lunes, 21 de diciembre de 2009

Ars amandi


Al fin de la batalla,
y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre
y le dijo: «No mueras, te amo tanto!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo…

César Vallejo


ARS AMANDI

Bajo la oscura piel de la armadura
llevo mi piel gastada de contiendas
donde el dolor, un pájaro dormido,
despierta de su siesta y me reclama
y sube hasta la voz de mi garganta.

Mi grito no es de odio ni de miedo:
es la conversación de las heridas
lo que queda flotando en la mañana.

Dentro de la batalla no hay silencio.
Los muertos aún parecen estar vivos,
su sangre se calienta en nuestras venas.
Hay momentos tan ciegamente cuerdos
que hasta en el corazón del enemigo
vivimos otra vida. Y otros sueños
cabalgan por el aire, otras miradas
levantan nuestros ojos hacia el cielo.
Pero ¿somos nosotros los del ruido?,
¿son ellos los que mueren y se matan?
Difícil distinguir entre la niebla
si los perros que ladran son los tuyos.

Sólo hay jinetes en la madrugada
-no veo lo demás o no me importa-
sobre cada caballo se sostiene
el nombre verdadero de un herido.

Olga Bernad

Para estos días que vienen, en los cuales tan fácil nos resulta querer a los que queremos, refugiarnos en los nuestros y añorar a los que nos faltan, tal vez el reto sería intentar comprender a los que nunca pensamos amar y todavía están aquí.
Feliz Navidad a todos.

martes, 15 de diciembre de 2009

Negra noche


Más allá de las llamas, la llanura;
la oscuridad paciente nos espera.
Llegamos con antorchas, y sus brillos
la espalda inmensa de la noche arañan.
La luminosa herida de la luna
está de nuestra parte, pero sabe
que nunca matará a la noche negra,
que siempre vencerá, pues siempre vuelve
y es siempre inacabable mientras dura.

Olga Bernad

A Maria Teresa Gómez Puertas, autora de la imagen.

¡Acabo de recordar (un poco tarde para escribir sobre ello) que es mi entrada numero 100! Gracias a todos los que habéis pasado alguna de esas cien veces por aquí. Sin contar con vosotros, no creo que hubiese llegado a publicar tantas...
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17 de diciembre: Me entero hoy de que TRIVIUM (página de la Lengua y la Literatura española) ha dedicado su sección "poema del mes" al Distinto amor de las Caricias perplejas. ¡Gracias!
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Hace un año: Canciones de extraño amor
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martes, 8 de diciembre de 2009

Finales felices (I)



A José Manuel Benítez Ariza, quien rescató la primera frase de un comentario que le dejé hace tiempo.

Las ciudades, vistas desde el mar, lanzan más adioses que bienvenidas. Quizá por eso la botella seguía navegando inútilmente, porque llegar no era necesario. Cruzaba el mar sin esperar a nadie, pues su mensaje se perdió hace tiempo, se soltó de su vientre en una ola.

Vacía como una hembra estéril, navegaba brillando sobre mares de nada, navegaba sin nada, flotaba en el infierno. En sus sueños rozaba las manos de la vida, una angustia parecida al deseo: acantilados tradicionales y tajantes contra los que romperse.

Olga Bernad
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Hace un año: Manuel
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domingo, 29 de noviembre de 2009

Caricias perplejas: presentación en Zaragoza


Por fin el viernes por la tarde presentamos en Zaragoza. Con este acto se acaba (creo) este periplo posterior a la escritura que tan nuevo ha sido para mí y tantas cosas me ha enseñado: desde las pruebas de imprenta a la primera presentación en Sevilla, pasando por las entrevistas en la tele y la prensa y, por fin, el acto en mi ciudad, en la Biblioteca de Aragón. Todo ha sido especial para mí y todo tiene un único sentido: acercar las Caricias perplejas a los ojos de los lectores. Darles vida y soltarlas, hacerlas de los demás.

Sólo quiero dejar un inmenso gracias: a los que venís a leer aquí cada semana, a cada uno de los que habéis comprado el libro y habéis conseguido que vea su nombre en alguna lista de más vendidos, a los que llenasteis la sala y, especialmente, a Aurora Pimentel y Abel Feu, que vinieron de tan lejos para estar con nosotros; y a Javier Sánchez Menéndez, Juan Antonio González Romano y Fernando Sarría, que me acompañaron en la mesa y consiguieron con sus palabras y su presencia que esta presentación sea algo inolvidable para mí.

Una vez terminada la parte "seria", me encantó charlar con cada uno de los que os acercasteis a la firma de ejemplares y, después, salir a cenar para celebrarlo. Creo que las cosas han de hacerse así: con seriedad y con alegría. Muy pronto el presente pasa a ser recuerdo; al seleccionar las fotos para colgarlas, he sido consciente de que esa noche ya forma parte del pasado. Cuando caminamos de espaldas en la estación, desdibujados y rápidos, y nos dirigimos a despedir a nuestros amigos que vuelven a Sevilla o Madrid, estamos ya caminando hacia el futuro, dejando atrás esa noche que empieza a desdibujarse.

El brindis nocturno con Aurora es por todos vosotros y por el futuro: gracias, de corazón.

Fernando Sarría, Olga Bernad, Juan Antonio González Romano y Javier Sánchez Menéndez en la mesa de presentación.

La abundante compañía: gracias.



Angós, Juan Antonio González Romano, Javier Sánchez Menéndez, Aurora Pimentel, Olga Bernad, Abel Feu, Fernando Sarría, Luisa Miñana y Miguel Ángel Yusta en la noche zaragozana.



Aurora y yo.


... en la estación, corriendo a despedirse.

