo. Es que uno busca algo que, desde dentro, produzca una sensación de estabilidad, objetividad y realidad mientras rodamos sobre este mundo loco que flota como un diminuto enigma incombustible, dramático y glorioso, en medio de un universo lleno de estrellas y agujeros negros.  Nuestra pequeñez hace posible el espejismo, hormigas que no saben de la ingobernable danza del barco en la tormenta. Esa manera de preguntar ¿me quieres? Nietzsche, qué cruel.

 

 
 QUIMERA adelanta sus contenidos de julio. Me estreno allí con una reseña sobre Los Estratos, de Juan Cárdenas. Apuntadla. Gran número para el largo y (tal vez) cálido verano: clic AQUÍ




EL BUEN AMOR en la Feria del Libro de Zaragoza (Heraldo de Aragón, 06/06/2013, Antón Castro):





domingo, 9 de junio de 2013

Presentación de El buen amor en Zaragoza

Fotografía: María Teresa Gómez Puertas
Cuando presentas un libro lo entregas a los demás, lo pones en sus manos.  Sólo uno sabe qué se ha dejado en él y, además, eso no importa. Quisiéramos que importase, pero no. Para mí tienen siempre las presentaciones mucho de alegría, un poco de sensación de descanso y, de fondo, una rara conciencia melancólica que es muy difícil de explicar.  Pero tampoco eso importa demasiado.  Lo único importante es agradecer la presencia a todos los que me acompañasteis. Siempre me sorprende el calor que encuentro en la gente  y ese silencio atento, tan eléctrico, que me llega desde el otro lado.

Fotografía: María Teresa Gómez Puertas

Tampoco el protagonista quiso faltar.  La realidad siempre imitando a la ficción (por obra y gracia del actor Manuel Santander).

Fotografía: María Teresa Gómez Puertas
Fotografía: Angós










En la mesa, con José María Pérez Collados y Santiago Gascón, a ratos iluminados como el espíritu santo.

Fotografía: Laura (Fontana Cesareo Alierta)



Luego, focos fuera. Las firmas y la charla con los asistentes... Y mi inmenso agradecimiento por una tarde así: Seis de junio de 2013.




Fotografía: Víctor García Bernad

jueves, 30 de mayo de 2013

Una cita con El buen amor

El próximo jueves presentamos por fin El buen amor.   Hoy aparece en el Heraldo una reseña de Santiago Gascón que se hace eco de la presentación y del libro.  Aprovecho para agradecer también a Álvaro Valverde su bienvenida, a Antón Castro su mención (aquí, aquí), y muy especialmente a Enrique Baltanás su particular lectura: aquí.  A su aire, El buen amor va haciendo su camino.

  (Clic sobre las imágenes para leer)

El lunes estaremos en la Feria del libro de Zaragoza, de seis a nueve de la tarde, en la Caseta de la Asociación Aragonesa de Escritores.  Muchos libros, muchos autores, mucho que ver.



Pero el jueves os esperamos a todos en El pedacito de cielo:


viernes, 24 de mayo de 2013

Cinco años de blog, antología y entrevista

Cinco años ya. Reconozco sentir una cierta nostalgia por otros momentos en los que los blogs contaban con más vida, aunque quizá con menos firmas "importantes". La blogosfera es como un pueblo en cuyas calles cada día te encuentras una nueva casa abandonada. Entra dentro de lo normal, supongo, porque cinco años es mucho tiempo y todo esto es provisional. ¿Alguien tenía un plan cuando empezó? Yo no, desde luego. Seguro que, de planearlo, nada hubiese salido igual. Mejor seguir el curso de la apetencia, escribir, barajar tiempos de silencio y palabras y dejarse llevar entre textos, poemas y noticias que a veces se acumulan.  De momento, cinco años.

Este cumple viene acompañado de la reciente publicación de mi segunda novela -El Buen Amor- y de la recuperación de un proyecto que se paralizó el año pasado: Algunos cisnes negros, el compendio de las prosas del blog. Verá por fin la luz tras el verano, si el tiempo y la autoridad no lo impiden. 

