miércoles, 2 de junio de 2010

El exceso interior

A Jesús Cotta y Gómez de Lesaca, cuyas palabras estuvieron en el origen de esta entrada , porque lo prometido es deuda;-)

Hace poco, un amigo se preguntaba si es mejor pecar por exceso que por defecto. Vaya usted a saber, pero los defectos no han contado nunca con mis simpatías puesto que todo el mundo administra a la perfección los excesos que no tiene capacidad para sentir. Creo que la pasión suele llevarnos a algún tipo de exceso, aunque sea interior. Por dentro no importa, decía el psicópata de American Psycho. Sólo un psicópata puede hablar así, alguien que no sólo siente sus obras libres de pecado sino también su pensamiento, alguien que ha vaciado para siempre su parte de la culpa en la balanza.

Yo creo que la pasión es una bendición a veces maldita de la que siempre somos responsables, pero no concibo la vida sin ella y sin sus significados (y peligros) múltiples. Todos me gustan. Lo mejor es no pecar, de acuerdo, pero coincidirán conmigo en que a veces las cosas se ponen muy difíciles. Sin embargo, tampoco me gustan nada los caballos desbocados (igual que no me gustan las plañideras ni la gente que grita absurdamente en los orgasmos), creo que galopan sobre un mar de excusas y autoindulgencias (o de simple mal gusto). No se toman en serio el concepto de libertad, ni quizá el del dolor y el placer, y eso es un crimen.

Me gustan los volcanes imperturbables, sí. Cuando las cosas se ponen difíciles, cuando el fuego quema en lo profundo, hay que ser muy excesivo para permanecer impasible. Me gusta el control de un volcán que hierve, me gusta la pasión y el exceso que intenta dominarse, no hay tensión más difícil ni poética. No hay exceso mejor administrado que el del que está siempre a punto de explotar... y aguanta. Ese temblor interior.

Y sí, lo encuentro moral y erótico.
Aunque reconozco que hay explosiones gloriosas.



Dos de junio:  Ya está en la calle el nº 2 de la revista Isla de Siltola, y en Sevilla se ha plantado un árbol por cuya savia corre una pequeña gota de mi sangre.  Felicidades a todos los que han levantado ese bosque.

Cuatro de junio: Reseña sobre Andábata.  La firma Jesus Cotta en Estado crítico.  Ese estado le va que ni pintado a nuestra Marta;-)
...y, buceando un poco por la red, me encuentro esta mención de Maite Mangas, que, desde sus Burlas y veras, guarda una noche en blanco para Andábata.
...y esta reseña del poemario Caricias perplejas en la revista El libro andaluz, en su boletín de novedades del mes de mayo. 
Muchísimas gracias a todos.

50 comentarios:

Aurora Pimentel dijo...

Mira, Olga, me voy con un sonrisa (tras varias risas) al leer tu entrada de hoy.

Lo del control del volcán que hierve, chica, me parece complicado, pero lo comparto. Es como el flamenco bonito, bien bailado, que no se despatarran, hay pasión pero contención (esto me lo ha soplado una buena amiga que sabe ;-), ella me lo explicó mejor, seguro).

O como el pudor en los sentimientos, al escribir o vivir, es igual, que no es por "control", es por no abrumar al otro o a los otros, no empujarles de ninguna manera... ni con rabillo del ojo y por lo bajo. Creo que es también un tema de libertad al final el tema de la pasión sin ser caballos desbocados, la tensión esa interna.

Un abrazo nocturno.

Aurora

Olga B. dijo...

Pues irse a la cama con una sonrisa no está nada mal, duquesa;-)
Las verdaderas procesiones van por dentro, como los versos. Hay cosas que sólo dejaría salir cuando me traspasan. Lo malo (y lo bueno) es que a veces ocurre. Algo así me ocurrió con la locura esa de escribir poemas, creo yo. Pero no me quiero poner trascendente; con sinceridad: ¿a ti no te "ponen" mucho más ellos (esos seres imaginarios) tan aguantándose, tan todo;-)))
A mí, sí.
Nocturnos saludos.

