miércoles, 7 de marzo de 2012

Borrascosa Institutriz (recopilada)

A veces entre las propias redes sociales (criticadas y usadas, útiles e inútiles) se tejen personajes, cuentos y leyendas.  Borrascosa Institutriz nació en el blog, en esta entrada. Apareció también en esta otra, mucho tiempo después.  Pero fue en facebook donde, con cierta despreocupación,  quiso ir dejando algunas de sus huellas.  Las recojo aquí para que haga el camino de vuelta.

8 de julio de 2011: RADICAL FRUIT
Borrascosa Institutriz, mi alterego más estricto, da una serie de ideas para la reflexión en el inicio de la estación más hedonista:
1-No hay ninguna obligación de ser feliz todo el rato.
2-Tampoco hay ninguna obligación de realizarse sin parar ni nadie sabe exactamente en qué consiste semejante cosa (ya dijo Cortázar que se podía elegir la tura, etc.)
3-El sexo está muy sobrevalorado y la poesía presuntamente erótica acaba resultando cansina. Solucionemos nuestras necesidades naturales con contundencia y sin más sandeces de las imprescindibles y, luego, dediquemos nuestro tiempo a cosas más importantes.
Por Dios, que somos adultos.
 
2 de septiembre de 2011: YA VIENE
Borrascosa Institutriz está despertando. Tiempos de disciplina y horarios, ropa y renuncias, frío. Un poco de dolor. Ya están más lejos las apasionadas tormentas de verano, más cerca la lluvia de noviembre. Su corazón sonríe. Su seriedad se parece un poco a la lujuria.

 


3 de septiembre de 2011: LEÓN MERLÍN
León Merlín acompaña a Borrascosa Institutriz, guarda las puertas del infierno. Es delicado, misterioso, diabólico, tierno y chiquitín. Me mira así con sus ojos amarillos.

 




15 de septiembre de 2011: OTROS
Me mira como si me entendiera. 
Aunque eso también les ha pasado a otros.
 





12 de octubre de 2011: CONCIENCIA CRÍTICA
Leo y oigo a la gente y me parece que todo el mundo lleva razón. Tengo la conciencia (crítica) para el arrastre. Estoy atrapada en esa perplejidad. Querido Jaime Gil de Biedma, yo tampoco volveré a ser joven. Mi gato y yo miramos algo. Unos muros nos rodean.

 

12 de noviembre de 2011: AUTOESTIMA
Pocas cosas están más sobrevaloradas en estos tiempos perniciosos que la autoestima (bueno sí, el sexo, pero de eso no quiero hablar el sábado por si alguien esta cumpliendo leyendas urbanas embutido en una camisa limpia). La autoestima es otra superstición moderna, excusa para autoindulgentes soberbias que se disfrazan de humildad. Quiérete a ti mismo para querer a los demás (el conócete a ti mismo es más complicado). Valórate. Cuenta tu verdad. Porque tú lo vales. Puag. A mí lo que gusta es encontrar motivos para la "otroestima". Alguna vez me han dado unos cuantos. Esos motivos son mi fortuna. Hablaría de ellos si no temiera ponerme cursi. Prefiero hablar de tormentas. Y tengo un montón.
 
30 de enero de 2012: PAPARRUCHAS
Me cansa la gente que no se cansa de dar lecciones de humildad, coherencia, autenticidad y hasta de literatura. Gente que critica actitudes que ejerce sin ninguna vergüenza. Ahí está el folio en blanco, coño. Y ahí está la soledad. Si la quieres, elígela y punto. Qué harta estoy de paparruchas.
 
