domingo, 23 de diciembre de 2012

La Navidad, el fin del mundo, la procrastinación.

Dos semanas apartada de estos pagos y la Navidad ha vuelto a casa. Con un futuro que todos pintan de negro pero sin fin del mundo (de momento) ni profecía Maya que se cumpla, yo vuelvo a poner el Belén deprisa y corriendo y pienso en cartas a los Reyes Magos.  Me doy cuenta de que lo único que quiero es tiempo. Ese que siempre se me escapa entre los dedos.  Tiempo para hacer. Tiempo para perder. Tiempo para ser. Y nadie sabe cuánto le traen cada año los Reyes. Pienso también en la gente que me falta. Cada fallecimiento, un pequeño y terrible fin del mundo, una estrella que se apaga, un no lo sé.  Cada vida, una antorcha que late, que aún late, que aún podemos mirar. Soles occidere et redire possunt, nobis,cum semel occidit bervis lux... etc.

He recordado esta nota que el año pasado, por estas fechas, encontré para mi sorpresa entre los papeles de mi hijo pequeño. Me entristeció entonces que ya hubiese entrado en el reino de la procrastinación, del cual nunca se regresa del todo. Esos "deveres" que siempre se dejan para mañana. Pero hoy, al volver a leerla, pienso en el coraje de hacer planes, de mezclar la obligación con la devoción y poner nuestra voluntad a hacer equilibrios con ambas y con  el tiempo, la brevis lux, la vida. Aquel día Adrián hizo muchas cosas. 

Aunque nada salga nunca perfecto, os deseo una feliz Navidad y un nuevo año lleno de planes, juegos, besos, trabajo... y "deveres" cumplidos.    

miércoles, 5 de diciembre de 2012

De rendiciones (Himnótica IV)

A veces me gustaría formar parte de un ejército, de un coro, de un grupo poético, de una asociación de madres, de una tertulia parroquial, de un club de fans, de un partido político, de una secta.  Para cualquiera de esas cosas me ha faltado siempre convicción, madera, disciplina. Ganas.Y sin embargo ahora pienso en ello y me produce un sentimiento de descanso tan dulce como una tentación. No preguntarte una vez más cosas que ya están respondidas, no buscar el tono en el silencio o entre el ruido (donde no se oye nada, tampoco), que al final te hagan un funeral bonito. De un ejército ruso, sí, con ese idioma tan de ejército y tan dulce, con ese alfabeto del doctor Zhivago. Me gustaría luchar con mis amigos, cantar con mis amigos, creer con mis amigos, ganar con mis amigos, perder con mis amigos, sonreír pronunciando Kalinka (ka-lin ka-ka-lin  ka-ka-lin  ka-ka-lin...). Qué  hermosa es esa voz sostenida por todos los soldados. Qué hermosa es esa voz.  No estoy hablando en broma.  Y por qué tengo entonces la sensación de que pensarlo es rendirse. Y rendirse ante quién, si solo querría cantar con todos. Y yo, qué cansada estoy.




Nota de 7 de diciembre:  Un amigo me envía un vídeo. Hay cosas que solo se pueden hacer (bien) con otros. Y no tienen que ver con rendiciones sino con victorias. Y alivian el cansancio.  También es verdad.  Reconozcamos al menos que la publicidad es el último reducto de la genialidad. First we take the bus, then we take Berlin (he pensado).

video

miércoles, 28 de noviembre de 2012

El mismo abismo... y palabras para Turia

Querer (o no) saltar hacia el vacío
y descubrir despacio
que el vacío cayó hacia nuestro lado.
El boquete en el pecho, el que veíamos
entre la multitud, entre las calles
y en medio de los ojos (si sus ojos
nos dijeron que no).
El mismo abismo enfrente del espejo,
en el exacto centro de mis labios.
Y yo diciendo no, diciendo no, diciéndome:
tú no eres distinta de los otros.


Me llega el número 104 de la revista Turia. Me encuentro allí una reseña de Enrique Villagrasa sobre mi mar del otro lado. Una noticia cálida para un día de viento frío. Mil gracias.


jueves, 22 de noviembre de 2012

HIMNÓTICA 3

Al hilo de un pensamiento que se me ocurrió colgar en facebook, se inició una conversación en la que acabamos hablando de himnos personales. Desde entonces, me he puesto a repasar los míos.  La mayoría son lamentables, lo sé, pero voy a ser sincera sin motivos, por mi propia apetencia.  Diré solo la verdad.   Como el himno patrio tiene una letra tan absurda (chunda, chunda, tachundachundachunda, etc.) me refugio en los que va eligiendo mi corazón.  De lo que yo llamo "la generación excesiva" por su poco apego al concepto de naturalidad (los cantantes de mi infancia) recordé en el diálogo el Qué sabe nadie del simpar Raphael; y también el number one: El rojo, rojo clavel de la Jurado.  Pocas cosas me hacen sentir igual que cantar esas canciones como una loca (eso sí, solamente en mi casa, para pasmo de mis pobres hijos y sus mentes infantiles).  Pero hay más.  En los últimos tiempos, cuando pienso en la libertad y en cosas así, me vienen a la cabeza los versos de Lorca – “Y ángeles negros volaban/ por el aire de Poniente./ Ángeles de largas trenzas/ y corazones de aceite”-.  Lorca me pone triste porque vio volar ángeles negros y al final fueron verdad. Sin embargo la libertad, tal y como uno la sueña de muy joven, puede que solo sea verdad en la imaginación y en las canciones.  Yo canto esta a voz en grito, y recuerdo también a Ernesto Sabato, pues él sabía que “nada puede el mundo contra un hombre que canta en la miseria”.  Ni contra una mujer. Libre.