Por otra parte, Vakxikon.gr publicó a finales de abril la antología de poesía hispanoamericana contemporánea, Ανθολογία Σύγχρονης Ισπανόφωνης Ποίησης. de la que se fueron mostrando entregas en la revista de la editorial. Las traducciones, la edición y el prólogo son de Ati Solerti; el epílogo, de Mario Domínguez Parra, que actuó también de asesor.  Treinta y siete poetas antologados (nómina completa: aquí),  Entre sus páginas (134-138), tres poemas míos: Todo, Distinto amor e Hic sunt dracones.





Ayer acudí a los estudios de Aragón Radio para asistir al programa Escúchate, un buen sitio para hablar de lo divino y de lo humano (y también de El buen amor) con Javier Vázquez y sus colaboradores

martes, 30 de abril de 2013

Duermevela en Cuaderno ático

Se puede descargar en formatos PDF y DJVU
clic AQUÍ 
Acaba de nacer Cuaderno ático, una revista de poesía. La dirige Juan Manuel Macías. Su marca: una sobria y elegante factura, perfección tipográfica y textos de muy distintos autores.  Tengo el honor de haber colaborado en su número inaugural con un poema, junto a textos de Martín López-VegaEduardo Moga Julio César Galán, María Ángeles Pérez López, Sergio GasparAntonio Rivero TaravilloJuan VicoJavier Lostalé,Mario Domínguez Parra, Ángel CerviñoLuis Miguel Rabanal, Jeannette L. ClariondMaría Antonia Ortega, Álex Chico y José Luis Piquero, además de traducciones de Goethe , Vasilis Laliotis y Cavafisa cargo de José Luis Gómez Toré,  Mario Domínguez Parra y el propio Juan Manuel, respectivamente.
Larga vida. 


DUERMEVELA

Las noches de los pensamientos ciegos
avanzan
aterradas de mar.
La vela que navega,
la que ya se ha apagado para siempre;
el mar, como un fantasma,
cede su sangre al viento y la marea
tira y tira de mí.
Mi corazón y el mundo hipnotizados,
los niños en el vientre de sus madres,
la arena de las playas,
los días de verano:
todo acaba danzando,
buceando,
moviendo las caderas de la tierra
agotada e impúdica.
Penélope, perdida la esperanza y el nombre,
es una mujer lenta que recuerda
un baile que olvidó.
Y el baile es ley y número y misterio.

El principio del sueño tiene una voz de coro
de doncellas, caballos y muchachos
que buscaban su muerte en ese mar.
Mis pensamientos dejan su costura,
como bellas y ajadas putas ensimismadas,
sacerdotisas presas
cuyo destino el tiempo envileció,
que no saben si esperan o descansan o son
más allá de este mar y de esta noche larga.
Como si todo fuese una tormenta
a punto de caer
sobre una plaza llena
de músicos rotundos y cobardes
(tan rectos, jesuíticos, soberbios)
los condenados santos del reino del rencor.

¿Y de qué me acusaban esos músicos?
¿Y qué les hice yo?
¿Por qué se suicidaban los caballos?
¿Por qué me puse alegre cuando el viento
se llevaba muy lejos los papeles?
Y por qué vuelve ahora la mirada tristísima
de aquel amigo al que insulté en mi infancia,
aquel dolor tan limpio en otros ojos
(si luego ha habido tantos otros ojos).
La carita de niña de la virgen
en los cuadros antiguos.
La mirada de hambre de aquel hombre
que inundó de palomas mis pulmones.
(Fumaba
como si él estuviera bebiéndose mi alma,
y respiraba yo de su ansiedad asmática
como si el aire fuera de cal caliente y vino).
La vez que me perdí sobre una cama.
La vez que me perdí dentro de un bosque.
Todas las veces que alguien me buscaba.
La vez que te encontré.
La vez que yo miraba fijamente
tu copa de cristal y se hizo añicos.
Sé que me asusté tanto que quería
pensar en otra cosa. Pero nunca
paraba de llover. Nunca paraba.
No sé, todas las veces
que no me has visto hundirme en estas aguas.
Un millón de caballos angustiados
cansados de callarse,
viniendo en avalancha y aún callados,
parecen pronunciar con la mirada
que todo tiene fin salvo el silencio
y las olas del mar.

