martes, 1 de septiembre de 2009

Lejos del cielo


Mi niño levantó la vista al cielo
y yo seguí esos ojos hacia el aire.
No encontré nada nuevo, y el reía.
Perdido el cielo de los ojos limpios,
queda ganárselo vendiendo el alma.
He visto compradores que acarician
con sucias manos su silencio suave,
lejos del lago de los ojos, lejos
de la primera vez de la mirada.

Olga Bernad
_________________________
Hace un año: No volver
_________________________
Nota: La fotografía es de Fernando González Seral

65 comentarios:

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Muy bello y muy tierno.

Los dos últimos versos en tu línea, geniales.

Olga B. dijo...

Suponiendo que mi línea sea genial, claro;-)
Pero no es tierno, Javier, sólo lo parece porque los versos hay que procurar mantenerlos limpios, como la infancia y la conciencia y esas cosas.

Máster en Nubes dijo...

Me gusta cómo miras como mira tu hijo, la mirada sobre esa mirada. Que dure mucho o algo. O que al menos se disfrute mientras dura.

Un abrazo fuerte, ya queda para todo mucho menos.

Aurora

Olga B. dijo...

Yo también quiero mantener la mirada, sostener la suya, cosas así.
Pero a veces me canso, Aurora, no sabes cómo me canso de lo que veo, me derrota.
Mientras pueda seguir conviertiendo el asco en versos sonoros, seguiré con los ojos bien abiertos.
Y siempre esperando, no sabemos muy bien qué. Mejor.

Iseo dijo...

Lo he leido y ha sido como si ya lo hubiese leido antes. Y así es. Me he acordado de lo que comentamos la otra mañana, con un café en la mano y un cigarrillo en la otra, acerca de ese "juego" de "eses" en "con sucias manos su silencio sueve; lejos del lago de los ojos, lejos..." Me quedo con la risa de ese niño mirando al cielo, aunque no hubiese nada nuevo. Ojalá estos versos queden impresos en un libro. Lo merecen, igual que tú. Ya tienes tu primer libro en el "horno". Seguro que habrá un segundo, y un tercero. Lo habrás hecho tú sola, igual que abriste el blog por mucho miedo que te daba, y aquí estaremos todos los que TE QUEREMOS para felicitarte y apoyarte, porque los amigos es lo que hacen. Muuuuuuuchos besos.

Olga B. dijo...

A ver si vuelve Black e Izarbe; ya que el verano se llevó a Gema, que el otoño nos vaya juntando. Aunque ya cada uno vamos por un lado;-(
"Gimen gemas de jades y jazmines", cómo me gusta jugar un poco a eso.
Quién sabe lo que pasará después con lo que escribimos, en qué ojos caerá. Como la vida misma.
Yo sola he hecho muy pocas cosas, de una manera u otra, hay presencias y hasta ausencias en las que nos apoyamos. O simples imaginaciones, que una chica todavía puede soñar y escribir es sobre todo imaginar.
Pero gracias por estar, eres un sol.

Rocío dijo...

"No encontré nada nuevo, y él reía". Es asombrosa la capacidad de los niños para seguir mirando las cosas como si fuera la primera vez. Y no sólo mirar, sino jugar sin aburrimiento, una y otra al mismo juego. Que les cuenten una y otra vez el mismo cuento y en el mismo momento, aún habiéndoselo contado decenas de veces, siempre pregunten: ¿Y qué le pasó al príncipe?

Olga B. dijo...

Sí, ese verso resume el destierro, Rocío.
Destierro necesario: el cielo está lejos y pensar cualquier otra cosa se paga caro. Nosotros sabemos que ya nos han contado el cuento, somos incapaces de mirarlo así.
Pero, a veces, cómo se echa de menos no saber, no haber sentido que ya lo sabías...

colorprimario dijo...

Yo quiero suponer que mi experiencia en el mundo ha servido para enriquecerme, para alcanzar una visión más "clara" de la realidad. Más clara y más certera. Pero acaso esta no sea más que otro modo de generalizar, de dar por repetido algo que sólo ha sucedido ya en sus formas más superficiales...

"Quien ama ve siempre las cosas por ver primera". O eso decía Pessoa. Tal vez al amar uno vuelve a ser niño y es así como la eternidad no huye para siempre del fluir de la mirada.

Muy claro el poema, Olga, diáfano diría yo...

Pd. Yo a quien temo es al tedioso septiembre. Cruzaré los dedos...

Un abrazo.

D.

Olga B. dijo...