Olga Bernad


Nota: Las tres primeras fotos son de María Teresa Gomez Puertas, excelente fotógrafa y amiga. Gracias a ti también, Tere. La cuarta nos la hizo una desconocida, la quinta es de Angós, y la sexta la tomó Adrián, mi hijo de cinco años, a quien ninguno de los asistentes olvidará... parece que al final se cansó de poesía y se escapó de su padre; espero que con el tiempo crezca su interés por lo que escribo. Viendo el vídeo que os dejo, ¡qué ganas de preguntar dónde está la madre de ese niño!
video
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NOTICIERO
29 de noviembre: Acabo de colgar la entrada (es que estaba descansando...) y veo que otros han sido mucho más madrugadores. Qué estupenda crónica, Juan Antonio; y qué bellas fotos nos ha dedicado Fernando González Seral a Anabel la cuentista y a una servidora (a Anabel la conocimos por fin en la presentación y hoy nos incluye en algunas cosas buenas de la vida). Gracias, sois increíbles.
2 de diciembre: Me entero ahora de que en la web de la Casa del Libro volvieron ayer a publicar su TOP VENTAS tras una semana de vacaciones... ¡seguimos, por tercera semana consecutiva, entre los más vendidos! No sé cuánto durará, pero qué bonito;-) Pinchen AQUÍ.
3 de diciembre: ¡También nos mantenemos en el tercer puesto en la lista de Heraldo de Aragón! La publica hoy la revista Artes y Letras, en la que aparece una estupenda reseña de Antón Castro sobre Caricias Perplejas. Aparece también en su blog. Mil gracias, querido Antón.
Además, acabo de descubrir que María Teresa Gómez Puertas, además de hacer la mayor parte de las fotos de la presentación, le ha buscado hoy imagen precisa a Desde el puerto, uno de los poemas de las Caricias. Gracias a ti también, fotógrafa.
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domingo, 22 de noviembre de 2009

Nuevos poemas (después de las caricias)

Hace unos días, Antón Castro me preguntó por mis nuevos poemas, por lo que viene después de estas Caricias perplejas recién publicadas y que tan buena acogida están teniendo. Me sorprendí pensando que, para mí, hablar del libro es hablar de algo pasado. Lo cerré hace ahora justo un año y no volví a él, ni para añadirle ni para quitarle nada. Igual que se forjaron las caricias, se ha ido construyendo otro poemario de título tan incierto que cada mes consigo cambiarlo; pero eso no importa, está a punto de tomar su definitiva forma. Sin ninguna prisa, con las mismas ganas, afinando la voz y el deseo, con placer y dolor algunas veces y sin saber qué va a ser de ellos: así crecen los libros, igual que las personas, porque tienen que crecer. Muchos de los habituales habéis visto algunas muestras por aquí en este último año. Ahora, en el blog de Antón Castro, se quedan tres pasos de esta nueva senda. Uno fue publicado en esta bitácora en abril; los otros dos son inéditos y muy recientes. Espero que os gusten. Sólo tenéis que pinchar aquí.

Adenda: Un par de horas después de publicar esta entrada, descubro que Fernando Sarría anuncia en su Crepusculario sigloXXI una semana dedicada a mi poesía. Lo anuncia hoy y se inicia mañana: un poema de Caricias perplejas para cada día, desde el lunes hasta el domingo que viene. (Lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado... y domingo). Me gusta que los nuevos y los viejos poemas caminen solos por la red.

Gracias a ambos.

Olga Bernad
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NOTICIERO
24 de noviembre: José Luis Piquero se lleva una caricia recta a su guarida. Gracias, preciosa sorpresa para un martes difícil.
26 de noviembre: Seguimos manteniendo un libro de poesía entre los más vendidos de la lista del Heraldo de Aragón, hemos pasado del segundo puesto al tercero pero sigue siendo increíble. (La lista se confecciona con la consulta a las librerías Central y General, El Corte Inglés, Casa del Libro y Los Portadores). Gracias a todos por mantener el interés.
En la Revista de Artes y Letras de sus páginas interiores aparecen fragmentos de algunos poemas de las Caricias.
Mariano Ibeas anuncia recuerda desde su desván la presentación de las Caricias.
27 de noviembre: Fernando Sarría hace eco de sus nervios en su blog. Juan Antonio González Romano dedica su entrada a la generación Siltolá, de la que es un honor formar parte.
Hoy presentamos. Hasta la vuelta!
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Os recuerdo que la presentación de Caricias perplejas en Zaragoza tendrá lugar el próximo viernes, día 27, a las 19, 30, en el salón de actos de la Biblioteca de Aragón (C/Doctor Cerrada). Nos acompañan presentando el libro: Javier Sánchez Menéndez, editor de la colección Siltolá; Abel Feu, responsable del diseño y maquetación; Juan Antonio Gónzalez Romano, compañero de viaje hacia esta isla y Fernando Sarría, de la Asociación de Escritores de Aragón. Os esperamos.
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Hace un año:
El cierzo y el suicida
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martes, 17 de noviembre de 2009

Amigos invisibles

A Josep Alfred P. C., que ya no recordará quién soy.

Cuando era muy joven, un amigo me dijo que me había empachado de lucidez. Él era perspicaz, así que yo dediqué unos cuantos años de mi vida a demostrarle al mundo que podía ser tan inconsciente como cualquiera. Uno puede apagar la pequeña vela que la vida le ha puesto en la mano y seguir a tientas, porque la oscuridad es más acogedora que la intemperie.

Si un día volvemos a encenderla, en un extraño gesto de curiosidad y nostalgia, descubriremos que no podemos ver con luz. Avanzar a tientas es ya una costumbre, una manera de vivir; y el mundo abierto, una nueva noche de hirientes claridades que duelen y encandilan. Volver a ver el mundo iluminado, mirar las cosas serenamente, sin que las suavice la confusa e implacable borrachera de las excusas cotidianas, sin que las desdibuje un poco la irreflexión, ocupando toda la sensibilidad, con el alma lavada de la intoxicadora bruma de la experiencia, duele en los ojos y en el corazón.

Avanzo a tientas y sigue haciendo frío. Carpeta en la mano, tabaco en los bolsillos, sonrisas que calientan y entretienen. Y la misma estepa desplegada hacia el horizonte, inmensa, plana, inquebrantable. Sólo el tiempo se ha ido. Al fondo, alguna ermita guardará su virgen como las murallas protegen a los pueblos que siempre, siempre, hubieran preferido crecer junto a algún río. Aquí, la asfixiante vulnerabilidad del llano, el agua remansada, la incertidumbre del pozo, bendito manantial o trampa líquida; tal vez veneno agarrándose a la sangre lentamente, metal pesado acumulándose sin prisa en cada corazón. Uno nunca sabe, pero hay que beber.