Durrell dijo...

Querida Olga, la acumulación de "me gusta/no me gusta/da gusto" tan poco inocente y tan deliciosamente frívola unida a la alusión al grito orgásmico ponen el toque de humor a un texto mucho más serio de lo que tú pareces dispuesta a admitir.
Contagias pasión, dolor y placer. Me apunto a tu moral erótica.

Olga B. dijo...

Querido Durrell, yo estoy dispuesta a admitir lo que haga falta, pero a seguir haciéndolo a mi estilo. Me gusta contagiar esas cosas escribiendo, me gusta que te apuntes;-) Todo en la vida tiene una parte moral.
Un cordial saludo y muchas gracias.

Blimunda dijo...

Olga: creo que tu volcán interior se parece mucho mucho al mar que yo llevo dentro, tantas veces tormentoso. Pero te digo una cosa, yo no grito más porque hay niños en casa.
Un beso guapa.

Olga B. dijo...

jejejejej, Blimunda, tienes que dejar a los niños con los abuelos!
Pero aguantarse también tiene su gracia, mujer;-) Está muy bien tener todo un mar dentro, aunque a veces se ponga tormentoso. Me gusta.
Un beso.

antonio dijo...

Es interesante tu blog.
Y en cuanto a volcanes,
me encantan.........
pero llegan a veces demasiado espaciados.
Saludos

Olga B. dijo...

No hay más que los que hay, Antonio;-)
Me alegro de que te guste.
Gracias y bienvenido.

Gemma dijo...

Ese volcán contenido que tan bien perfilas se llevaría pero que muy bien con el gato Paco. Los vamos a tener que presentar. ;-P
Besazo, sister Olga

Olga B. dijo...

Tal vez se conocen en otro mundo aunque no se pueda recordar en éste. Es una especie de caballería espiritual (digo).
Qué cosas, por Dios;-)
Beso de vuelta, sister 2.

Iseo dijo...

Olga, me ha gustado muchísimo el texto, coronado con ese cuadro que precisamente no es un volcán controlado. Ese ya ha entrado en erupción descontrolada. Si lo mejor (y lo más dificil) es aguantar, que luego mira lo que pasa con las cenizas... Además, yo también lo encuentro moral y erótico.

Ediciones de la Isla de Siltolá, s.l. dijo...

Un beso Olga.

Jesús Cotta Lobato dijo...

¡Qué buena punta le has sacado a este asunto! Nunca pensé en lo bello que es el volcán que se reprime. Comparto contigo la tirria de los orgasmos demasiado ruidosos. Y esta entrada es perfecta para un taller literario de creación de personajes de novela. ¡Me acabas de dar una idea estupenda! Gracias, amiga, por esta estupenda entrada. La firmo de pe a pa.

Maria Luisa dijo...

Querida Olga-

Precioso texto.
Me quedo con el final,
"Hay explosiones gloriosas"

Besicos.

Olga B. dijo...

Iseo, el volcán del dibujo es exceso puro, no le ha quedado más remedio que explotar, angelico;-) Toda explosión tiene algo de corona, pero esos momentos de tensión profunda... son un reino para defender.
Encantada de que te guste el texto, y también de que te apuntes a nuestra liga erótico-moral. Es una mezcla explosiva;-)

Olga B. dijo...

Muchas gracias, Siltolá, a estas horas ya habrá un árbol con nombre de isla, y en esa isla que las Caricias perplejas casi estrenaron, se guarda un capítulo de mi alegría: publicar con vosotros.
Un beso.

Olga B. dijo...

Ya ves, Jesús, lo que dio de sí la conversación que iniciaste. Es un tema en el que pienso mucho, tengo tendencia a dejarme arrastrar por eso que llaman pasiones varias y no, no, no. Impasible el ademán resulta todo mucho más salvaje;-) Libre de teatralización, limpio de excusas.
Bueno, los comportamientos ante el orgasmo -como símbolo de algo o vete a saber- darían para entrada aparte. Igual "ataco" el tema en el futuro, alguna noche de verano en la que me quiera reír con vosotros.
Gracias a ti por tu entrada y por la idea de desarrollar el comentario que te dejé.
Un abrazo.