miércoles, 31 de octubre de 2012

Poetas muertos (y versos en la noche en Radio TEA FM)



Un día no querré escuchar más esta canción; entonces estaré muerta y formaré parte de la (más o menos) santa compaña que asusta a los niños o descansa en cementerios o se dispersa en cenizas sobre mares, montes y desiertos.  ¿Nos recordará alguien?, ¿seguirán nuestras cuentas abiertas, flotando en el limbo de las redes como fantasmas que no saben que están?  Cuando nos lleven flores y todos los vecinos hablen bien de nosotros, como si fuésemos poetas muertos, y alguien nos nombre (como si fuésemos poetas muertos) y alguien nos recuerde y no, ya no podamos volver, como les pasa a los poetas muertos. ¿No es bueno estar vivo?, seguiré preguntando.

Angie, odio esa tristeza en tus ojos, me diré a mí misma, como si estuviese viva.


Nota de 1 de noviembre: Ayer fui invitada a programa "Con versos en la noche" en TEA FM para conversar un rato con Fran picón e Ines Ramón. La experiencia en directo fue estupenda. Ya está disponible el podcast. Noviembre y unas pocas palabras.  

lunes, 15 de octubre de 2012

Pájaros en el ático (de los gatos)



PÁJAROS EN LA CABEZA

Lo que fecundan pájaros estériles
sobre tu centro abierto, disfrazado
de la fruta carnal que al menos sabe
dejarse devorar por otros labios.

Quisiera proteger de lo mezquino
tu malogrado asombro solitario.
No existe dios que lo sostenga, nadie
le rozará los dedos con su nombre.



El ático de los gatos es una revista literaria que sacó a la luz en mayo su primer número. Cuando, allá por febrero, Rosario Troncoso -directora y motor de este proyecto- me pidió algún poema para ese primer número, le entregué dos: Perfecto (que  iba a formar parte de El mar del otro lado, entonces a punto de publicarse)  y estos Pájaros en la cabeza, inéditos, que ahora traigo también aquí.  Enhorabuena a Rosario y a todo el equipo de personas que han puesto en marcha esta iniciativa.  Encantada de colaborar.  

                                                                                                                                                
Antón Castro recogió también, hace unos días, estos pájaros y algún otro en su blog, junto a unas preciosas fotografías de Imogen Cunningham.  Y Mariano Ibeas los llevó a su desván.  Gracias a ambos.

martes, 2 de octubre de 2012

Un hombre de verdad (Borrascosa Institutriz IX)

El siglo XX dobló definitivamente el cuello ante el escurridizo significado de la palabra originalidad.  Y el XXI no parece que vaya a levantarlo.  Todo el mundo se moría por ser original. Algunos lo consiguieron: cráneos privilegiados, cadáveres exquisitos, estrellas del rock, etcétera.  Pero la masificación de la originalidad como objetivo consiguió también que, al final, fuese el concepto de normalidad el que se volviese anormalmente elástico y acabase convertido en un caldo oscuro en el que todo se diluyó por igual.
 
Y, sin embargo, es tan tierno –por ejemplo- que a un joven le parezca digno de contar su primer polvo (o digno de olvidar, pero siempre digno de convertirse en literatura).  Y no literatura cualquiera, no. Literatura original, como el pecado, como un día lo fue el punk y luego el afterpunk y luego el postafterpunk donde yo perdí la cuenta.  Así es la primavera, repetitiva y nueva para siempre jamás. O los juguetes (nuevos). O la  tecnología. La originalidad montada en las noches de los trenes.

A veces, justo antes de dormirme, pienso que daría todo mi reino de borrascas por un hombre que quiera ser normal (no, no quiero decir normal).  Uno que no doble el cuello. Oh, capitán.  


miércoles, 26 de septiembre de 2012

Dejar de amar a alguien

Dejar de amar a alguien se parece
tanto a perder la fe.
La misma libertad vacía de hambre;
el mismo tiempo tiembla (tiembla y arde
en los mismos relojes aturdidos),
el de antes de amar, cuando había tiempo
para algo más que amar.
La estéril paz de antes de la guerra.
No hay nada más. El reino de la lluvia.
La hoguera de la antigua ansiedad rinde
un territorio negro
donde nievan estrellas apagadas.
Dejar de amar a alguien se parece
mucho a perder la fe.


 

  
Nota 27 septiembre: Esta tarde tendré el placer de presentar, junto a Luis Pérez Collados, la última novela de Santiago Gascón, Una familia normal, recientemente publicada en Xordica.  Será a las 20 h. en  el Salón de Actos del Edificio de Sindicatos, Plaza de la Catedral, en Teruel. Os esperamos.


domingo, 16 de septiembre de 2012

Όλγα Μπερνάντ (Traducida al griego)

Desde el año pasado, se viene publicando en la revista de literatura Vakxikon una antología de poesía española contemporanea traducida al griego, a cargo de Ati Solerti (y con la supervisión de Mario Domínguez Parra). Ayer vio la luz la tercera entrega, donde tengo el honor de que aparezcan tres de mis poemas: Todo y Distinto amor de Caricias perplejas, mi primer poemario; e Hic sunt Dracones del último, El mar del otro lado.