14 de febrero de 2012: INSTITUTRIZ AUSENTE. HAY QUE SER SUBLIMES CON INTERRUPCIÓN
Ayer, no sé por qué, la mirada se me quedaba pegada a la pantalla de la tele. Es un síntoma de algo malo. Puede ser. Y qué. Tenía la tarde libre, así que me vi Colombo. Pero después de Colombo empezó Chuck Norris. Nunca había visto un capítulo entero. Pues dos seguidos. Comprobé, sí, que los guionistas de esa serie no tienen vergüenza ni la han conocido; pero no me importaba, la cuestión es que, digan lo que digan, es un tío muy majo, un buen chico, y el bien triunfa siempre al final. Y qué serenidad para repartir bofetadas a mansalva. A mí en el fondo también me gustaría. “Enamorada de Chuck Norris, que encima me hace reír sin proponérselo”, le dije a mi marido. Lejos de indignarse, me contestó: “Yo también”. Nuestro hijo preadolescente era el que más se reía, pero de nosotros. El pequeño dibujaba en el paint, ajeno a nuestra conversación y a nuestra influencia. Mejor, así no tengo remordimientos por lo de Chuck. Después de cenas rápidas y duchas rápidas, no, ayer nada de libros ni escrituras ni redes sociales. La tele me atrajo otra vez irremisiblemente. No sabía muy bien por qué. Me vi Alas de mariposa ya empezada y El príncipe de las mareas entera y verdadera. Horrenda y previsible Lowenstein. Maravilloso él. Lloré mucho al final pero muy a gusto.

NOTAMañana, martes y 13 de marzo, me entrevistan en el programa de radio sopa de poetes, de 20 a 21 horas. en el prat ràdio (www.elpratradio.com). Qué nervios... Por teléfono, en directo y sin preguntas previas. 
http://sopadepoetes.blogspot.com/2012/03/atentos-manana-martes-de-8-9-sopa-con.html

34 comentarios:

Alice vio la luna... dijo...

Me gustan las reflexiones de tu institutriz, Olga. El ombliguismo es el mal endémico de nuestros días.

Besos,

Olga Bernad dijo...

Y el de los inquisidores de ombliguismos ajenos mientras se acarician el suyo, el peor con ventajas. A veces me gustaría ser Borrascosa Institutriz sin parar, pero no tengo su disciplina;-)
Besos, Arantxa, y largas raciones de "otroestima"-

Durrell dijo...

Espléndida en la ironía, como ya te he dicho en alguna ocasión. Encantado de conocer a esta otra tú.

Olga Bernad dijo...

Pero es que esta mujer dice las cosas muy en serio!
Fue surgiendo fuera de aquí y me ha hecho gracia recopilar esos pequeños textos arrebatados, reflexivos e informales. Me alegro de que te gusten, Durrell, y gracias como siempre por la lectura.

Dyhego dijo...

Olga:
Me gusta más Borrascosa Institutriz que la mema, cursi, lela y aborrecida "nani" de la tele. ¡Donde va a parar!
"El príncipe de las mareas" me gustó mucho (un poco melodramática, pero me gustó. Creo que él le come terreno a Barbra, que también me cae muy bien).
Salu2.

Olga Bernad dijo...

jejejej, qué comparación, lo de la tal Nani debe de ser criminal. Yo la vi una vez y tuve bastante, pero lo oigo comentar en el trabajo y me parece un programa de humor, como mi Chuck. Y en cuanto al Príncipe... pues no pasa nada por darnos algún atracón de cine romanticoide de vez en cuando, oye, pero el personaje de Lowestein es cargante, cargante. Él es que es él, lo cual siempre es una ventaja;-)
Me alegro de que te guste la Institutriz. Tú podrías enseñarle francés, porque yo creo que ella es más de alemán y otros idiomas dulces.
Salu2, mesié.

Alfredo J. Ramos dijo...

Pues le veo mucho recorrido a esta Institutriz e incluso un lado... no sé, atroz (serán sugerencias del sufijo). Seguro que si quiere puede ser más impertitente (y hasta ácida), aunque no sé si quiere... Interesante faceta, Olga.

Olga Bernad dijo...