Olga B. dijo...

Tú entra y coge lo que quieras, María Luisa, que de eso se trata y para eso tienes un imperio (o al menos un reino, reina;-)

Jesús Cotta Lobato dijo...

El día en que ataques el tema del grito orgásmico, avísame, para que yo cuelgue una entrada, si te parece bien, a ver qué dice cada uno. Nos reiríamos viendo qué pensamos de un tema tan concreto y tan íntimo. Esta vez sería al revés: tú sacaste el tema y yo me animé. Un beso.

Antonio Azuaga dijo...

¡Qué bueno, Olga! Qué ajustada reflexión, con ese punto platónico de aplaudir al auriga capaz de dominar a sus desbocados caballos. Aunque para mí no es cuestión de “pecar”, sino de ser quienes somos. La pasión que estalla, aúlla, rompe y arrolla es patrimonio de la naturaleza en bruto, lo que no significa que no necesite también controlarse. Aunque lo haga desde fuera: un mandril apasionado apagará todas sus efervescencias si se cruza con otro mandril igualmente apasionado, pero más fuerte. El hombre interioriza este principio de equilibrio natural.

Tu entrada es rigurosamente humana porque habla de la libertad, que es una tarea que se nos impone por naturaleza: el hombre es libre porque es el único animal que puede ser más fuerte que él mismo; es decir, porque puede “no hacer” lo que desea sin para ello necesitar nada exterior que se lo impida.

…Y el cuadro, es una perfecta explosión humanamente controlada por la mano de una artista.

Un beso.

Olga B. dijo...

Vale, lo dejamos para las vacaciones, porque yo voy que a duras penas puedo mantener el ritmo semanal, y tengo algunas colaboraciones pendientes desde el año que reinó Carolo, pero me parece una idea estupenda para una noche de verano... ya estoy empezando a "maquinar";-))))
Un beso.

Angós dijo...

Miedo me dais. Sobre todo tu.

Olga B. dijo...

Que no, Angós, que seré buena;-))))

Olga B. dijo...

Antonio!, si estabas ahí y no te había visto, a ver, voy a leer con calma...

Olga B. dijo...

Querido Antonio, estos comentarios (que son en sí mismos una entrada), esta especie de conversación en la que las cosas que dices me hacen mirar con otra luz mis propias palabras, son las que compensan el tiempo del blog y lo convierten en ganado y no perdido. Pero me haces preguntarme más cosas.

Sí, el tema es la libertad, no el pecado, que va más allá de su significado religioso. Dejar de ser quienes somos es de alguna manera pecar, pero ¿qué somos?, ¿el animal salvaje y cierto o la razón aprendida y a la vez innata?
¿somos nuestra realidad o nuestros deseos? ¿Y qué deseo es más fuerte o más auténtico, el del instinto o el de la voluntad? ¿Y nuestra voluntad? ¿Es siempre nuestra? Ese punto es clave puesto que todos nos creemos sus dueños, pero somos manipulados de muchas maneras e incluso nuestras opiniones son a veces de otros.

En medio del maremagnum (que puede estar formado por dudas, por verdades, por mentiras y por trampas)lo único que nos guía -sin saber muy bien cómo- es la conciencia de intentar elegir bien, ese deseo abstracto. El bien, un asunto platónico (no te enfades por mentar el nombre de Platón en vano, por favor;-)

El cuadro es un desahogo, je.

Un beso y mil gracias... pero ya ves que, aunque el texto te parezca ajustado, mi cabeza es un (des)concierto de galopes que siempre están en peligro de desbocarse.

Antonio Azuaga dijo...