Esta antología se reunirá en un libro que la editorial Vakxikon publicará en 2013.

Dejo aquí la imagen griega de Todo, el más pequeño, el primero. Es una extraña alegría ver un poema llevado a otras lenguas, ver mi nombre en un idioma que me es a la vez desconcertantemente ajeno y propio.   Algo así siento.  Muchísimas gracias.


El enlace a esta tercera entrega : AQUÍ.

domingo, 2 de septiembre de 2012

¿A dónde se van?


En septiembre el verano comienza a convertirse en una fotografía, un solitario banco en el que apenas ayer aún  nos sentábamos y hoy va quedando lejos, inevitablemente abandonado. Alguna vez nos sentiremos allí y las instantáneas de muchos veranos se mezclarán en algún sueño, asomarán en los poemas cuando no me lo espere, como rachas de viento que rozan o golpean.  Así respiran los recuerdos, así se desvanecen o se aclaran… o se transforman.

Estuve allí.  Recuerdo en qué pensaba.  Pero dónde se queda el tiempo, dime, a dónde se va el alma de todos los paisajes y los rostros después de ser atrapados y de sentarse al borde de algún confuso río en la memoria, de qué nos salva agarrarnos a la terca quietud de las imágenes, las que no cambiarán mientras tú sí lo haces.

Miro fotografías y me ahogo de nostalgia. A veces tengo amoríos con el pasado. Me gusta esta tristeza suave que marea como un vaso de whisky escocés y acaricia como una zambullida en un lago caliente. Pero sé que es un placer envenenado.  Un río detenido es una gran mentira.  La vida estará siempre aquí, en lo que ocurre y no puedes atrapar (pero te atrapa), en dejarse llevar por este río imparable del tiempo que se va.  Y en la bendita incógnita que aún se llama futuro.



Tomé estas fotografías el 15 de agosto en el pueblo de Dunkeld (Escocia).  Desde la catedral, mirando hacia el río Tay, que nace en las Highlands, y hacia el bosque de Birnan, donde Shakespeare quiso imaginar la derrota de Macbeth.

Macbeth seguirá invicto y con ventura
si el gran bosque de Birnam no se mueve...


jueves, 21 de junio de 2012

Entrevista y despedida en DVD Ediciones


El verano, como una tarde de domingo rara en la que uno pensaba descansar un poco, comienza con el anuncio de que la editorial DVD cierra definitivamente. Sergio Gaspar lo explicaba aquí hace unos días.  Lo siento mucho. Por Sergio Gaspar, quien la ha dirigido durante estos dieciséis años, y por sus colaboradores (Eduardo Moga, en la colección de poesía; Juan Manuel Macías, desde la página web).  A los tres tengo el honor de considerarlos amigos.  Lo siento también por sus autores y, desde luego, por los lectores.  No hace falta que sea yo quien recuerde la cantidad de voces nuevas por las que esta editorial, desde sus sobrias y elegantes ediciones, ha apostado, sin olvidar la recuperación de otras voces injustamente relegadas o la interesante selección de nombres que su catálogo recoge.  Triste para todos.  Su página web, aún activa, ha informado principalmente de las novedades de DVD, pero también ha acogido con generosidad y amplitud de miras, en sus firmas invitadas y en diversas secciones, a muchos autores que publicábamos en otras editoriales. Hoy puede leerse allí una entrevista que Juan Manuel Macías me hizo a propósito de la aparición de mi último poemario en Siltolá.  La alegría en este caso está teñida de tristeza, razón de más para decir gracias un poco más alto. Gracias por todo.

(Para ir a la entrevista:clic AQUÍ)

  

lunes, 4 de junio de 2012

El tiempo de los otros



Hay cosas en la vida a las que no hay que dedicar más esfuerzo.
Ni para arreglarlas, ni para destruirlas. 
Quedan en la cuneta y en el fondo está bien así. 
Lorenzo  Silva (La estrategia del agua)  

Nunca estarás en Áulide.  Tuvimos
la nada y todo el mar de los espejos.
El lugar que le hicimos a algún sueño.
El plazo que salvamos de este mundo.
Aunque lleve una luz atada al pecho
y sea verdad la luz y sea nuestra,
los ojos dicen no y se acaba el tiempo.
Y no fuimos nosotros.  Fuimos otros:
otros los que bebieron, los que hablaron,
los que alzaron la copa para luego
decir sencillamente sí.  Decirlo
y con ello olvidar que éramos otros.


Buen verano a todos.
Que este tiempo os lleve hasta donde vosotros queráis llegar.  

lunes, 28 de mayo de 2012

Presentación de "El mar del otro lado" en Zaragoza

Fotografía: Angós

Gracias. 
A Antón Castro y Mariano Ibeas, que me acompañaron en la mesa, y a todos aquellos que llenasteis la sala de Fnac y no os importó estar de pie.