Y por qué regresar si no podré salvarlos,
si al sueño viene todo menos tú.
Mira otra vez y duerme.
Todo se va cayendo sin ruido al mismo pozo
acogedor y oscuro
como el beso de un príncipe,
como la suavidad de su tiniebla.

miércoles, 24 de abril de 2013

Libros y días

En el Heraldo.  Veintitrés de abril.  Libros que han marcado tu vida.  Veintitrés recuerdos de otros tantos autores. Yo tendría mil deudas que pagar, pero da gusto saldar alguna.

El buen amor, recién salido del horno, estuvo en la mesa de NUEVOS RUMBOS, en el Paseo de Independencia.  Gracias a todos los que os acercasteis por acogerlo así, lo pasamos muy bien y nos acompañó hasta el buen tiempo.


Añado ahora, conforme me van llegando, algunas fotos del día de ayer... qué prisa se da el pasado (o el futuro).  O será el presente lo que se me escapa siempre, no sé, allí estuvimos:






De buena mañana, frente a correos, entre Olifante y Eclipsados. Primeros curiosos




A firmar...




Amigas y lectoras que pasan hasta dentro, muy felices con su Amor (sabían que obsequiábamos a nuestros lectores con vino).





Amigas que se acaban llevando también la botella de vino.











Muchísima gente, sobre todo entre las doce y las dos.







Gente encantadora.








A estos los amo.








Alrededor de la matriarca, Maruja Collados, sus hijos -responsables de la editorial-, algunos amigos y escritores.









Se acabó el vino...





Estuvo también nuestro amor (duro amor, pero amor)  entre los 23 libros para el 23 de abril que Antón Castro recomendó en Heraldo.es: AQUÍ. Un día estupendo para recordar.  

lunes, 15 de abril de 2013

Mi nueva novela: El buen amor


Acabo de recibir las cajas con los primeros ejemplares de mi nueva novela. En breve estará en las librerías.  Es tarde y la luz es mala, pero no quería esperar mejor momento. Le he hecho unas fotos con el móvil, lo he traído aquí, el primer lugar donde compartí algunos textos con los demás. Yo no sé qué decir, como en esos encuentros que hemos esperado mucho tiempo.  Lo miro.  Lo toco. Me gusta este preciso instante. 

Se publica en Nuevos Rumbos, y siempre agradeceré a José María Pérez Collados la dedicación personal a este libro, su enamorada lectura, el cuidado de cada detalle. La portada es de Jose Herrero y la edición se acompaña con ilustraciones suyas y de Antonio G. Oliete, y también con un breve texto de contraportada a cargo de Francisco José Martínez Morán.

Pero ahora mismo no podría decir nada más, salvo que me encantaría que os lo llevaseis a la cama...

Nota de 22 de abril: Aunque todavía no se ha distribuido, mañana estaremos firmando ejemplares en la mesa de NUEVOS RUMBOS en el paseo de Independencia de Zaragoza, con ocasión de la Feria del Libro.  También se encuentra ya disponible para ser encargado directamente a la editorial: AQUÍ


domingo, 31 de marzo de 2013

Leones en Turia

El día 20 de marzo se presentó en el Teatro Principal de Zaragoza el último número de la Revista Turia. El agravamiento de la enfermedad de mi suegro, que murió a la mañana siguiente, me impidió asistir.  Me hubiera gustado mucho.  Hacía más de diez años que Turia no se presentaba en Zaragoza y había prometido a Raúl Maícas, apenas unos días antes, hacer lo posible por estar ahí.  No pudo ser. Pero al menos entre sus páginas quedaron mis leones, todavía hambrientos, en una compañía inmejorable.  Me gusta celebrar la primavera con una buena noticia, porque lo mejor del año queda aún por delante, porque hoy cumplo yo misma otro año más, porque a pesar de los pesares revistas como Turia siguen, porque todo debe seguir. Que no se nos muera el hambre. 