Tal vez a ese amigo, en aquel tiempo, hubiera podido contarle que pienso en ti a menudo como pensaría en un amado muerto que me protege desde el cielo (si tú fueses mi amado, si tú estuvieses muerto, si el cielo existiese, si tu lugar fuera aquél).

Algo parecido a un hombre se me aparece cada vez que encuentro agua y abro bien los ojos. Señala líneas con el dedo; escribo. En mitad del llano, una huella puede ser también una senda. Alrededor, el mismo abismo horizontal e indiferente. Adentro, esas ganas de ir hacia delante; y de no ir completamente sola.

Olga Bernad
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NOTICIERO
19 de noviembre: Si el martes la web de la casa del libro nos mantenía por segunda semana entre los autores aragoneses más vendidos, hoy, la lista del Heraldo de Aragón, configurada con los datos de varias librerías aragonesas, muestra que las Caricias siguen adquiriéndose. Un libro de poesía entre novelas. Es bonito mientras dura. Gracias por vuestro interés.
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Hace un año:
Los lobos del jardín
Ver para creer
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miércoles, 11 de noviembre de 2009

Peligrosa María


A todos los que alguna noche se han agarrado a cualquier clavo ardiendo, del tipo que sea: a todos.

Callaré nuevamente. En la cintura
me guardo el largo discurrir del tiempo,
el hueco de la mano, los pliegues de mis dedos,
esa esquina del hombro ante su boca.
Mi yugular al borde de otros dientes.
Todo cierto,
y todo incomprensible. Voy buscando
la mano de la boca de un ombligo;
me enveneno de besos y de rostros
que no recordaré, pues no me importan.
Sólo el amor rescata y, con el tiempo,
el amor da pereza.

Por los que siempre te amarán, disparas,
y el aullido de un lobo te despierta.
Chasquido de mechero en el silencio,
pequeña brasa al borde de los labios,
misterio en los pulmones.
Supones que la luna está asustada:
ha visto largas noches de tu alma
y sabe
que más lejos, tan dentro de tus ojos,
un herrero perfecto está fraguando
la gris bala de plata
-voluta de humo azul de dientes verdes-
que algún día sabrá alcanzarte en sueños.

Olga Bernad
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NOTICIERO:
12 de noviembre: Después de un par de cambios de fecha y hora, por fin se ha fijado la presentación de Caricias perplejas en Zaragoza: AQUÍ os dejo el recordatorio. Será el viernes, 27 de noviembre a las 7,30 de la tarde en el salón de actos de la Biblioteca de Aragón (C/Doctor Cerrada). Os espero.
13 de noviembre: Una amiga me avisa de que, al encargar un ejemplar, le dicen en La Casa del Libro que las Caricias están segundas en el top ventas de autores aragoneses. Lo reflejaron en su página el día 10: ¡¡AQUÍ!!
...Y me encuentro al final del día una reseña en el blog de Julio Castelló que me emociona. Gracias, Julio, muchísimas.

14 de noviembre: Me levanto con un antojo de Sergio Astorga... así da gusto empezar el fin de semana. ¡Muchas gracias, Sergio!

16 de noviembre: Me llega un recorte del Heraldo y su lista de más vendidos (click sobre la imagen). Salió publicada el día 12. Gracias.
17 de noviembre: Seguimos en el top ventas de la Casa del libro por segunda semana consecutiva. En La Central se han acabado los ejemplares esta tarde, pero traen más pasado mañana.
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Hace un año:
Algunos cisnes negros
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miércoles, 4 de noviembre de 2009

Perros de noviembre

Será agosto y, en sueños,
vendrán ladrando perros de noviembre.
Y sueño que estoy sola
-sueño muy a menudo que estoy sola-
y el mes terrible en el que nuestro invierno
es más que una amenaza
(son los golpes por estrenar del frío)
el mes que odia mi sangre y mi silencio,
olerá desde lejos mi tristeza.
El mes más vil, el mes de los suicidas,
el que arranco de cuajo en los diarios.

Olga Bernad
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NOTICIERO

9 de noviembre: Ayer me di cuenta de que Mariano Ibeas había dejado este fruto de otoño en su desván. ¡Gracias!
5 de noviembre
:
A pesar de los perros de noviembre, una excelente noticia: he sido seleccionada por Ángel Guinda para formar parte de una ANTOLOGÍA DE POETAS ARAGONESAS (1965-2010) que se publicará en la editorial OLIFANTE en los próximos meses.
4 de noviembre
:
1-Se presenta en Zaragoza la Antología de poetas de la margen izquierda. Ángel Sobreviela nos muestra en su blog el índice completo.
2-El Círculo Fotográfico de Aragón inaugura exposición. Nos pasaremos sin falta.
3-El poeta, narrador y amigo Juan S.-Vico gana el premio Lletres Noves de cuentos para jóvenes.
4-Además, apareció ayer el sexto número de la Revista de Humanidades Kafka. No se la pierdan.
Enhorabuena a todos.

Por cortesía de Alfaraz, les dejo esta curiosidad: una imagen de la primera edición de las Greguerías de Ramón Gómez de la Serna, en la cual se ha inspirado la colección de poesía Siltolá: ¿les suena?
Algunos lectores siguen preguntándome cómo conseguir Caricias perplejas. Informo de lo que me va llegando: en Zaragoza ya está disponible en Antígona y Cálamo; puede encargarse en La casa del Libro y en Portadores de sueños. En Madrid sé que se encuentra en Hiperión. Por Internet puede comprarse directamente a la editorial, en Beta digital , en Rayuela , en Proteo, en Laie-Barcelona y en Babel.
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Hace un año
La isla
Amores platónicos
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jueves, 29 de octubre de 2009