¿Que qué somos, Olga?... Animales, sin duda; como todos los demás. Pero estos demás son animales con un pormenorizado programa que no tienen más remedio que cumplir. Nosotros, sin embargo, somos animales con un brevísimo prospecto y tres o cuatro indicaciones generales. Y como no podemos ir dando palos de ciego, tenemos que seleccionar una carta de navegación para llegar a nosotros mismos, que es un nosotros anteriormente elegido… ¡por nosotros mismos!
Lo que somos, por tanto, es algo así como el círculo vicioso de un sueño que empieza inventándose y acaba haciéndose. Naturalmente, siempre se puede objetar ¿y qué pasa si uno elige la carta de navegación del mandril?... Pues que, a pesar de su aparente liberación, se trata de una elección muy “conservadora” y excesivamente “aburguesada”. Lo que se quiere en ese caso es un seguro de vida, de una vida hecha y programada, definida por el instinto y las rigurosas leyes que tan bien lo controlan en la naturaleza. Cuanto más decadente es una cultura, tanto más se aproxima a su renuncia, su abandono, su pusilanimidad, su falta de entusiasmo, su precaria convicción, su abulia generalizada, su confusión de horizontes, su nostalgia de paraísos perdidos entre lianas…

La libertad del hombre –y la voluntad, que es su motor arranque y, por supuesto, irrenunciablemente “nuestra”– tiene la obligación de la creación (tal vez de aquí proceda lo de nuestra “imagen y semejanza divinas”). Pero crear no es reproducir. No vale copiarse de los “programas” que la vida lleva ensayando durante milenios. La insignificante diferencia genética entre un chimpancé y un hombre supone mucho más de lo que parece entenderse: es como el agua a 99º C y a 100º, sigue siendo agua, pero a los 100 se expande en el aire de una forma que nunca soñó cuando era líquida. El problema que yo veo a los poquitos años que lleva jugueteando el hombre con la libertad es que todavía no se ha atrevido a olvidar su pasado arbóreo. Técnicamente, ha transformado las lianas en autopistas, sí, pero humanamente sigue sin saber qué hacer con su “nueva condición animal”.

Perdona, Olga; no debería invadir de esta manera tus caricias. No vuelvas a tirarme de la lengua porque pasa “esto”, y luego me remuerde la descortesía. Para evitarme el sentimiento de culpa, no tienes por qué publicarlo. A fin de cuentas, se trata sólo de opiniones que intentan responder a tus preguntas.

Besos.

P.S. Por cierto, creo que acabo de descubrir que el cuadro tiene en su fondo una mirada, dos ojos separados por el cráter y enarcados por su erupción. ¿Alucino o pertenece a la composición de la artista?

Olga B. dijo...

No invades las caricias, Antonio, las construyes conmigo, y eso me ayuda a darles forma, ya que yo soy tan proclive a dar palos de ciego. Nunca dejaré un comentario que me envíes sin publicar porque siempre es una alegría recibirlos y un reto contestarlos, y aquí no hay más normas que las que nosotros pongamos. Me ha hecho gracia que digas “no podemos ir dando palos de ciego”… Andábata los da, yo los he inventado;-) Quizá por eso puse unos ojos abiertos al inicio del blog en cuanto la publiqué, porque no quiero llevar vendas, quiero tener los ojos abiertos. Los del cuadro ni los planeé ni los había visto hasta que tú no me los has puesto delante, pero me estremece un poco esa mirada aparecida tan claramente entre la casualidad y el exceso de color, como escondida entre la oscuridad y la arbitraria luz de mis dibujos. Me pregunto de dónde habrá salido.

Somos animales, de acuerdo, animales con mucha capacidad de aprendizaje, con mucha parte en blanco sobre la que escribir. Una abeja sabe hacer todo lo que necesita desde el preciso instante en que nace, lleva muchísimo escrito no sé donde, pero no puede aprender prácticamente nada nuevo. Nosotros podemos aprender mil cosas, pero somos increíblemente vulnerables: necesitamos que nos quieran o, al menos, que se ocupen de nosotros durante un tiempo muy largo y con una constancia parecida al amor. Desde el principio, dependemos del amor. Un poeta escribe poemas tristes, una planidera llora, un loco grita… pero un recién nacido se muere si otro ser humano no se ocupa de él. Luego dejamos de ser tan radicales (no creo que conozca a nadie capaz de morirse por amor o por su falta;-) pero seguimos siendo animales muy especiales, los únicos capaces de hacerle un corte de mangas a nuestro instinto, sin por eso negarlo, si el acto al que nos lleva no concuerda con lo que entendemos como nuestro verdadero ser. Pero cuesta Dios y ayuda, el reptil que llevamos en alguna parte de nuestro cerebro es terco como una mula y a veces gana (aunque la mula sea mamífera, que ya es un avance;-)