DE NUEVO LOS LEONES

Han vuelto los leones escondidos
con más plomo en los ojos y, en los dientes,
su hambre de horizontes y de sangre.
En las selvas dormidas del instinto
la conciencia es a veces un animal despierto.

Seis presas son seis cuerpos sobre el suelo
para una sola fiesta de la carne.
Si con nada tenías suficiente,
suficiente sería que no hubieras
ni siquiera empezado a contar víctimas.

Porque será imposible regresar
sin que en el alma pesen tantos cuerpos.


lunes, 25 de marzo de 2013

No es país para viejos

(La fotografía es de Fernando González Seral)
El jueves pasado, después de una enfermedad que duró varios meses, murió Antonio, mi suegro.  Un agricultor que mañana hubiera cumplido ochenta y cinco años.  Su tiempo y su paisaje estuvieron llenos de campo y trabajo hasta el final.  Ninguna queja.  La fortaleza amable de un extraño vikingo nacido en el secano, surcando toda la vida mares de cereal bajo cielos pesados como plomo, contundentes, impasibles. Pero él tenía la ternura recia y sin aspavientos de los fuertes, el aguante de los hombres buenos y ni la enfermedad consiguió arrebatarle lo que era.  No sabría escribir nada que se pareciese a lo que siento, no sé si es bueno intentarlo. 

Es doloroso pensar en la última etapa, el periplo de hospitales, altas, nuevos ingresos, nuevas y rápidas altas, como si el sistema no quisiera gastar un euro de más en una persona anciana que no tenía ya esperanza de recuperación, como si con su trabajo desde los ocho años no se hubiese ganado sobradamente su primer ingreso en la Seguridad Social, como si él tuviese la culpa de que su cuerpo no pudiese más. La sensación de angustia cuando, aun reconociendo su dependencia total, cualquier ayuda (si llegaba) iba a tardar meses o años.  Primero te arruinas; luego, ya veremos. O no veremos: lo normal es que, en la espera, te mueras. La sensación de no saber qué hacer.  No es país para viejos y no tengo muy claro que tampoco lo sea para jóvenes. He sentido asco y tristeza por todos nosotros.

A pesar de todo, el personal que le atendió fue siempre amable con él, era imposible no cogerle cariño a un hombre que, con el último aliento, aún tenía ganas de agradecer lo que se hacía por él, de mandar besos a las enfermeras y de ser razonablemente feliz incluso en esa situación.  Por fortuna, su nivel de comprensión se fue ofuscando, la terca realidad no lo atrapó del todo y nunca fue plenamente consciente de su extrema gravedad.  Olvidaba las continuas y terribles humillaciones a las que nuestro cuerpo nos somete cuando no nos responde. Volvía a sonreír. La lluvia le hacía pensar en los trigales. Le hubiera encantado ver, una vez más, un campo de trigo en primavera. No siempre tengo claro si Dios existe o no, pero hoy se me partiría el corazón si no existiese.  ¿A dónde irán, entonces, todos los hombres buenos?

Hoy he encontrado esta fotografía.  Feliz en su tractor en medio del secano.
Descanse en paz.
          

miércoles, 13 de marzo de 2013

Andábata en la cárcel



Ayer Andábata y yo fuimos a la cárcel de Daroca, invitadas por Javier Aguirre. Desde la Biblioteca de Aragón se desarrolla un Programa de colaboración con los Centros Penitenciarios, a resultas de un convenio firmado en 2010 entre el Ministerio del Interior y el Gobierno de la Comunidad.  Dentro de esas actividades, se realiza un Club de Lectura que incluye la visita de los autores.  Javier Mesa, Coordinador de Formación del Centro, acudió muy temprano a nuestra cita en Zaragoza para llevarnos hasta allí.

Muchas veces había pasado cerca de sus muros, visibles desde la carretera cercana, durante algún viaje por los alrededores. El edificio tenía para mí la contundencia de un búnker y la extrañeza de los espejismos; me dejaba en la cabeza el eco de un interrogante. Siempre me pregunté qué historias alojaba.  No imaginé que un día traspasaría esos muros, no para hacer preguntas sino para contestarlas.  No por sus historias sino por las mías.