Fotografía: María Teresa Gómez Puertas

A María Teresa, siempre atenta (y artista) por detener este momento:


A Angós, que atrapó este poema leído por Antón:



A María y Faustino, del grupo María Confussion, que dieron vida a mis poemas con su voz y su música.  El vídeo no se deja subir (de momento) pero también la cámara de María Teresa me los guardó en esta imagen:




Artes & Letras (Heraldo de Aragón 24/05/2012)
Gracias a los que durante estos días, antes y después de la presentación, os habéis hecho eco de ella en vuestros blogs o en vuestros muros de facebook.. A Fnac, a la Asociación Aragonesa de Escritores,Mariano Ibeas, a La tinta que borra la memoria, a Fernando Sarría, a la revista Artes&Letras, a Carlos Alberto Gamissans.

A Luis Vea, que dejó una reseña en La Biblioteca imaginaria, a Alejandro Pérez Guillén, que me sorprendió también esta semana con otra reseña sobre mi primer libro... y, muy especialmente, a unos chicos que me hicieron sentir Todo  AQUÍcontando cosicas. 

Nota de 11 de junio: Un poco tarde, añado como recuerdo (¡por fin!) este vídeo de María Confussion leyendo y musicando uno de mis poemas.  Qué bien lo hace, a pesar de que no se oye muy bien.  Y también guardo un minuto escaso de mi intervención.  No he podido salvar mucho más, pero aquí queda. 


viernes, 18 de mayo de 2012

Cuarto cumpleaños del blog y próximo libro


 

Este libro recogerá sesenta y siete prosas publicadas en Caricias perplejas durante el periodo que va desde mayo de 2008 a mayo de 2012.  Formará parte de la colección Álogos de Siltolá, una iniciativa pionera que ha editado ya una veintena de blogs de muy diversa e interesante autoría y cuyo catálogo podéis consultar aquí.

Cuatro años es mucho tiempo, pero esta bitácora nunca fue muy prolífica. No ha habido prisa ni, de momento, ha habido pausa significativa. Encontró algo parecido a su propio ritmo dentro de este maremagnum virtual que es a veces un poco ensordecedor.  No alcanza todavía las doscientas entradas. La selección se ha limitado a dejar fuera los poemas (ya publicados con anterioridad) y todas aquellas prosas no literarias, es decir, aquellas que se ocupaban de dar noticia o información sobre algún evento.   También se ha excluido la primera, la que inició todo este asunto aquel 18 de mayo de 2008. He preferido dejarla estar ahí, flotando en la extraña tela de araña que la atrapó y la hizo crecer.

El libro guardará, por tanto, buena parte del blog. El título se ha tomado de una de las entradas y el orden de publicación respetará el cronológico.  Los textos no buscaban ser apropiados para un formato o para otro, buscaban ser ellos mismos y encontrar un sitio: la red y algunos lectores se lo dieron. En septiembre sumarán otra forma de recepción, la que nos ofrece un libro impreso.   

Estoy contenta por celebrar el cuarto cumpleaños de Caricias perplejas con el anuncio de un regalo que las volverá de papel. Todo mi agradecimiento a Ediciones de la Isla de Siltolá, a Javier Sánchez Menéndez y a los que me habéis ayudado, con vuestra lectura y vuestra compañía, a construir este blog.

Hace tres años: Un año de blog
Hace cuatro años: Ella y yo

De momento, aún tenemos que presentar El mar en Zaragoza.  Os esperamos AQUÍ.


viernes, 11 de mayo de 2012

Todos los héroes (Nothing compares 2U)


Todos los héroes eran hombres solos
(los recuerdo en el cine y en los cuentos).
Mad Max y Máximo,
Satán y don Quijote
no tenían mujer, o la perdieron
o quedaron vagando ciegamente
en el infierno de inventarse una.
Casi siempre me aburren sus historias.
Los quería a pesar de sus historias
porque, pese a las trampas de la historia,
todos los héroes eran hombres tristes.


Dos próximas citas, si gustáis: 




viernes, 4 de mayo de 2012

Demonios en el jardín




Mi abuela Felisa decía que si no existieran los ricos, ¿de qué íbamos a vivir los pobres?  Lo decía con el convencimiento brutal de la simpleza.  Es justo al revés, pero en esa inversión de la lógica ella demostraba poseer sobradamente cosas que ahora los psicólogos no se cansan de nombrar: inteligencia emocional y resiliencia.  Una mezcla de buena fe, aguante y desamparo. Desde los ocho años se ganó la vida trabajando en casas ajenas, trabajando para otros por casi nada.  No perdió un minuto en odiarlos.  No podía permitírselo.  La conciencia social la hubiese llevado a un purgatorio estéril porque ella no tenía ninguna posibilidad de cambiar su realidad y necesitamos no sé si amar pero, al menos, no odiar todo lo que nos rodea.  Hablaba de sus señores con sincero cariño. Crecí sin poder entenderlo.

Seguramente, en lo personal,  la trataron razonablemente bien.  Aquellos buenos cristianos no encontrarían ni motivos para tener mala conciencia, que es una cosa que suele empañar mucho las relaciones humanas. Pero eso es dar carta de naturaleza a lo indigno y a lo injusto. Cocinar un sancocho con el concepto de caridad y el de explotación y el de así son las cosas.  Para mí aquellos tiempos son un símbolo oscuro que me hace ver algunas cosas muy claras. No lo puedo evitar. Puedo decir en mi favor que, conscientemente, no he permitido que nadie manipule ese tipo de sentimientos y que procuro que mis opiniones no estén siempre contaminadas por ellos.  Pero cuesta. Hay situaciones y actitudes que los convocan con la eficacia de un sortilegio dirigido a un demonio expectante. Últimamente, demasiadas.