Así que, al final, somos responsables de nuestra libertad o de nuestra esclavitud, al menos interiormente. Yo he conocido esclavos que nunca escaparán. Y no quiero ser así. Somos culpables de nuestros fracasos en la conquista de esa cosa extraña, hermosa y peligrosa que hemos dado en llamar libertad. Humanamente es comprensible, no se trata de flagelarnos, pero somos culpables de casi todo. Lo único que nos queda es la dignidad de, al menos, aguantar sin descomponernos, sin dar la tabarra, sin gritar, el dolor y el placer que aún puede atravesarnos. Mantener el fuego vivo y soportarlo… e intentar elegir bien, otra vez, cada vez. Es una postura estética y moral (lástima haber apartado ahora la parte erótica, pero es que a mí sólo me "ponen" los buenos). El bien. Otra vez Platón, sí, tomando por la brida toda esa fuerza mezclada que tira de nosotros. Es agotador;-)

En fin, yo tampoco quiero abusar de mi propio espacio, que hay quien tiene la costumbre de venir a leerlo;-)
Un beso y muchas gracias por ver un poco más… y hacérmelo ver.

lolo dijo...

Qué alegría el recreo de aquel comentario, Olga.
Lo que creo es que lo que consideramos exceso interior tiene todo un abanico de medidas.
Sólo algunas pueden tomar forma de gritos orgásmicos o lavas o llantos. Esas pasiones se diluyen y "animalizan" al exteriorizarse, por eso gustan menos.
Lo que atrae y es terrible, a un tiempo, es el temblor interno del que hablas; por contenido y por inexpresable. La pasión por dentro, excesiva y contenida, la más humana.


Si vais a erotizaros en verano, tal vez me agencie un cacharrito de esos que anuncian y me llevo la red para estar atenta.

Olga B. dijo...

Así es, Lolo, la más humana. La que puede ser más excesiva y, a la vez, la única que puede contenerse (o no;-)
Oye, es una idea para madurar, esa de los orgasmos. Yo le propondré una fecha, y a ver qué pasa. El verano es buen momento para erotizarse, sí, porque el temblor interior sube de temperatura... yo que tú me agenciaba un "cacharrito";-)
Besotes.

gbp dijo...

Pero bueno, cariño, esto qué es... no sé si ponerme a estudiar filosofía para comentar esta entrada o pillarme una revista erótica. Muy tú. Formalidad en verano, menos mal que estaré yo para hacerte la censura.
Precioso texto, interesantísimos comentarios, casi me da corte entrar!
Besitos, ya queda menos...

Olga B. dijo...

Sin dudarlo, hermana: coge una revista erótica;-)))
Tú puedes entrar aquí como quieras, pero la censura no me la "hace" a mí nadie en estas Caricias, guapa. Cuando vengas te voy a sacar en topless, jejejej (es broma,of course, no quiero levantar más espectativas de las imprescindibles;-)
A lot of love, ya queda menos...

veridiana dijo...

Te he mandado un mensaje no se si te ha llegado,se me ha cortado.¡uf! qué lento va por estas islas...

Olga B. dijo...

No me he llegado más que esto, Veridiana... si es que estáis todos repartidos por el mundo, y en partes bien complicadas (y hermosas).
Paciencia con Internet Dichoso;-)

veridiana dijo...

Con el erotismo nos dejan entrever lo maravilloso,lo extraordinario,lo sublime,lo diverso,lo desconocido,el desafío.

Me encanta "pecar" por amor.