Entrevista en el programa Borradores

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El pasado lunes 19 de octubre grabamos la entrevista para el programa Borradores de Aragón televisión. Se emitió el día 25 por la noche y por fin he conseguido traerla al blog. Falta el poema leído al final, y la grabación se accidentó y quedó dividida, aunque la entrevista está entera (parte 1: arriba; parte 2: abajo). Me encantó formar parte de un programa que incluía entre sus invitados a gente tan interesante como el Lebrijano, la cantante Buika o los chicos de La locura de Mabuse. Aquí se anunciaba su contenido. Estaba nerviosa porque nunca había pisado un plató, pero al final me sentí mucho más a gusto de lo que yo pensaba, cosa que debo agradecerle a Antón Castro y a su cordialidad y su experiencia. No nos conocíamos pero, un par de días antes de la entrevista, Antón me invitó a un café y ya noté que charlar con él era todo un placer. Le agradezco infinitamente su interés por el libro. Espero que os guste, hice lo que pude; aunque sigo pensando que hablar de poesía participa de la misma imprudencia que hablar de sexo: nunca llegaremos a atrapar su misterio y nunca, nunca la experiencia de uno es igual a la de otro. Hablé un poco de la mía, nada más.
La tele es el lugar más extraño al que me han llevado las Caricias…








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NOTICIERO
3 de noviembre: La versión íntegra de la entrevista publicada en el Heraldo el 31/10/09 de stá colgada desde el domingo en el blog de Antón Castro. 
1 de noviembre: Ayer salió publicada en el periódico Heraldo de Aragón parte de una entrevista que me hicieron. Podéis leerla en su versión virtual: AQUÍ o hacer click sobre la imagen de arriba para ampliarla
30 de octubre: Caricias perplejas estará por fin disponible esta semana en la Casa del Libro de Zaragoza (C/ San Miguel). Me avisan de que ayer estaba ya en la librería Antígona (Pedro Cerbuna, 25). También se encuentra en la librería Cálamo (Plaza San Francisco, 4). Despacito, pero van llegando...  Y os pongo el enlace para encargarlo directamente a la editorial, por internet: aquí. Y también en la librería Beta digital.
  
29 de octubre: La Portada de La revista Artes y letras del periódico Heraldo de Aragón muestra hoy una magnífica fotogragía de Fernando Gónzález Seral. No nos conocemos personalmente, pero ya hemos unido textos y fotos en más de una ocasión. Un honor y una alegría saber que Antón Castro llegó a su blog a traves del mío. Una prueba más de que internet es algo más que un inmenso chat, es también un escaparate alternativo y eficaz donde la exposición y el descubrimiento se complementan y donde elegir forma parte del juego interminable. Como muestra, Juan Manuel Macías publica unas traducciones de Alceo de Mitilene en Las razones del aviador, una revista literaria recién aparecida a la que deseamos el mejor de los vuelos.
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Hace un año:
Escrito está
La isla
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lunes, 26 de octubre de 2009

Monedas para el músico

Me he arrancado del pecho otra llama invisible.
La dejé con torpeza en el reverso
de un libro o de una carta.

Y, luego, en los bolsillos,
buscar unas monedas para el músico.
El violín de la calle limpia el aire
y vuelve cierto un mundo que vigila.

La belleza se ha muerto de esperarte.
Le hablé de mi impaciencia,
de mi forma
de cerrar filas, manos, versos, puertas,
por mantener a salvo una mirada.

Cerrar los ojos y dejar que el músico
se me lleve con él a cualquier parte.

No estuve en Samarcanda, conocía
los cuentos orientales, y me hablaste
de los aromas suaves de la seda,
de su olor de colores.
Sarracenos rompiendo el horizonte.

Si se perdió la voz de las leyendas
no fue por culpa mía.
¿Con qué razones miraré a lo lejos?
Ahora que la llama se ha clavado
en la mano que usé para guardarla,
miro la herida abierta,
miro el mundo.
Sólo el violín perdona la tristeza.

Olga Bernad
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NOTICIERO
26 de octubre: Nuevo eco de las Caricias Perplejas en el blog de Antón Castro. Julio Castelló también las hace visibles en su tablón de anuncios. Gracias a ambos por sentirlas y ayudar a que se sientan.
27 de octubre: Antonio Rivero Taravillo escribe en su blog sobre los tres últimos títulos de la colección Siltolá. Gracias por esa generosidad con las Caricias.
28 de octubre: José Manuel Benítez Ariza me regala este bombón en su Columna de humo. (Gracias, José Manuel;-) No me resisto a copiar su parte central:

En una mañana festiva me leí el libro de Olga Bernad, Caricias perplejas. La lectura de poesía, digan lo que digan los panegiristas del género (entre los que no me encuentro, pese a cultivarlo), es siempre superflua. Por eso es un lujo y un placer. Luego puede tener otras utilidades añadidas, no digo que no. Pero lo verdaderamente lujoso, e incluso lujurioso, de la poesía es su gratuidad. Un poco de sol, unas horas de ocio absoluto, un cierto trasiego en la casa, del que previamente te has desentendido, porque la vida en familia admite estos pactos tácitos... Leo estos poemas en los que tan claramente se manifiesta el gusto de escribir more metrico, con naturalidad y sin aparente esfuerzo. Hablar en endecasílabos, como se dice que los castellanohablantes tendemos a hablar en octosílabos -yo creo que eso sólo ocurría antes de Garcilaso-. Olga Bernad tiene ese don de la métrica interiorizada, hecha ritmo del hablar; y ello, sin que en su poesía haya demasiados elementos que apunten a eso que se ha llamado "tono conversacional", y que tantas veces ha degenerado en un amaneramiento más, o en objetos verbales tan acartonados como los "monólogos dramáticos" de Robert Browning, que tanto gustaban a Cernuda... No: la poesía de Olga Bernad no apunta a esa ficción, se conforma con ser palabra gozosamente entregada a su ritmo. Es retóricamente abundante, a la manera en que lo era la poesía del mejor Neruda o de Miguel Hernández, pero su retórica nunca parece superflua o innecesaria. Si acaso, concuerda con la sensualidad que aflora en algunos de sus poemas. No en vano en este libro se habla de "caricias" desde el título mismo. Uno lo ha leído con curiosidad, primero, luego con placer y creciente entusiasmo. Y lo cierra con la satisfacción de quien constata que, si bien todo se ha dicho ya, como dicen algunos, siempre es posible añadir una modulación personal a lo ya dicho.
A Olga Bernad la descubrimos en este mundillo de los blogs, que muchos juzgaban poco menos que la perdicion de quienes habíamos caído en semejante vicio, agravado además por la circunstancia de que quienes escribimos en este medio eludimos las dos grandes consideraciones de respetabilidad de las que suelen blasonar los escritores: la publicación de libros y/o la remuneración por la labor realizada. Escribir gratis y tener lectores que no compran libros. Vaya negocio. Y, sin embargo, de este semillero empiezan a salir buenos frutos. Uno es éste. Y no el único, por cierto.