La experiencia apaga una luces y enciende otras, eso es cierto, D. Si así no fuera, la única realidad sería la nostalgia.
Pero el poema detiene su momento, no hace falta explicar nada; está claro.
"Quien ama ve las cosas por primera vez": eso también está claro.
Tan claro como notamos en la mirada del otro su amor o su distancia.
Que septiembre no te destierre del todo al país de lo repetido, también lo cíclico nos hace renacer un poco (esto no lo veo claro, pero no tengo remedio;-)
Abrazos, D.

Gemma dijo...

"Perdido el cielo de los ojos limpios,
queda ganárselo vendiendo el alma".

Déjame que discrepe esta vez (creo que la primera): ¿no te parece a ti que en el acto mismo de seguir la mirada de tu hijo conservas -todavía, en cierto modo- esa capacidad de sorpresa suya, esa misma esperanza? Abrazos

gbp dijo...

Precioso, Olga, ya sabes que me encanta este poema.
Pocas cosas hay tan especiales como esa primera mirada al mundo desde los ojos de un niño pero este poema cariño, como casi todo lo que tocas tú, no rompe ningún "silencio suave".

Mil besos admirados.

Olga B. dijo...

Ay, Gemma, si yo te contara;-)Me he visto tantas veces mirando así, intentándolo, pero intentarlo tiene ya un algo de decisión, de elección ... y eso ya no el del todo inocencia. La vista se te sigue yendo hacia lo que quieres: su forma de mirar es el tesoro.
Para mantener esa esperanza, esa capacidad de asombro un poco viva, en el fondo hay que tener el corazón de hierro de los niños, que se recuperan de las decepciones con la misma naturalidad con la que se ilusionan. Y tampoco lo tengo. No quiero que me duelan las cosas, no quiero que sea fácil hacerme daño. Hay que ser más lista, me decía mi madre con desesperación. Yo sólo sacaba todo sobresalientes.
Pero tal vez tengas razón, supongo que sí.
Un abrazo.

Olga B. dijo...

A ti no tengo que contarte nada, mi otra Gema, sister. Te sabes de memoria los poemas y las cantinelas de nuestra santa madre:-)
Yo no quiero romper ningún silencio suave mi acariciar con manos sucias. No se puede mantener la inocencia pero se puede buscar y mantener un poco de limpieza. De hecho, se debe, y que sea lo que Dios quiera.
Gracias por tus besos admirados, siempre los echo de menos, ya lo sabes.

Fernando Gonzalez Seral dijo...

...un poema precioso, y un honor para mí, que lo acompañe esta fotografía.

Olga B. dijo...

Gracias, Fernando.
Para mí sí es un honor que "las reglas del desierto" estén ahí acompañando siempre a tus fotos en un lateral del blog dedicado a los Monegros.
Le hiciste respirar, le diste un sitio que le encanta;-)

Ramiro Rosón dijo...

Olga, me han gustado estos endecasílabos, tanto por su sonoridad como por su tema. Creo que reflejan bien el hecho de que los niños, debido a su inocencia, miran el mundo con una capacidad de asombro y una curiosidad inusitadas, como si hubiera sido recién creado. Yo pienso que la poesía nace del asombro ante lo que nos rodea o ante el mundo interior de nuestras vivencias, emociones y pensamientos. Y, para sentir asombro con la intensidad necesaria para escribir poesía, debemos hacer un esfuerzo mental para mirar el mundo con ojos de niño ;-) Desgraciadamente, el mundo de los adultos está lleno de vileza, como esos “compradores que acarician con sucias manos” el cielo.

La foto es hermosa, de una belleza desoladora. Esas rejas alzadas contra un cielo nublado forman un grito silencioso, pero no menos desgarrador que un grito sonoro.

Me entero, por uno de los comentarios anteriores, de que vas a publicar un libro. Felicidades adelantadas. Perdona mi curiosidad, pero, ¿podemos saber qué editorial va a publicarlo, o todavía es un secreto? Ojalá que todo salga bien y tengas suerte.

Saludos afectuosos.

Manuel Arribas dijo...

Poema para leer y reeler.Poema para la tertulia. Pema para que, tenido un café caliente entre las frías manos, el poeta nos lo lea con voz sigilosa y comente en su sentimento.
Un abrazo.

Olga B. dijo...