Me ha gustado mucho tu relato,y los dibujos ya sabes, me encantan,son muy personales.

Un beso

Olga B. dijo...

¡Ahora sí! Bueno, supongo que conocerás la frase (no sé de quién es, para variar;-) "El pecado no está en amar, el pecado está en no amar, no amar suficiente... o amar mal".
El dibujo es un poco excesivo, me parece, para hacer juego con la entrada. Pero me alegro de que te gusten los que voy dejando por aquí.
Un beso y cuídate por esos mundos...

Gómez de Lesaca dijo...

Muchas gracias por la dedicatoria.
Tanto por la altura de su texto como por compartirla con Jesús Cotta Lobato.

Dionisiacos, apolineos...románticos o clásicos.
Qué gran misterio.

Además:

el joven Nietzsche habría estado de acuerdo con usted. O el que paseaba por la Alta Engadina. Quién sabe.

Saludos cordiales.

Olga B. dijo...

De nada, GdL, la verdad es que la idea surgió después de su comentario. Esa impasibilidad me pareció una vuelta de tuerca más del exceso. Me alegro de que el texto le guste.
Es cierto que, de todos los misterios, los encerrados en categorías se vuelven más inquietantes, porque bajo su nombre podemos mirarlos una y otra vez en una pureza que nunca se da así en la vida. Dionísiacos, apolíneos... Nietsche me ha inquietado mucho siempre, no me tranquiliza nada lo que usted dice;-)
Me gustaría no traicionar mis pasiones y ser con ellas todo lo radical que deba, pero tampoco quisiera usarlas de excusa para burdos desvaríos; me gustaría ser una entre "todos los que tienen prodigiosos pies ligeros para correr sobre senderos de color violeta". Algo bonito. Es difícil. Pero supongo que escribo por eso.
Bienvenido.

Miguel dijo...

Querida Olga: He leido con gusto esta entrada, no lo dudes, aunque me parezca un camino trillado.Porque tambien deja huella en él, una gran poeta. Me encanta ese temblor del que hablas (ese temblor de planta, que escribiera Lorca apasionado)
La verdad es que estoy sonado aún, después del último poema, y no sé qué decir.
Pero es cierto que todo es de interés en este nuevo texto, y de un gusto por la claridad que se agradece.
Muchas gracias. Un besazo.

Miguel dijo...

Yo, si pudiera, no dejaría ningún deseo insatisfecho. Me parece injusto señalar la satisfacción como una búsqueda sólo interior, este sentir puro que me desvela a estas horas de la mañana, pasadas las 5. Yo tambien "lo quiero todo".Muy bien dicho, Olga.El Universo que se crea tras una explosión gloriosa, ¿todavía es poco? Sí. Quizas cuando remontemos su corriente infinita, quién sabe.

Ah, comienzan a cantar los pájaros.Voy a esperar el amanecer,
esta noche ha sido deliciosa.
¿Por qué vendimos la casa de la playa? Ay! Bueno, que desvarío. Otro beso. Buenos días, amiga. Feliz finde!

Olga B. dijo...

Ay, querido Miguel, todos los grandes temas son caminos trillados: la pasión, la libertad, el amor, la muerte... y todos son nuevos porque a cada hombre le importan en cada momento. Es la manera de andar sobre ellos lo que nos define.
Ese poema anterior... es curioso que algunas cosas nos toquen especialmente.
Querer todo es una especie de anhelo de absoluto ("y no sé si sería sufiente";-) pero ¿no dejar ningún deseo sin satisfacer? Eso es otra cosa, y ahí entra de lleno el concepto de libertad, también libertad de "no hacer" porque uno no sólo es el caballo, es también quien lo guía.
Me alegro de haberte acompañado desde lejos, una vez más, en esa noche deliciosa;-)
Un beso

Isabel Romana dijo...

Enhorabuena por tantas buenas críticas de tus obras. Es muy satisfactorio para tus seguidoras/es - como es mi caso - ver que se reconoce y se aprecia tu trabajo. Estoy segura de que a estos éxitos le seguirán muchos más. Un abrazo apasionado (yo también creo en la necesidad de la pasión).