Caricias perplejas estará por fin disponible esta semana en la Casa del Libro de Zaragoza (C/San Miguel). Despacito, pero van llegando...
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Hace un año:
Andábata XXX: Corazón (A piece of my heart)
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domingo, 18 de octubre de 2009

Caricias Perplejas para Antón Castro

Las cosas se entrelazan a veces de una curiosa manera. El jueves contactó conmigo Antón Castro, escritor y presentador del programa Borradores en la televisión aragonesa. Una mujer llamada Susana, gallega y librera en Hiperión, había recomendado mi libro a un amigo. Este amigo, Juan Marqués, poeta zaragozano afincado en Madrid y amigo de Antón, se puso en contacto con él para, a su vez, recomendárselo. Antón recordaba haberme leído hace un tiempo en el blog de Fernando Valls y se interesó de inmediato.

Ahora, cinco de los poemas de Caricias Perplejas y esta misma historia aparecen también en su blog, aquí, haciendo crecer los hilos invisibles que el azar y las palabras dibujan sobre esta red imprevisible, virtual y curiosamente concreta, en un mundo como el nuestro donde, como dicen las escrituras, todo es provisional.
Mil gracias, Antón.

El lunes grabaremos una pequeña entrevista para el programa Borradores. Nunca he ido a la tele y, sobre la poesía, soy mucho más partidaria de que hablen los poemas y de quedarme a un lado, cuidándolos mientras los pienso y dejándolos en paz después. Pero también es verdad que iré a donde haga falta, así que el próximo domingo 25 de octubre, quien conecte con la aragonesa, me tendrá por allí. A mí y a mis Caricias, en conversación con Antón Castro y acompañados por alguna foto de Fernando González Seral. Espero que el resultado os guste.

Olga Bernad

22 de octubre: Para el que tenga la suerte de estar por Madrid este fin de semana, los ganadores de "La voz más joven", entre los que se encuentra nuestro amigo, el poeta Juan S.-Vico, leen sus poemas en La casa encendida. Razón: aquí.
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Hace un año:
En un Simca 1200
La dureza
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lunes, 12 de octubre de 2009

Sevilla desde el Pilar



Han sido unos días muy intensos y todavía me dura la resaca de aroma sevillano. No visitaba la ciudad desde el 85, cuando tenía 16 años y la poesía no era para mí algo que escribir, sino mucho que vivir. Pero, igual que entonces, quería bebérmelo todo; e igual que entonces, lo he intentado.
Llegamos al hotel el jueves por la tarde, y rápidamente nos preparamos para la presentación en la Biblioteca Infanta Elena, en pleno parque de María Luisa. Llegamos al atardecer y enseguida nos encontramos con Javier Sánchez Menéndez, atento, tranquilizador, controlando todo. De repente, avalancha de presentaciones: Jesús Cotta, nervioso como yo; Juan Antonio González Romano, también inquieto a pesar de las tablas con los alumnos; Elías Marchite, un navarro de pura cepa, alegre, llano y tranquilo; luego se unió Miguel Agudo, al que tampoco se le notaba el nerviosismo. Antes de la presentación conocí también a Aurora Pimentel, ángel de la guarda que se desplazó desde Madrid; algunos navegantes de la red sevillanos con los que alguna vez he coincidido: Miradme al menos, Miguel Estrada, amigo antes de conocerle, Joaquín Alegre, José Luis Garrido
Comenzó Javier como maestro de ceremonias. Mi intervención fue la última, así que tuve tiempo de tranquilizarme, aprender de ellos e ir reconociendo entre la sala abarrotada más amigos: me hizo sonreír especialmente la presencia de José Miguel Ridao al lado de Angós, que me acompañó también en mi periplo sevillano.
A pesar del nerviosismo, disfruté de la intervención; el público, cálido como la ciudad, nos hizo sentir de maravilla.
Luego llegó la firma de ejemplares, se nos quedaron cortos y al final entregué hasta el que había guardado como recuerdo para Angós (pobre), pero no le importó. Sigo conociendo gente, ya más relajada, entre los comentarios del evento: Enrique Baltanás, José María Jurado, Antonio Rivero, tan jovencito y tímido…
Tomamos algo antes de cenar y vamos al hotel, una preciosa sala-biblioteca cerrada para nosotros. La noche fue estupenda, con Javier, Araceli y Marta, de la Fundación, y todos los autores con sus acompañantes. El chef, hermano de nuestro Ridao, se lució de verdad; el vino, el cava y la compañía hicieron lo demás. Por el sabio consejo de la mujer de Juan Antonio descubrí una maravilla llamada vodka caramelizado que va a ser un nuevo vicio en mi vida, estoy segura. Y es que siempre hay que aprender de los otros.
Me dormí como de niña, después de un día lleno de cosas maravillosas, levemente mareada por la bebida y los acontecimientos, feliz.
El viernes fue un torbellino: desayuno con Aurora en el hotel, que salía rápidamente para Madrid; unas pintas de cerveza con Antonio Rivero Taravillo, recién llegado de Liber, en un pub irlandés de la calle Alemanes, al lado de la Catedral. Comida y tarde con José Luis Garrido, guía y maestro por su Sevilla, paseos por el barrio de Santa Cruz que finalizaron en una terraza entre la calle Vida y el callejón del Agua. Cenamos con José Miguel Ridao y su mujer, Lola, y con su hijo pequeño, tan chiquitín que aún no puede separarse de su madre por cuestiones alimenticias. Se nos portó de maravilla, y eso que nos iban cerrando hasta las terrazas…
El sábado, un poco de turismo, muchas llamadas teléfónicas, visita tranquila a la Catedral y subida a la Giralda. Sevilla desde arriba, miles de fotos en mi corazón. Por la tarde, antes de partir, no pude evitar meterme diez minutos en un cíber, contestar algunos correos y descubrir esta entrada de Antonio Azuaga, siempre cerca, desde Sevilla también.
Por fin, la interminable noche de tren y la llegada de madrugada a Zaragoza, en plenas fiestas del Pilar recién estrenadas… Dejé el libro en la mesilla, esas Caricias Perplejas que tantas cosas han traído a mi vida. Pensé la palabra “gracias” antes de caer rendida y la volví a pensar al despertar. Gracias, gracias, gracias.