Yo creo que no quiere, Alfredo, porque el abuso de la impertinencia es inversamente proporcional a su eficacia, como el abuso del humor o el erotismo en poesía. O la sobredosis de corrección y buenos sentimientos. Le daremos su aire y que respire de vez en cuando. En cualquier caso, y en tu honor, si algún día se desbarata su segundo apellido será Atroz;-)

las afinidades electivas - España dijo...

Querida Olga! esta institutriz ha vivido mucho y sabe de las miserias que circulan por ahí... que siga que siga, que con ironía las verdades entran sin anestesia.

Agustín

Ramiro Gairín Muñoz dijo...

Devuelvo visita, Olga :) Y descubro a tu Borrascosa, pues soy de momento ajeno a Facebook. Coincido con ella en la no obligación de ser feliz todo el rato, o de realizarse, y en la sobrevaloración del sexo, la autosetima y la coherencia inamovible; también de los beneficios de las tardes de televisión un poquito avergonzante y cine azucarado.
Saludos!

Olga Bernad dijo...

Seguirá con más pausa que prisa, supongo, y la volveremos a recopilar por aquí. Un poco de contundencia y sentido del humor desahoga algo, es cierto, y no viene mal de vez en cuando.
Gracias, Agustín.

Olga Bernad dijo...

Hola, Ramiro, y cuánto tiempo hacía de mi última visita... casi no visito ni mi propio blog;-) Pero la convalecencia me dio un poquillo de tiempo extra para pasear. Lo de facebook es más informal, me parece, y todo es demasiado rápido (pero cada uno puede usarlo como quiera o sepa, por supuesto). Mira, este personaje se encontró bien allí, y parecéis hermanos (de opinión;-)
Me alegro de que te haya gustado, no va más allá.

Sara dijo...

A mí me encantan estas entregas. Entre tantas cosas inútiles que se publican en facebook, la sabiduría de la borrascosa institutiz me resulta valiosísima. Y además me ha hecho reir en días grises, que no es poco. Muchas gracias, Olga.

MªTeresa Gómez Puertas dijo...

Madre mia,Olga....derrumbas de un plumazo (nunca mejor dicho) todos nuestros "queridos esquemas"....solo disiento contigo en una cosa...yo si que intento ser feliz todo el rato y booom a veces lo consigo (soy un poco payasa,paparruchas....soy muy payasa).
Un besico

Olga Bernad dijo...

Gracias a ti, Sara, me sorprendió lo seguidas que fueron estas entradas en facebook, y cómo cada una de ellas produjo su cierto debate. Una sonrisa en días grises es suficiente, tampoco se pretende mucho más.

Olga Bernad dijo...

Bueno, Tere, yo veo normal que uno prefiera ser feliz a infeliz, pero es que en verano parece convertirse en una obligación absurda (y hasta un poco molesta)... todo ese bombardeo de ofertas de ocio y tantas sandeces. Uno se pregunta: ¿me lo estoy pasando suficientemente bien? Y no sabe qué contestarse;-)
Besos, "payaseta".

Juan Manuel Macías dijo...

Adoro este "spin-off" literario que te has montado. Y me maravilla que tú le hayas dado vida (¡y qué vida!) a partir de un simple sintagma que uno dejó en una entrada antigua de su blog. Esto, damas y caballeros, es lo más hermoso de la poesía. Larga vida a la borrascosa institutriz. Y, como dirían Tip y Coll, mañana hablaremos de las redes sociales...
Besos

Olga Bernad dijo...

Ya sabes que a mí no me gusta hablar mucho sobre las redes, con usarlas bajo el mejor criterio posible tengo bastante entretenimiento. Generalmente, más que sobre las redes se opina veladamente sobre lo que hacen, o deberían hacer, los demás;-)
Esa primera entrada enlaza efectivamente con aquella otra. Qué tiempos. Eso es lo que me interesa de las redes, la posibilidad de establecer una conversación inmensa con vericuetos impensables. A ver si el personaje sigue o qué. Nunca se sabe...
Besos.