Olga B. dijo...

Lo cierto es que, si hasta ahora he mantenido la pasión por escribir sin contar con nadie,completamente a solas, ahora esto me ayuda porque me ilusiona. Te da mucha alegría, eso es verdad (tú lo sabes;-). Por eso lo agradezco tanto. Pero lo importante sigue siendo esa pasión, ese temblor interior.
Un fuerte abrazo, Isabel, y enhorabuena por esos nuevos "viajes" de Dido.

Blackbird dijo...

El último de Filipinas llegando puntual a la cita.
Sí, parece muy rico el Eyjafjällajokull ese, todo un espectáculo, pero luego qué problemón para la vida diaria. Creo que tienes razón, la pasión tiene que tener una espita que nos permita regularla: a veces abrirla del todo, a veces cortar el paso. Mal iría el mundo si cada vez que nos dan ganas de partirle la cara a alguien lo hiciéramos.


que nos permita qué excesivo para nosotros tan formales y educados.
En fin, te mando una canción de pasión sosegada:
Serrat

Olga B. dijo...

Sensato pájaro, Black.
Me gusta el nombre del volcán, pareces Dios nombrando las cosas, je. Pero se te ha escapado una línea al final que seguramente querías corregir. No importa. Así es mucho más bonito (que nos permita qué excesivo para nosotros tan formales y educados, parece una traducción loca de un poeta muy extranjero;-))
La canción de Serrat- que no había oído- parece hablar de mi experiencia con esto del blog. ¿Cómo lo habrá sabido?
Misterios...

Sara dijo...

Controlar nuestro volcán interior cuando está a punto de explotar es todo un arte que la experiencia nos enseña a mejorar. Pero por mucho que practiquemos, a veces nos pasa lo que a los mejores equilibristas - que el vértigo nos acaba seduciendo. Entonces nos lanzamos al vacío a saborear una vez más el intenso placer que da volar sin preocuparnos del batacazo que nos espera al final, a veces tan injustamente fatídico... Me ha gustado mucho esta entrada, Olga. Un abrazo.

Olga B. dijo...

Ay, Sara, lo del batacazo me ha hecho muchísima gracia, yo me he dado unos cuantos "batacazos", te lo aseguro, y algunos no son fatídicos pero poco les ha faltado. Es un arte, y también es un arte ese vuelo maldito (o bendito)y, sobre todo, esa manera de caer...
Bueno, me alegro mucho de que esta entrada sea de tu gusto, para mí ha sido un placer escribirla y comentarla con vosotros, como siempre.
Un abrazo.

MªTeresa Gómez Puertas dijo...

Pasión, a mi me encanta esa palabra...y creo que hay que ponerla en todo lo que se hace en la vida , porque vives el doble.....aunque el batacazo que dice Sara es más que probable que te lo des si vives con demasiada Pasión.
besos....una entrada magnifica.

Olga B. dijo...

Tú eres una apasionada, compa, lo sé. Eso nos hace darnos algún que otro batacazo, pero no importa...(mientras salgamos vivas;-) También es bueno aprender a controlarse. Que el exterior note sólo la punta del iceberg, eso puede tener forma de poema o de foto; debajo, la montaña infinita.
Muchas gracias, Tere.
Un beso.

Mery dijo...

No soy tampoco de aplaudir los excesos de ciertas pasiones, ni confío mucho en la gente que las demuestra desbocadamente.Tienen un algo de primario que me repele.
Por eso me gusta mas la palabra vehemencia, porque implica una acción mas serena, muy vital, pero controlada.
Un beso

Olga B. dijo...

Muy de acuerdo, Mery. Vehemencia y decisión. Que nadie confunda el control interno -esa cortesía para con los otros y para con uno mismo, incluso;-)- con la falta de pasión. Quizá determinados excesos no hacen sino suplirla.
Claro que, ya te digo, yo exploto de vez en cuando... pero no se debe, lo tengo muy claro;-)
Muaks.