Olga Bernad

Nota: Os dejo unas fotos de la visita a Sevilla. Comienzan con una cerveza por beber, siguen con la presentación, una foto del final de la cena con todos los autores y sus acompañantes, otra del pub irlandés con Antonio Rivero Taravillo y José Luis Garrido, una más con José Miguel Ridao, Lola y su precioso bebé, junto a la Catedral en la noche sevillana… y una última un poco nebulosa, como el recuerdo, cuando la cerveza se ha acabado y queda la sonrisa, lo vivido y las ganas de volver.
Tengo un vídeo de dudoso sonido que, de momento, no se deja colgar. Seguiré intentándolo...








12 de octubre: Además de la entrada de Azuaga, dando una vueltecilla por la red he visto la de Juan Antonio, la estupenda crónica de Juanma, otra de Jesús Cotta y una nota de Europa Press que tampoco se deja enlazar.

13 de octubre: Alejandro Muñoz, hombre de palabra, ha paseado las Caricias Perplejas, tal como me prometió, por las playas del sur. Y me ha enviado una foto que lo demuestra. Quién estuviera allí...
José Luis Garrido escribe una estupenda reseña sobre las Caricias en su blog, Leyenda.
Mil gracias a los dos.

14 de octubre: La nota de Europa press se deja enlazar.

15 de octubre: Javier Sánchez Menéndez me envía fotos de mucha mejor calidad que las mías. Incluyo algunas.


17 de octubre: Por fin un amigo me ha convertido el vídeo en algo pubicable. Lo dejo como recuerdo, aunque se oye y se ve fatal.

video

Al ser tan reciente, la distribución en las librerías por las distintas ciudades españolas tal vez no ha llegado, pero la colección ya está disponible desde la página de la Fundación ECOEM: tan simple como ir aquí.

jueves, 1 de octubre de 2009

Enciérrame en el sótano

Un hombre sopla vidrio. Es un sótano oscuro y, muy al fondo, un fuego rojo tiñe de alguna luz la estancia. El hombre sopla a través de un formidable tubo que acaba en una gárgola grisácea; en su punta se enciende una burbuja de cristal brillador que se dilata y pronto se endurece, fraguándose contra la rozadura invisible del aire. Él alarga su gran mano de hombre, recoge con atenta firmeza una esfera perfecta y me la entrega, concediéndole al gesto la naturalidad y la importancia de una vieja liturgia, la pureza de un culto recobrado donde prodigio y lógica amparan un enigma: nuestra necesidad de obedecer y un temor muy profundo a someterse; y un placer que esperaba, inevitable, tan paciente como una profecía. Me sonríe. Le amo. Tomo la esfera nueva en mis dos manos. La coloco en el suelo con cuidado. El suelo brilla y brilla, estoy llenando el suelo de burbujas. No queda espacio en blanco hacia la puerta. No nos iremos nunca. Me sonríe.

Olga Bernad

7 de octubre : el simpar Juan Manuel Macías recuerda en sus Diosas y sus nubes el evento de mañana en la Biblioteca Publica de Sevilla, la presentación de la Colección Siltolá de poesía y mis Caricias Perplejas formando parte de ella.
Gracias, hermano;-)
Pasaremos unos días por Sevilla, asi que aprovecho para despedirme hasta la vuelta. ¡Al Sur!
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Hace un año:
Lo que tardamos en olvidar un nombre
De la tristeza
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lunes, 21 de septiembre de 2009

Primer libro


Hace 87 entradas no imaginaba que acabaría escribiendo ésta. Pero aquí está. Algunos de los lectores habituales sospecharon la forma de la criatura desde aquellas tímidas preguntas lanzadas por Betty B., anónima y siempre vacilante. La vieron crecer conmigo de mayo a noviembre y, entonces, me di cuenta de que un proyecto había tomado forma y se había acabado con la misma terquedad sin vuelta de hoja con la que empezó: tenía en la mano mi primer poemario.

Había soltado por estas Caricias doce de sus treinta y cinco poemas, y pensaba dejar alguno más (creo que han sido unos quince); los poemas ya iban firmados, así que descarté presentarlo a ningún concurso. En marzo lo remití a dos editoriales de las que no tuve respuesta. Decidí que tampoco lo enviaría a sitios donde seguramente iban a tirar a la basura, sin ni siquiera leerlo, el original de una perfecta desconocida. Y no hice nada más que escribir.

No creo que mis poemas ni los de nadie sean mejores o peores sobre el papel que sobre la pantalla o escritos sobre un muro. Pero me gustan los libros hasta la superstición, quisiera que alguien lo llevase consigo con el mismo placer con el que yo he llevado otros, hasta el final del día, para vivir con ellos y dormirme también con la conciencia cruzada por uno de sus versos. Por eso, cuando se interesaron por mí desde la Fundación Ecoem para formar parte de la Colección de Poesía Siltolá, dije sí sin preguntar nada. Y aquí está la criatura. Tengo que dar las gracias a Javier Sánchez Menéndez, por su atención constante y su amabilidad; y a Abel Feu, por su paciencia con mis comas de ida y vuelta y por su buen hacer.

Especialmente, quiero agradecerle su prólogo a Juan Manuel Macías -sin duda, quien mejor conoce mi poesía- por acompañarme con un pequeño texto que siempre le dará sentido a lo que escribo. Tampoco quisiera dejar de nombrar hoy a las pocas personas que leyeron el poemario completo antes de que supiese qué hacer con él, y cuya fe supero siempre a la mía: Antonio Rivero Taravillo, Juan Salido-Vico y Antonio Azuaga.