Angos dijo...

Eres tú.

Olga Bernad dijo...

Ya estamos...
Es un alterego. Y no es el peor.
(Ni el mejor;-)

grande dijo...

¡Grande!

Olga Bernad dijo...

;-)

Ernesto Frattarola dijo...

Me encanta Borrascosa. "Ahí está el folio en blanco, coño. Y ahí está la soledad". Nada que añadir por mi parte.

Un abrazo

Ernesto

Olga Bernad dijo...

Ni por la mía, Ernesto.
Me alegro de que te guste esta serie, ya le he cogido un cierto cariño a la Borrascosa;-)
Un abrazo.

Miguel Baquero dijo...

Me gusta el tono de esa instituttriz y esa forma de decir las verdades. Yo también, creo, por ejemplo, que el sexo está muy sobrevalorado literariamente y la poesía y el tono lírico-erótico me mata. También creo que no pasa nada por ser un tío aburrido, por ejemplo...

Olga Bernad dijo...

Nada.Hay tíos aburridos francamente interesantes, y graciosos profesionales insufribles. Todo depende... la gracia por obligación, como la diversión por obligación no dan buen resultado. Las cosas especiales son especiales (y esperemos, para disfrutarlas más, que lo sigan siendo). Yo es que soy, en el fondo, una hedonista ;-)

Blackbird dijo...

¡Ay! Es que tu borrascosa institutriz no ha leído un curso de autoestima, ni tiene un personal coaching y ni siquiera se ha apuntado a un curso de yoga tántrico en Conchimbamba de la Sierra como haría cualquier friki con i-phone que se precie.

Y así no se puede.

Un abrazo Olga.

PD. Lo de la radio ha sido realmente genial.

Raúl dijo...

A mí lo que me gusta es la utilización del adjetivo "borrascosa"; por lo paradójico.

Gracias por tu visita, querida Olga.

Olga Bernad dijo...

No, la verdad, Black, ni cursos de autoestima ni yogas (no la veo en posturas raras). Y lo del sexo tántrico lo dejamos para Fernando Sánchez Dragó. Puede que así no se pueda, pero así es;-)
Y qué bien en la radio, en la próxima entrada cuelgo el enlace. Me lo pasé muy bien con los Soperos!
Abrazos.

Olga Bernad dijo...

Ay, Raúl, es que su presunta rectitud está llena de tormentas, aunque las tormentas, como algunas procesiones, vayan por dentro...
Un placer leerte.

Mery dijo...

Como no entro en Facebook no conocía yo a esta institutriz incisiva y reflexiva.
Me gusta lo de la mirada del gato, que parece que te entiende, como les ocurrió a otros. ;-)
Es bueno, buenísimo.
Un beso, guapa, y felíz fin de semana

Olga Bernad dijo...

Esa ha sido una de las razones para traerla. Yo sigo prefiriendo el blog, el facebook es otra cosa. Pero allí fue apareciendo esta Borrascosa Institutriz.
Ah, esas miradas...
Buen fin de semana también para ti, Mery, y un beso mañanero;-)

Ramiro Rosón dijo...

Me han gustado mucho estos pensamientos de la borrascosa institutriz sobre su vida cotidiana, cargados de ironía y frescura. Creo que el escritor, cuando habla de su vida cotidiana con naturalidad, se acerca a sus lectores, pues todos pueden identificarse con él. Nada más lejos de aquellos literatos que se suben a un pedestal para revestirse de una apariencia de seres superiores al resto.

Saludos cordiales.

Olga Bernad dijo...

Vaya, me alegro mucho de que te gusten, Ramiro. Literariamente hay seres superiores, pero no tantos como parece. A mí particularmente no me importa que se lo crean. Decía no sé quién que ser genial es creerse genial... y acertar. La segunda parte es la que no ocurre casi nunca. Sería bueno no perder este hecho de vista;-)
Saludos cordiales.