Me digo a mí misma que debo controlar mis prejuicios, pero a lo mejor todo es mucho más simple: tal vez no quiero pensar en ello porque es más cómodo aceptar lo inaceptable cuando lo inaceptable parece imposible de cambiar. Me siento mal si me dejo llevar por esos sentimientos y  me siento peor si intento ahogarlos, como si traicionase algo. 

Si tuviese la inteligencia emocional de mi abuela o, en su defecto, la simple caradura de muchos políticos, la autoridad que se regalan a sí mismos algunos escritores o la seguridad de los opinadores profesionales, me convencería a mí misma de que tengo el derecho –o hasta el deber moral y todo- de pensar lo que pienso, de que tengo razón; dejaría de preguntarme cosas y a lo mejor le sacaba algún partido, siquiera literario, al asunto.  El problema es que la injusticia me sigue preocupando, incluso la mía.  Y que el conflicto (interior) es mi casa. Si no, ¿por qué hablar de esto? ¿Por qué así?

martes, 24 de abril de 2012

Libros


Me gustan todos los gatos, muchas personas, casi todos los desiertos y el mar, que es siempre el mismo.  También me gustan los libros y, curiosamente, acabo considerándolos gatos, personas, desiertos y mares. Algunos son distantes como gatos, diosecitos antiguos que viven entre nosotros y se dejan acariciar solo cuando quieren, tal vez solo cuando deciden que lo merecemos según su misteriosa manera de juzgar.  Otros son un desierto, con su árida autenticidad y su profunda calma y esa llanura inmensa que nos permite ver el cielo sobre ellos.  Otros son como el mar: jamás voy a cansarme de mirarlos.  Sólo algunos son personas. Con su grandeza y su miseria a cuestas, son los únicos con los que he podido hablar.

Es cierto que muchos acaban siendo nada, quizá un suspiro de tedio más o menos amable o una odiosa respiración a la espalda de mi olvido, pero unos pocos son mar y son desierto, tienen la humanidad y la animalidad de lo que está vivo, el misterio delicado de los símbolos y la contundencia de lo real, son todo eso y mucho más, y no han encontrado aún su exacto sitio en mi clasificación intuitiva que, al fin y al cabo, solo habla de mi empobrecida manera de entenderlos.  Espero sobre todo a estos últimos.  No sé si esperar es ya una forma de búsqueda ni si en ellos encontraré algo mío o algo tan ajeno que leerlos será como quitarme una venda de los ojos.  Uno nunca sabe, pero quiere.

Nota: El pasado 14 de abril estuve leyendo en La Campana de los Perdidos junto a Silvia Castro. Nos acompañó la música de Tierra Vertical.  Gracias a los organizadores y al numeroso público asistente.  Fue una noche estupenda:  
    
  
 
El Mar del otro lado apareció, junto a otras recomendaciones, entre las sugerencias de lectura del Heraldo de Aragón para el día del libro celebrado ayer.  Las comparto.  Quizá en alguna de ellas encontréis uno de "vuestros" libros. 

martes, 10 de abril de 2012

Silencio mortal

«Quién nos curará del fuego sordo», se preguntaba Julio Cortazar, «del fuego sin color que corre al anochecer por la rue de la Huchette» Nadie nos curará del fuego sordo, Julio, ni siquiera ahora que estás muerto hace tiempo, muerto y enterrado en París quizá con aguacero.  «Solo en los sueños, en la poesía, en el juego, nos asomamos, a veces, a lo que fuimos antes de ser esto que vaya a saber si somos».

Dicen que es un asunto del yo.  Pero no. Los juegos y la vida y la poesía buscan a los demás.  O más bien buscan al otro.  Y el silencio entonces es una brisa negra, es como si el otro hubiese muerto o el muerto fueses tú y nada importase. «La verdadera otredad hecha de delicados contactos, de maravillosos ajustes con el mundo, no podía cumplirse desde un solo término, a la mano tendida debía responder otra mano desde el afuera, desde lo otro».   Pero a veces pasa un ángel, o dos, o tres…


Ángel para un final


El sábado 14 de abril, a las 22 horas, en La Campana de los Perdidos (Zaragoza, C/Prudencio, 7)  participo en el ciclo Poesía para perdidos junto a la poeta Silvia Castro Méndez y la música de Tierra Vertical.

Gracias a Mariano Ibeas y a Juan Manuel Macías por su atención hacia mis dragones:-) AQUÍ, AQUÍ Y AQUÍ

sábado, 31 de marzo de 2012

En Turia

Me llega por fin el nuevo número de la revista Turia.  Dirigida por Raúl Maícas, Turia es una de las revistas literarias más prestigiosas del panorama nacional actual.. En esta ocasión encontramos entre sus hojas un cartapacio dedicado a Gerardo Diego, conversaciones con autores como Antonio Muñoz Molina y textos y poemas de muchos otros: Álvaro Pombo, Chantall Maillard, Eloy Sánchez Rosillo,  Javier Sánchez Menéndez, Jaime Siles, Eduardo Moga, Alberto Santamaría,  Lorenzo Oliván, Agustín Fernández Mayo, Gabriel Sopeña, Anne Sexton... (para ver nómina completa, clic AQUÍ).  