Al entrar, el primer corredor me atrapó la conciencia: el peso excesivo de su realidad sin concesiones lo convertía casi en un escenario. Un lugar cinematográfico, un no-lugar.  Ni un solo detalle que aliviase la estética carcelaria. Cemento. Muros.  Alambre.  Nada.  Después muchas puertas, algún trámite, escaleras, presentaciones. Personas. Rafael Aparicio, director del Centro Penitenciario, que apoya decididamente las actividades de este tipo, aunque sean malos tiempos para la lírica y haya que contar también con la generosidad de las editoriales que ceden los ejemplares de los libros (gracias, de nuevo, a Juan Manzano que desde Paréntesis hizo también un esfuerzo para que esto fuese posible).  Y por fin el Módulo Sociocultural, la escuela en palabras de los presos, devolviéndole al nombre naturalidad y eficacia.  Un cigarro en el patio en compañía de Jaime Castejón, coordinador de Programas, que había leído la novela y quiso asistir al coloquio.  La visión de quien conoce muy bien el suelo que pisa.

Lo curioso es que, desde que entré en el aula de redacción de la revista La Oca Loca, el lugar donde nos reunimos con ellos, pasaron apenas dos minutos y me olvidé de los muros y de mis preguntas.  La afluencia hizo que estuviésemos muy cerca, sillas en corro, personas que hablan. Me acogió la atención con la que habían leído el libro, el interés que mostraron, la agudeza de las reflexiones, lo poco que les costó entrar -y hacerme entrar- en conversación. Las distintas edades de los lectores, el tema de la novela y sus muchos caminos periféricos hicieron que se interesasen por cuestiones también muy distintas, pero en todos fue común un respeto sin afectaciones innecesarias, la intención de que yo me sintiese bien y una cordialidad que sólo pude pagar con la misma moneda.  

Comprendí que yo no tenía nada que juzgar, que el momento me pedía cosas sencillas pero importantes: mirar a los ojos de las personas que me hablaban.  Escuchar y contestar con sinceridad.  Aprender. Sé que Andábata está muerta y así se lo dije a ellos.  No hay gladiador que pase de los 30 años y yo ya los he pasado.  El impulso que creó ese personaje es ya otra cosa.  Pero entendí que en ese instante el libro era también, más que el aula de la cárcel, el lugar real que nos reunía. Y, por un breve tiempo que bien pudiera ser una tregua, no importaba de qué estábamos rodeados, por qué caminos habíamos llegado hasta allí ni a dónde iríamos luego.  Desde su tumba imaginaria, esa gladiadora sin cuartel notó latir una vez más su corazón de palabras.

Vuestra lectura le dio vida.  Solo puedo decir gracias.


lunes, 4 de marzo de 2013

Sailing



Sobre las grandes frases navegamos.
Busco los precipicios y no existen.
No se puede llegar hasta el final, las rutas
ruedan sobre sí mismas en un planeta de agua.
El mar jamás se acaba y las mareas
no obedecieron nunca más orden que su fuerza,
el vaivén de campana de su ritmo.
Para decir adiós sería preciso
que el viento nos hubiera reunido
(que el viento nos hubiera destruido).
Que el viento nos olvide y que tú seas
sólo un viejo que llora repitiendo algún nombre.


martes, 26 de febrero de 2013

El fuego una vez más

(Y una vieja canción metida en la cabeza).



Cómo no echar de menos el fuego del corazón que enciende y limpia el mundo. Sentada al borde de un montón de certezas, mirando a un horizonte tan plano y tan difícil de defender, cómo hacer para que la frialdad no avance igual que un ejército entrenado.  No es que no sepa amar o perdonar, es que la mayor parte de cada día concreto esas cosas no importan.  No da tiempo.  A pesar de saber dónde está lo esencial, a pesar de saber que la vida es siempre corta (incluso cuando es larga) y tan inexorable como un dios vengativo, hay días que miro hacia dentro y no encuentro piedad.  Y mejor no esperarla tampoco de los otros.  Pensamientos de viejos, diría yo de joven.