Todas esas personas eran desconocidas para Betty B. Las lecturas mutuas nos acercaron. Creo que eso es, entre otras cosas considerablemente curiosas, un libro: una llamada sobre los ojos de los demás. Un gesto interior que viaja hacia fuera. Del pensamiento con frecuencia desconcertante al extraño orden de las palabras; de ahí al papel, del papel a los otros.

En esos treinta y cinco poemas se queda un trozo de mi vida de una manera bastante rara, entre reconstruida e inventada, con su caos colocado en líneas rectas, tal vez atrapada, siempre incompleta. Me gusta entregarla así, bien vestida por una edición preciosa. Lo demás, no lo siento asunto mío.
Espero que os guste.

Olga Bernad



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Hace un año: Noche de otoño, La terrible virtud de ser inolvidable
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25 de septiembre: En La Cigale nos informan hoy de su programación de octubre y, de paso. hacen una amable referencia a la publicación de mis Caricias.

26 de septiembre: Álex Chico, excelente poeta y vecino de blog, se hace también eco de la publicación en su Isla de Elca.
Gracias, sois estupendos.

martes, 15 de septiembre de 2009

Nostalgia armada

Ahora, Señor, acuérdate de mí, vuelve tus ojos hacia mí.
Tobías 3,3

Te miro caminar serenamente
por una calle en la que nunca estuve.
Háblame de las cosas que no veo,
vuelve tus ojos hacia mí, y perdona.
Mi corazón no tuvo más remedio:
te inventé porque el mundo me sabe a hambre atrasada,
y porque el tiempo es poco
y hubiese sido absurdo
medirlo con simpleza de usurero,
encerrarlo en relojes,
dilapidar mi esfuerzo y tu cordura
o el dulce remolino que baila con mi espíritu
si alguna vez te pienso y te presiento.
Quiero que algún pequeño
espacio del misterio que nos lleva
dirija el calendario hacia lo incomprensible.
Un día de abril por ti,
el tiempo de la espera en la mirada
y un vals oscuro y lento
(sus violentos cuchillos de ternura
volando en cada vuelta
y mi nostalgia armada hasta los dientes
recostada en la almena de tu alma)
deslizándose a ciegas por mi sueño,
como si muy despacio me fuese desangrando
y la vida escapase entre mis dedos
diciendo adiós, adiós;
diciendo ya me he ido,
diciendo nunca estuve,
nunca estuve contigo en esas calles.

Olga Bernad
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Hace un año: Apuesta, Ejercicio literario nº 29
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martes, 1 de septiembre de 2009

Lejos del cielo


Mi niño levantó la vista al cielo
y yo seguí esos ojos hacia el aire.
No encontré nada nuevo, y el reía.
Perdido el cielo de los ojos limpios,
queda ganárselo vendiendo el alma.
He visto compradores que acarician
con sucias manos su silencio suave,
lejos del lago de los ojos, lejos
de la primera vez de la mirada.

Olga Bernad
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Hace un año: No volver
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Nota: La fotografía es de Fernando González Seral

miércoles, 26 de agosto de 2009

Cara oscura

Una tarde de este maldito agosto, al volver del trabajo, mi hijo me contó intentando no llorar que, durante la noche, los perros abandonados habían destrozado a su gata preferida. La encontraron por la mañana al borde del camino, cerca de nuestra puerta. Un extraño amasijo de vísceras y sangre. Supieron que era ella porque ya no volvió.

Toda esa majestad mordida y muerta. Yo sé que para mí todos los gatos son seres literarios, herederos inconscientes y caprichosos de un imperio perdido no sé dónde. Pero su forma de andar no era literatura, su maullido caliente, el seductor ronroneo interesado; su forma de ignorarnos otras veces, esa indiferencia entre aristocrática e inocente de los que no se saben bellos o no les importa.

No, su manera de andar no era mentira, la delicada precisión de sus pisadas, la gracia de los gestos que yo no comprendía. Ella siempre pareció entenderlo todo, si es que quería pararse a mirarlo. No hay nada que entender, pequeña Luna, a veces en la noche la realidad se nos come a dentelladas. Nada puede la gracia contra el brutal mordisco de los perros. Tus paseos lunares tenían cara oscura.

Olga Bernad

lunes, 17 de agosto de 2009

Ingles brasileñas


Una de las palabras que más odio es “indicadores” (la otra es “entrañable”, pero a ésa le guardo entrada aparte). Los indicadores vienen a ser como curiosos puntos, coordenadas donde se cortan ejes de abscisas y ordenadas que se suponen claves para comprender algo, cualquier cosa: desde la marcha de una empresa a la de un matrimonio, pasando por nuestra capacidad para seducir. La realidad se reduce a algunos datos supuestamente fundamentales y, luego, su intersección produce un número, y ese número se lee y se traslada a interpretaciones también numeradas y previamente escritas por algún experto. El vago y fecundo concepto de “impresión” es filtrado por mil cedazos viciados de puro limpios, libres de dudas, huérfanos de una indecisión que es a veces nuestra única sabiduría.

La “impresión” es lo que llega a nuestra especie de corazón después de que el cerebro haya procesado (o lo que sea) miles de datos de los que no siempre somos conscientes: es un prodigio de síntesis poética, una facultad afinada por siglos de supervivencia que es ahora irresponsablemente dejada en manos científicas incluso para asuntos personales; es de difícil explicación y está adornada por una infinita riqueza de matices que le dan a veces un aspecto nebuloso, pero es también de una potencia innegable. Sentimos la impresión que nos produce alguien, tenemos la sensación de que las cosas van bien, o mal o regular. La emotividad más personal, el sentido común, la imaginación, la razón y la inteligencia se marcan un tango nuevo cada vez que una impresión nos golpea, o nos acaricia o nos domina. Dirán que nuestras impresiones son a veces erróneas: sí, pero los indicadores también; y sus interpretaciones, no digamos.

Bueno: pues yo tengo la impresión de que el éxito de las ingles brasileñas es un preciso indicador del signo de los tiempos. Y no me gusta el asunto. No me gusta nada.