Gracias, Ramiro, lo importante siempre es el poema, eso quisiera.
En cuanto a la capacidad de asombro, es cierto, no creo que la poesía pueda nacer sin algún asombro ante lo que nos rodea o ante nuestro propio interior,por muy trillado que esté, y también que la intensidad necesita ojos de niño. El adulto calcula, lo sé, trabajo en eso. El niño aprende pronto. “Debemos hacer el esfuerzo mental para mirar el mundo con ojos de niño”, pero quizá en ese esfuerzo hay ya un cálculo, si la inocencia es tan valiosa es porque es irrecuperable, no es una cuestión de intención, como no es una cuestión de intención ser un buen poeta. Sin embargo, a veces, yo he leído en los versos y he visto en la gente algo de eso que había sobrevivido, que se había mantenido a salvo. Eso es lo que admiro. Lo malo es equivocarse, tal vez es uno mismo, como el niño que mira el cielo, el que pone toda la magia en el mundo porque la desea, porque vivir sin eso para siempre es un desierto de verdad.
El libro está ya, es una edición preciosa. Informaré muy pronto, en cuanto lo tenga en la mano; aunque no es ningún secreto, pero es mi primer libro y quiero colgar una entrada.
Te agradezco mucho tu atención, Ramiro.

Olga B. dijo...

Lo mejor de las tardes frías es quedar con amigos en un bar y calentarse las manos con un café y la boca con mucha conversación;-) Lo haremos,con poemas o sin poemas. Llamamos a Tere y Víctor, a Fernando y a más gente.
Y pienso dejar hablar;-)
Un abrazo y muchas gracias, Manuel.

sergio astorga dijo...

Olga, “la frente barbará del niño” decía López Velarde (poeta mexicano) sentir la luz primera, la ingenua, rápida y limpia, pocas veces se siente de nuevo y recuerda lo que decía Picasso “se tarda uno mucho en ser joven” en este caso niño.
Ternura y desencanto en tu poema, me deja con la sensación de que fui y puedo ser.
Un abrazo a medio cielo.
Sergio Astorga

Spender dijo...

Gracias por la bienvenida. Es un placer volver y ver que por aquí sigue habiendo esa pasión, esa ternura...

Besos

MªTeresa Gómez Puertas dijo...

Muy bueno como siempre,Olga otro para apuntarse,anotarse y releer.
Besitos.

José Luis Garrido dijo...

Querida Olga, celebro lo bien que muestras las categorías en tus poemas, categorías en el sentido kantiano, es decir; la condición que hace posible la experiencia.

Un beso y felicidades.

Olga B. dijo...

Me gusta mucho “la frente bárbara del niño”. Nada más salvaje que la inocencia, todavía sin prostituir, ni siquiera estéticamente. Volver a ella no sólo es largo, como decía Picasso: es condenadamente difícil.
Desencanto, sí.
Un abrazo y muchas gracias, Sergio.

Olga B. dijo...

Spender, lo que es un placer es que tú sigas viendo eso por aquí. Debe ser porque, ante un poema, dejo la mente en blanco. De lo contrario, la cháchara de la realidad sobre mi corazón me haría lanzarme al realismo sucio, o a permitirme el lujo de criticar a otros, o a la indolencia de la intrascendencia de la vivencia, yo qué se. Igual un día me apetece y me modernizo. De momento, sigo con esta especie de pulso. Cada loco con su tema;-)
Gracias a ti por venir. Un beso.

Olga B. dijo...

Tere, Tere, aún me emociona recordar esa libreta que me enseñaste, esa que llevas contigo con algún poema mío copiado. No habrá más satisfacciones, pero esa cuenta, compa. Conocerte ha sido un lujo.
Gracias, de corazón

Olga B. dijo...

Querido Luis, esa muestra forma parte del pulso. A ver hasta dónde me llegan las fuerzas;-) Las fuerzas o las ganas.
Mil gracias y un beso.

Miguel dijo...

Querida Olga, si uno prescinde meramente del acontecer diario de su vida, capaz de mirar adentro y estrenar acaso un solo aliento, el pecho se llena con holgura y de una gratitud, tal vez, más hermosa que el cielo claro de las ilusiones de un niño; aunque, como tal, debamos acercarnos previamente a esta experiencia, sin paradojas.
Es el comentario que se me ocurre. Y cómo me ha gustado el poema...como todo lo que escribes; lo digo también por tus últimas entregas en prosa y todo lo que acumulo satisfecho desde que comencé a leerte. Me ha encantado saber que la edición de tu primer libro es preciosa. Menos mal que este mundo no es siempre injusto con todos los artistas que merecen reconcimiento; incluso, hoy en día, con aquellos que pertenecen a la vanguardia más disparatada.
Bueno, muchas gracias y un beso. Ah,espero salir pronto de esta figuración fantástica entre lineas, para conocerte pronto en Sevilla. Qué bien.