En él aparece también mi poema más reciente: Hic sunt dracones.  Lo incluí a última hora en El mar del otro ladoPrácticamente libro y revista han salido a la vez, pero un retraso en el correo hizo que recogiese mi ejemplar de Turia hace un par de días  y que hoy quiera considerarla un especial regalo de cumpleaños. 

Hic sunt dracones era la expresión utilizada en los viejos mapas para referirse a territorios inexplorados posiblemente llenos de criaturas peligrosas: a partir de aquí, encontrarás dragones.  Advertencia o invitación, que cada viajero decida.  En cualquier caso, a partir de aquí... habrá que tener cuidado.


Has venido a buscarme
cuando ya unos hombres me recuerdan a otros,
tus miradas a otras, tus palabras
a otras que hace tiempo me dijeron.

Y cuando ya he buscado detrás de las canciones,
de los nombres que acarició mi lengua,
de los cuerpos que ardieron ante mí.
Tantos incendios
fueron luces fugaces apenas presentidas
a lo lejos por dios o por el diablo
o por quien sea
que gobierne ese páramo desde el que me sonríes.

Debo decirte cuando me preguntas
en qué pienso o qué me preocupa
que vivir es también negarse a hacerlo.

Cómo voy a contarte las cosas que me pasan,
la sangre que me hierve mientras guardo
las formas y la voz.  Y también guardo
algunas cicatrices y locas estampidas
de bisontes azules contra mi corazón,
los bisontes azules que golpean
y corren hacia mí o desde mí o acaso
galopan sobre mí. A veces duermen
dóciles por mis venas; tengo entonces
la sangre acariciada por un frágil ejército 
de niños navegantes.

Pero cómo decirte que me duelen
y me gustan, sentirlos es sentir
y así es mi extraña vida. Si despierta
de noche la manada, yo quisiera
ser ellos, no ser yo; correr con ellos
-brutales y magníficos-, son ellos
mis canciones de amor.

Has venido a buscarme cuando sé
que estoy perdida. Vete
tras tu triste pedazo de realidad, conquista
con tu sangre tus propios desengaños.

domingo, 25 de marzo de 2012

Presentación en Sevilla (Crónica sevillana del Mar)


El miércoles pasado partí hacia Sevilla, bien acompañada por María y Faustino, los componentes del grupo María Confussion. Llovía en Zaragoza (bendita lluvia) y nevaba por buena parte de España. El paisaje desde el tren parecía espolvoreado de azúcar, como si viajásemos a través de un inmenso Belén equivocado de fechas. 

Llegamos a Sevilla casi a la vez que la primavera y, de repente, la nieve del viaje parecía el recuerdo de un espejismo. Allí se nos unió José María Pérez Collados, quien esa misma noche presentaba en la fnac su última novela.  En una terraza frente a la Universidad nos dispusimos a hacer plantes y disfrutar del sol. 
Por la noche, José María Conget hizo una espléndida presentación de El tren de Cristal y, tras escuchar sus palabras, nos fuimos a cenar con unos amigos entre los que se encontraba su mujer, Maribel Cruzado, y Salvador Campán.  Después de la cena, nos llevaron a probar una de las mejores caipirinhas que he bebido nunca. No recuerdo el nombre del bar.  Lástima (todo es cultura).













El jueves estuvo dedicado a la ciudad, a pasear con algunos amigos y a preparar un poco la presentación de El Mar del otro lado.  Por la tarde llegó a Sevilla Antón Castro, venía directamente de "La fiesta de la palabra", en el Ágora de A Coruña, donde habían participado varios escritores aragoneses.  Por la tarde, en la Casa del libro, presentamos juntos los dos últimos libros de la colección Inklings de Siltolá: su Versión Original y mi Mar

Actuó de maestro de ceremonias Antonio Rivero Taravillo.  Entre los amigos sevillanos y aragoneses, hubo también algunos que vinieron de lejos: Elías Moro condujo desde Mérida para acompañarnos un rato y Antonio Serrano Cueto y Reyes García Doncel, desde Cádiz.  A todos, gracias de corazón.






Después, como ya es costumbre en la presentación de los libros de esta colección por la generosidad que caracteriza a Javier Sánchez Menéndez, se celebró la cena en Las Casas del Rey de Baeza, un lugar maravilloso.


 



Allí contamos con la compañia de José María Conget, Rafael Suárez Plácido, José María Jurado, Abel Feu, Alejandro Lago, José María Pérez Collados, Elías Moro, Antonio Rivero Taravillo, Tomás Rodríguez Reyes y con la del propio anfitrión.







Tras la cena, algunos nos fuimos todavía por ahí.  El periodista Alejandro Lago nos llevó a un bar en el que se podía fumar o nos dejaron, no lo tengo muy claro.  Antón, vitalista empedernido, agotado por su reciente viaje a París, por su estancia en A Coruña y su rápida venida a Sevilla, tuvo una pequeña crisis y "descansó" un ratito en la silla (pero no abandonó, que conste).



Yo dormí muy pocas horas, pues por la mañana quise caminar sola por la ciudad; después, un paseo por el Barrio de Santa Cruz con María, Faustino y Antón, una última terraza para comer... y el tren de vuelta. Mañana es día de escuela.  No, esta vez no puedo darle la razón a Gil de Biedma.  No pueden tener razón los días laborables.  