Para empezar, porque mi tendencia hedonista me impide aceptar torturas innecesarias sin rechistar. Mi conciencia protesta ante la amenaza del dolor gratuito. ¿No es eso algo sano?, ¿no se creó el dolor como voz de alerta, más que como castigo?, ¿no ha dependido nuestra supervivencia de escuchar esas voces?
Para continuar, por lo que les cuento:

Hace un tiempo fui a cumplir con el repetido deber moral de la depilación a la cera caliente (no crean que todo es bonito en mi vida, no: pago mis peajes). A mí me gusta ser mujer tanto como a las de los anuncios de compresas, así que admito algún que otro mal rato por quitar de mi vista -y de la de los demás- manifestaciones pilosas que encuentro masculinas y que no me gustan adornando unas piernas femeninas. Hasta ahí aguanto, y ya es bastante desagradable.

La chica que suele ocuparse de estas cuestiones conmigo estaba de vacaciones. Mal empezamos. No me gustan esas intimidades con más gente de la imprescindible, pero en fin, todos nos tenemos que ir a la playa en algún momento de nuestra vida, de acuerdo. Me desnudo. Me tumbo en la camilla. Se me acerca. Ella es rubia, muy rubia (mucho), depilada (muy bien), maquillada (perfectamente), delgada (muchísimo). Yo estoy un poco avergonzada por no sé qué. Porque no la conozco, porque no estoy delgadísima, por esos pelos horribles a semejante luz, porque he llegado agobiada tras la lucha por un aparcamiento, porque no voy bien pintada (no me daba tiempo), porque mi melena (ya melenita) es un barullo, porque estoy en bragas delante de doña perfecta: “Sujétatelas más arriba, abre las piernas”. Cierro los ojos.

Y justo entonces, en ese momento de debilidad, me dice con una voz dulce que apenas esconde un sincero reproche ante el paisaje: “¿Has pensado en hacerte las ingles brasileñas?”. “No”, me atrevo a susurrar. “Uy”, se anima, “pues, estadísticamente, ellos las prefieren”.

- También las prefieren rubias, hija mía, pero de todo tenemos que estar.
- Je, je, no; en serio, es muy cómodo.

“¿Cómodo?”, pienso yo, “¿Cómodo para qué?”

- Puedo utilizar una combinación de cera caliente y rasurado, o anímate con el láser, puedes pagar en cómodos plazos.

Cuánta comodidad. Yo ya tengo plazos, y todos me resultan incomodísimos. Además, un láser o una navaja dirigida hacia ciertas partes me producen un temor antiguo, fíjate, llámalo superstición. Y la cera caliente en puntos donde confluyen tantas terminaciones nerviosas me parece una perfecta definición de tortura. Le digo, para resumir:

- No, guapa, el chichi me lo dejas como está.

Me sale un tono agrio, me pasa muchas veces cuando me siento indefensa, incomprendida, sola y, además, estoy despatarrada delante de una rubia perfecta y (muy) joven.

- Vale, vale. Todas tienen esa actitud hasta que se van acostumbrando a la idea. Es como los tangas, que al final se han impuesto. Ya te irás animando.

No me pienso animar. Me acaba de nacer otra trinchera en la que agazaparme seriamente. No pasarán.

Con tristeza, me pongo a pensar qué clase de enfermedad habita en nuestro criterio y en nuestra libertad, porque la verdad es que esta chica tiene más razón que una santa. Recuerdo a una compañera de trabajo, una mujer sensata e incluso célibe (no liga, la verdad), contándome con auténtica convicción que se hacía las ingles brasileñas “por ella misma”, porque así se sentía mejor. No dudo de su sinceridad, no ataco su libertad, no es eso. Utilizo la mía para pensar que en algún momento nuestra conciencia ha sido lavada por un jabón muy poco neutro: una mujer permite que le quiten, con un considerable dolor repetido (la depilación es un espejismo recurrente) no sólo las pilosidades masculinas que le sobran, sino que consiente y paga porque le arranquen de raíz, literalmente, las manifestaciones fisiológicas de su feminidad adulta para producir no sé qué placer en otro, o incluso en ella misma sin ese otro. Porque yo lo valgo. Anda.

Si cualquier gobierno impusiese semejantes prácticas como castigo, ya habría una asociación o algo que hubiese puesto el grito en el cielo. Ingles Con Vello y Sin Fronteras. INVEFRO. Lo veo claramente: INVEFRO por la dignidad de las presas, etc.

Ya he dicho que me gusta ser mujer, incluso me gustaría ser la mujer perfecta que no soy, por eso me depilo (razonablemente) y me pinto los labios y todo eso. Pero hay cosas que no me las quita nadie, y menos una rubia de bote que pretende infantilizar territorios sobre los que nunca volverá la inocencia. Se siente. Es lo que hay.

Esto es muy triste de reconocer, pero el argumento es un puñal: “estadísticamente, ellos las prefieren”. Cuánto nos importan ellos, y hasta qué punto lo sabe la rubia más simple cuando estamos en bragas y a su merced. Pero no tanto, guapa, has patinado, no tanto como para que se me confundan ciertos límites. En algunas partes de la anatomía hay una realidad y un símbolo inmenso. Que cada cual lo cuide como sepa.

Salí de allí entre indignada y avergonzada, pero con el orgullo intacto. Agarrada a mi “no” como a una bandera. El sol de agosto arriba, el asfalto derretido bajo el tacón de mis sandalias: las cosas en su sitio.

Olga Bernad

Nota: El pasado viernes, en una velada con unos amigos fotógrafos de Zaragoza, comentamos el tema de esta entrada; Manuel Arribas me sugirió compañarla con la estupenda foto que ven. Se titula "La erótica en el país de Alicia". Después me sorprendió con esta otra fotografía. Si tienen curiosidad por verme rubia, no se la pierdan;-) Y, si les gusta mirar buenas imágenes, visiten con frecuencia su blog. No se arrepentirán.
Gracias, Manuel. Para mí fue un placer.
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Hace un año: Las reglas del desierto.

Por cierto, querida Gemma, gracias por enlazar estas rigurosas normas en tu comentario. Un año después, vuestras lecturas son una fina lluvia sobre la tierra seca.
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