José Miguel Ridao dijo...

Muy buenos endecasílabos, Olga. Los versos "He visto compradores que acarician / con sucias manos su silencio suave" me han llegado especialmente. ¿Por qué será?

Un abrazo.

Olga B. dijo...

Pero prescindir del acontecer diario tiene sus riesgos, Miguel, todos vamos dando saltos del mundo interior a la realidad, y a veces no quieres volver. Yo a veces no quiero volver. Pero eso es como respirar cuando jugaba a ahogarme de pequeña en medio del mar: al final obedeces, abandonas el paraíso profundo y a la calle, es lo que hay. Y no hay quien resista limpio.
En fin, me emociona lo que dices, Miguel, no sé cómo corresponderte. Diciendo simplemente gracias. Será un placer conocerte en Sevilla.
Un beso.

Olga B. dijo...

Es que los he visto, José Miguel, y eso no se me olvidará.
A mí, con todas las dudas que me genera siempre mi poesía (todas las que no tengo cuando leo la de los demás) me gusta pronunciar el penúltimo verso, lo llevé de cantinela la tarde que lo pensé.
Muchas gracias, Ridao, un abrazo para ti y un beso a Lola y a la tropa.

Leo Zelada Grajeda dijo...

Me gustaron estos versos: "He visto compradores que acarician
con sucias manos su silencio suave"

Saludos desde Madrid.

Olga B. dijo...

Muchas gracias, Leo, coincides con José Miguel y con Iseo. Esas sibilantes "eses" preparaban el dolor de las "jotas"... de los lejanos lagos de los ojos, lejos:-)
Bienvenido. Me pasaré a conocerte.
No te pregunto cómo has llegado aquí porque siempre me sorprendo y nadie me responde...

Angós dijo...

Pues a mí me gustan todos. Todo.

Olga B. dijo...

Es que tú eres un radical;-)
Gracias, Angós.

Anónimo dijo...

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Olga B. dijo...

Bueno, será spam pero la cosa es bonita (digo yo). Si alguien puede ver los enlaces, ya me contará. Antes sólo me mandaban curiosos poemas hechos de interrogaciones, enlazados a páginas porno chinas. Debía figurar en alguna lista de pervertidas, pero ahora ya no.
Gracias, Anónimo.

Isabel Romana dijo...

Un poema muy bello... e inquietante. Un abrazo muy fuerte, querida olga.

Olga B. dijo...

Hola, Isabel. Bienvenida de nuevo por aquí.
Para mí la sensación es también más inquietante que tierna. Es un asombro del revés.
Un fuerte abrazo y muchas gracias.

Marta María López dijo...

Hay pocas cosas que me maravillen tanto como la capacidad de asombro de los niños. Con los años se pierde. Nos acostumbramos a las cosas y nos prevenimos contra la maravilla de tanto verla.

Precioso poema, as usual.

M.

Olga B. dijo...

"Nos prevenimos contra la maravilla". Exactamente eso. Tenemos tanto miedo que llenamos todo de defensas. Pero saberse a la intemperie es también una manera de perder la inocencia. Es una sensación insoportable, y nos defendemos.
Hay días que miro alrededor y todo el mundo, incluida yo, me da una pena inmensa.
Gracias, Marta.

P.S.: "As usual". Qué difícil es hacer un precioso poema, Marta, me voy a quedar vacía de intentarlo.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Este hermoso poema me recuerda los consejos que me daba mi padre para que el mundo al que me tenía que arrojar no me estropeara ni me ensuciara. Un beso.

Olga B. dijo...

Es difícil mantenerse limpio (habría que morirse para no mancharse), pero uno asume su propia derrota.
Cuando miras a los hijos, no sabes cómo protegerlos. Quieres prepararlos para la vida y, a la vez, que no pierdan toda la inocencia.
Es difícil. Al poema le da igual, atrapa esa mirada y se la queda, o lo intenta.
Un beso.

Ángel Sobreviela dijo...

En los últimos tiempos, por motivos que no vienen al caso, me rondan por la mente pensamientos cercanos a los que aquí expresas. La suciedad del mundo nos abate de tal forma que puede extinguir en nosotros la felicidad y el deseo mismo de la felicidad. Esto lo sé ahora más que nunca, lo cual me sorprende ¡a los 35 años! No lo entiendo, y eso también me hace sufrir...
Y en cuanto a mirar a un hijo e intentar protegerlo del horror, en fin... me puedo imaginar la ansiedad que eso produce. Lo imagino MUY BIEN.