Nota: Quiero agradecer a Elías Moro, María Pérez Collados y Maribel Cruzado el envío de las fotos que me han permitido colgar esta entrada (a Elías debo agradecerle, además, la atención y el anuncio que nos hizo unas horas antes: AQUÍ);a Antonio Rivero Taravillo, la temprana crónica que escribió EN SU BLOG; a María Teresa Gómez Puertas, ESTA PRECIOSA FOTO y su inmerecido texto; a Agustín Calvo Galán, su generosa reseña EN PROYECTO DESVELOSFrancisco José Martínez Morán, el tiempo que dedicó a este Mar en su programa de La Ser Henares -La palabra con tapas- el día 16 (y del que colgaré el podcast cuando esté disponible) y a Pepe,  Mariano y Óscar (Los Soperos- Sopa de poetes) la entrevista que me hicieron en su programa de El Prat Radio el pasado día 13 y que podéis escuchar aquí:    

miércoles, 7 de marzo de 2012

Borrascosa Institutriz (recopilada)

A veces entre las propias redes sociales (criticadas y usadas, útiles e inútiles) se tejen personajes, cuentos y leyendas.  Borrascosa Institutriz nació en el blog, en esta entrada. Apareció también en esta otra, mucho tiempo después.  Pero fue en facebook donde, con cierta despreocupación,  quiso ir dejando algunas de sus huellas.  Las recojo aquí para que haga el camino de vuelta.

8 de julio de 2011: RADICAL FRUIT
Borrascosa Institutriz, mi alterego más estricto, da una serie de ideas para la reflexión en el inicio de la estación más hedonista:
1-No hay ninguna obligación de ser feliz todo el rato.
2-Tampoco hay ninguna obligación de realizarse sin parar ni nadie sabe exactamente en qué consiste semejante cosa (ya dijo Cortázar que se podía elegir la tura, etc.)
3-El sexo está muy sobrevalorado y la poesía presuntamente erótica acaba resultando cansina. Solucionemos nuestras necesidades naturales con contundencia y sin más sandeces de las imprescindibles y, luego, dediquemos nuestro tiempo a cosas más importantes.
Por Dios, que somos adultos.
 
2 de septiembre de 2011: YA VIENE
Borrascosa Institutriz está despertando. Tiempos de disciplina y horarios, ropa y renuncias, frío. Un poco de dolor. Ya están más lejos las apasionadas tormentas de verano, más cerca la lluvia de noviembre. Su corazón sonríe. Su seriedad se parece un poco a la lujuria.

 


3 de septiembre de 2011: LEÓN MERLÍN
León Merlín acompaña a Borrascosa Institutriz, guarda las puertas del infierno. Es delicado, misterioso, diabólico, tierno y chiquitín. Me mira así con sus ojos amarillos.

 




15 de septiembre de 2011: OTROS
Me mira como si me entendiera. 
Aunque eso también les ha pasado a otros.
 





12 de octubre de 2011: CONCIENCIA CRÍTICA
Leo y oigo a la gente y me parece que todo el mundo lleva razón. Tengo la conciencia (crítica) para el arrastre. Estoy atrapada en esa perplejidad. Querido Jaime Gil de Biedma, yo tampoco volveré a ser joven. Mi gato y yo miramos algo. Unos muros nos rodean.

 

12 de noviembre de 2011: AUTOESTIMA
Pocas cosas están más sobrevaloradas en estos tiempos perniciosos que la autoestima (bueno sí, el sexo, pero de eso no quiero hablar el sábado por si alguien esta cumpliendo leyendas urbanas embutido en una camisa limpia). La autoestima es otra superstición moderna, excusa para autoindulgentes soberbias que se disfrazan de humildad. Quiérete a ti mismo para querer a los demás (el conócete a ti mismo es más complicado). Valórate. Cuenta tu verdad. Porque tú lo vales. Puag. A mí lo que gusta es encontrar motivos para la "otroestima". Alguna vez me han dado unos cuantos. Esos motivos son mi fortuna. Hablaría de ellos si no temiera ponerme cursi. Prefiero hablar de tormentas. Y tengo un montón.
 
30 de enero de 2012: PAPARRUCHAS
Me cansa la gente que no se cansa de dar lecciones de humildad, coherencia, autenticidad y hasta de literatura. Gente que critica actitudes que ejerce sin ninguna vergüenza. Ahí está el folio en blanco, coño. Y ahí está la soledad. Si la quieres, elígela y punto. Qué harta estoy de paparruchas.
 
14 de febrero de 2012: INSTITUTRIZ AUSENTE. HAY QUE SER SUBLIMES CON INTERRUPCIÓN
Ayer, no sé por qué, la mirada se me quedaba pegada a la pantalla de la tele. Es un síntoma de algo malo. Puede ser. Y qué. Tenía la tarde libre, así que me vi Colombo. Pero después de Colombo empezó Chuck Norris. Nunca había visto un capítulo entero. Pues dos seguidos. Comprobé, sí, que los guionistas de esa serie no tienen vergüenza ni la han conocido; pero no me importaba, la cuestión es que, digan lo que digan, es un tío muy majo, un buen chico, y el bien triunfa siempre al final. Y qué serenidad para repartir bofetadas a mansalva. A mí en el fondo también me gustaría. “Enamorada de Chuck Norris, que encima me hace reír sin proponérselo”, le dije a mi marido. Lejos de indignarse, me contestó: “Yo también”. Nuestro hijo preadolescente era el que más se reía, pero de nosotros. El pequeño dibujaba en el paint, ajeno a nuestra conversación y a nuestra influencia. Mejor, así no tengo remordimientos por lo de Chuck. Después de cenas rápidas y duchas rápidas, no, ayer nada de libros ni escrituras ni redes sociales. La tele me atrajo otra vez irremisiblemente. No sabía muy bien por qué. Me vi Alas de mariposa ya empezada y El príncipe de las mareas entera y verdadera. Horrenda y previsible Lowenstein. Maravilloso él. Lloré mucho al final pero muy a gusto.