Soñé que me acercaba a un hombre alto y rubio, fuerte como un vikingo.  Tenía la mirada nublada por un azul de acero y estaba parado en medio de una calle de Sevilla con la expresión de un animal polar y solitario aturdido en el absurdo centro de una fiesta nocturna. Esa mirada azul que me envolvía me dejaba en los huesos una sensación blanda.  Reza por mí, me dijo.  O se lo dije yo.  Perdidos y conscientes, desconcertados por la soledad y por todo lo que jamás tendrá remedio.  Qué será de nosotros.

Elías Moro recuperó hace poco un poema mío en su blog, dentro de su febrero literario. Gracias por compartirlo. Los poemas y el pan se alegran de ir de boca en boca.  

viernes, 11 de enero de 2013

Ironías de la vida

A Marta y Álvaro, que me hicieron pasar un buen rato.

Quedo con dos amigos y me animan a explotar mi vena irónica. Ya otros lectores me han animado a lo mismo alguna vez y yo sé que no sé explicar bien los sentimientos enfrentados que me produce el concepto. Para resumir, les digo: “En general, estoy en contra de la ironía”.Y no me gusta que las venas exploten, prefiero que sigan siendo cauce, curso y contención.Acabamos riéndonos muchísimo (menos mal que también estoy en contra de la coherencia total y así se lo demostré a mis amigos).

No son más que frases, un pobre recurso para poner de manifiesto un hartazgo: tengo el paladar estragado de tanto saborear ese tono suelto, poco exigente, presuntamente gracioso, estudiadamente superficial y no sé hasta qué punto calculadamente descuidado o descuidado a secas, que lo mismo sirve para analizar una novela que para tornarse puñetero y poner verde a alguien (o incluso para ambas cosas a la vez), eso sí, sin asumir las consecuencias, pues hablamos en broma y hay que tener sentido del humor y respetar y todo eso.

Entendámonos, no es que pretenda hacer una apología de la brusquedad para parecer más auténticos, esa es también la excusa a la que se agarran los sinceros profesionales para soltar sus hieles sin parar y quedarse tan anchos.  Por supuesto estoy también en contra, como cualquier persona un poco civilizada, de todo exceso de sinceridad innecesaria, esa actitud adolescente y cuadriculada que no acierta ni a intuir que la realidad es un mapa con muchas carreteras y que a lo mejor aún no las hemos recorrido todas. Pero, si finalmente uno decide ponerse estupendo, estoy en contra de que lo haga en broma para evitar que el otro pueda, al menos, mandarlo un poco a la mierda seriamente. Vaya, que estoy en contra de un montón de cosas: ¿Qué me dicen de la gente que te cuenta “su” verdad como si el posesivo fuese una patente de corso y la verdad un mar de plastilina? Yendo más allá, también me cabrean bastante los que “no tienen prejuicios” y, encima, no quieren que los tengas tú.  ¿Pero dónde has vivido?, ¿en el limbo?, ¿nunca has sacado conclusiones de la experiencia?  Pues entonces tienes prejuicios y, si no los tienes, vete a buscarlos porque son útiles como pocas cosas en la vida.  O vuelve a juzgar cada día, con la mente en blanco que ya nunca poseerás, cada hecho al que te enfrentes.

¿Qué busco entonces en una conversación, en un libro, en una persona, en mí misma? Algo muy normal:.bastaría con un poco de comunicación sin aspavientos (y sin tono constantemente “poético” o "buenista", a poder ser), un mínimo de conocimiento, un grado de autoexigencia mayor del que exigimos a los otros, una simple falta de mala fe, un cierto control de cosas tan humanas como la cobardía o la envidia. Un no necesitar herir o cumplimentar gratuitamente al de enfrente. Dejar eso para cuando debamos hacerlo muy en serio, y que entonces no nos dé vergüenza ser generosos.  Bastaría con tener alguna gracia, supongo.


Si mañana estáis por Zaragoza, aquí os esperamos.  Serios y formales.