Olga B. dijo...

Extinguir la felicidad y, lo que es peor, su deseo.
Yo también siento eso a veces, Ángel. Pero una madre de niños pequeños no puede permitírselo, y vas tirando de ti, limpiando suciedades, disimulándolas, intentando adecentar el mundo como si fuese tu casa. Agota. Y además es imposible.

enrique dijo...

Palabras e imagen en feliz combinación...

Olga B. dijo...

Gracias, Enrique, honor que usted me hace;-)

ana dijo...

gracias, olguita.

Olga B. dijo...

No hay de qué;-)

Maria Luisa dijo...

Querida Olga.

Siempre es un placer leerte y pensarte.
¡ Cuantas veces miro al cielo adivinando "casi" la estrella de mi hijo...!

Un besazo

Olga B. dijo...

Y no la pierdas.
Sólo tenemos eso, lo que seamos capaces de intuir en ese cielo cada vez más alto.
Un besazo, Reina, y gracias.

Wences dijo...

Hola!
Estoy colgando en la web una blognovela: El fin del mundo. Si te apetece, me gustaría que le echases un vistazo y me dijeses qué te parece. Gracias.
http://findestemundo.blogspot.com

Alejandro Muñoz dijo...

Los niños ven cosas que nuestra ceguera oculta y, aunque sean más bajitos, están más cerca del cielo.

Es un verso precioso, Olga.

Olga B. dijo...

Así parece, todos los días nos señalan cosas que no vemos, es nuestra ceguera la que muestran con su dedito, sí.
Muchas gracias, Alejandro, me alegro de que te guste.
Bienvenido por aquí.

Blackbird dijo...

A diario, los niños ven lo que nosotros no vemos, y también viendo lo mismo, ven una realidad diferente, lo que es un milagro diario.
Y nuestras noches, ¡qué pena! Ahí sí que no ven nada, la miserable docena de estrellas no parece justificar una mirada al cielo, y yo intento explicar a mi hija, que sí, que hay más estrellas, pero que en las ciudades no podemos verlas. En nuestro derroche hasta de luz contaminamos el mundo.

Besos Olga.

Olga B. dijo...

¡Black! Dichosos los ojos;-)
Me alegro mucho de que vayámos reuniéndonos otra vez, creo que ya sólo quedabas tú de vacaciones, majo.
Nuestro exceso de luz artificial apaga mucho las estrellas, sí.
Adrián se encandila con el cielo del pueblo en verano, está enamorado de la luna, como los toritos bravos de las canciones;-) Y a mí me gusta mirar el cielo con él, todo tan limpio, tan nuevo, tan llenísimo de estrellas. Me contagia un poco, durante un rato las cosas son así: perfectas.
Un beso, Black, mil gracias por venir.

Mery dijo...

Pues el verso "queda ganárselo vendiendo el alma"...tela. El fondo y la forma los has entretejido con soberbia.
Y la imagen, perfecta.

Un beso

Olga B. dijo...

Gracias, Mery.
Qué verso más triste.
Un beso también para ti.

Antonio Azuaga dijo...

Es cuestión de justicia, Olga: la mirada de un niño se merece un hermoso poema. Claro que, al revés, también es cierto: un hermoso poema se merece la mirada de un niño.

Resumiendo: lo que has hecho es justicia a la belleza.

Un beso.

Olga B. dijo...

Querido Antonio. En el fondo, la pesimista de los dos soy yo. Tú siempre ves la parte hermosa.
Un beso.

ana dijo...

"Perdido el cielo de los ojos limpios (...)
(...) lejos de la primera vez de la mirada"

Ya nada es lo mismo sin ese brillo, ese brillo de los ojos que todo lo ven por primera vez, que ven de verdad... miradas así habitan a menudo en la infancia, y es inevitable dejarse arrastrar por esos ojos... a veces, de refilón, lo puedes encontrar en algún adulto... y sabes, sabes entonces que al lado de esa persona... te puedes quedar.

Es hermoso, Olga. Gracias.

Olga B. dijo...

Sí, así es. Aunque todo en este mundo parece ser provisional, también los ojos limpios de los niños y de los adultos. Cada uno de nosotros.
Pero merece la pena haberlo visto alguna vez, pararse a mirar ese brillo inocente y recordarlo.
Muchas gracias, Ana.

Isabel Romana dijo...

Besotes de nuevo, guapa.

Olga B. dijo...

Se agradece mucho, Isabel, y más ahora que ando casi retirada por prescripción facultativa.
A ver cuándo puedo volver con normalidad.
Besotes