NOTAMañana, martes y 13 de marzo, me entrevistan en el programa de radio sopa de poetes, de 20 a 21 horas. en el prat ràdio (www.elpratradio.com). Qué nervios... Por teléfono, en directo y sin preguntas previas. 
http://sopadepoetes.blogspot.com/2012/03/atentos-manana-martes-de-8-9-sopa-con.html

domingo, 26 de febrero de 2012

El mar en la mano



Considero esta entrada un mero apéndice de ESTA OTRA.  Si entonces compartí rápidamente la emoción y la noticia, ahora, con el Mar en la mano, quiero contaros un poco cómo es.  Me doy por suficientemente felicitada (gracias, de corazón, a todos) y os dejo las palabras con las que se abre el Mar:

Cuando Javier Sánchez Menéndez, allá por febrero de 2011, me propuso formar parte de estos Inklings, lo primero que me planteé fue cómo interpretar de manera adecuada la idea que él me transmitía: «una muestra con­creta y exacta del recorrido de tus poemas, del punto en que se encuentran ahora y de tu propia percepción de la poesía». Hablar de poesía y mostrarla, incluir una poética, opinar. Soy reacia a teorizar y, si se trata de poesía propia, mucho más. Creo que es tarea difícil (y frecuentemente in­útil) intentar explicar todo aquello que nuestros poemas no puedan decir por sí mismos. Me pareció que, por mi parte, la mejor manera de mostrar un proceso que era tam­bién para mí un misterio reciente, la única posibilidad de abarcar esa realidad y ese deseo, llegaba a través de los pro­pios poemas.

La estructura de este Mar del otro lado consta de dos partes: La primera -«Sextante»-, es una selección de poemas ya publicados (doce de Caricias perplejas y dieciocho de Nostalgia armada, lo cual supone suficiente representación de lo que ambos libros fueron, si bien, inevitablemente, la unidad de los poemarios se sacrifica para mostrar retazos que espero sean significativos y dejen entrever lo esencial). Más que de mis reflexiones, decidimos acompañarlos de textos escritos por otros autores por considerar que esto ofrecería al lector una visión más caleidoscópica y más rica y, sobre todo, por ser fieles a la idea de «reunión» que la colección Inklings rememora.

Entre las generosas apreciaciones con las que ambos li­bros fueron recibidos, hemos seleccionado textos de Anto­nio Rivero Taravillo, Juan Manuel Macías, Eduardo Moga, Antón Castro, José Manuel Benítez Ariza, Enrique Villa­grasa, Julio Castelló, Antonio Azuaga, Álex Chico, Álvaro Valverde y Ángel Guinda, prácticamente todos publicados en su momento, bien como prólogos a ambos libros, bien como artículos en periódicos y revistas, bien en la red. Sirva esta inclusión de textos ajenos, aunque solo sea una muestra, para reiterar mi agradecimiento a todos aquellos que leyeron estos versos y escribieron sobre ellos.

La segunda parte, titulada «Mirafondo», es una selección de veintidós nuevos poemas. Algunos de ellos han sido ex­traídos de un libro que comencé en julio de 2010 y que hoy se encuentra todavía en periodo de construcción. No sé cuánto durará esta fase ni hacia dónde iré. Creo saber hacia dónde no quiero ir, y no me parece poco.

Estos cincuenta y dos poemas forman, en suma, El mar del otro lado. Intentan traer el rumor de lo que oí, de lo que oigo cuando la realidad se llena de puertas y las abro. Bajo el papel está la playa.

Olga Bernad, 1 de noviembre de 2011




Nota: Me escriben varios amigos para avisarme de que no he activado la opción de comentarios (no sería la primera vez;-) pero, en este caso, era intencionado.  Creo que he demostrado lo que me importan los comentarios y lo que me gusta hablar con vosotros sobre los poemas o las prosas que por aquí voy dejando; sin embargo, hoy solo quería dar algo más de información sobre el libro y, ante todo, agradecer la colaboración de los que me acompañan en él con sus textos. Todos habéis sido ya muy generosos tanto en la entrada que anunciaba la publicación del Mar, como en facebook o a título personal.  Descansamos en esta ocasión y volvemos a hablar en cuanto una prosa o un verso nos den excusa.

27 de febrero: Álvaro Valverde da noticia en su blog de tres de las últimas novedades de Siltolá.  Un trío de  aragoneses en el que tengo la suerte de estar incluida: Fernando Sanmartín y El llanto de los boxeadores en la colección de poesía, Antón Castro y una servidora en la colección Inklings, con Versión original y este Mar.  Gracias, Álvaro, una vez más.

2 de marzo: Novedades en Isla de Elca, el blog de Álex Chico.  Obrigada.