jueves, 30 de septiembre de 2010

Vivir


La maldad me da rabia y la rabia, tristeza; la tristeza me tumba algunas veces. Pero sólo es un tiempo. Después de llorada, la misma rabia vuelve más fuerte y más limpia. La llamo rabia porque no sé bien cómo llamarla. Qué mas da, ya me entiendes. Lo que tengo son ganas de vivir y las ganas de vivir siempre arrastran su carga de alegría. Sonrío mejor cuantos más parches llevo. No sé si en mi alma vive un pirata cojo, pero cómo me gustaría a veces tener por mano un garfio. Así, alegremente.

Hace un año:  Enciérrame en el sótano 
Hace dos años:  Noche de otoñoLa terrible virtud de ser inolvidable

52 comentarios:

maile dijo...

Quizas se trate de eso... de no perder las ganas de vivir.

Dyhego dijo...

"Sonrío mejor cuantos más parches llevo".
Es una declaración de principios rabiosamente pirata. Las cicatrices te han hecho más fuerte y muestran que has vivido y sufrido.
Curiosamente he acabado esta tarde una novela de Rosa Montero, "Crónica del rey transparente". Empecé a leerla con precaución porque esa escritora me cae mal y nunca leo a la gente que me cae mal, pero mi moza se había leído la novela, me dijo que estaba bien y me dio vergüenza ser tan cuadriculado. Le di un voto de confianza, y la verdad es que me ha gustado. Te cuento todo este rollo porque, con tus palabras, me has recordado a la protagonista, Leola: cicatrices hasta en el palimpsesto nacional de identidad pero contenta por haber vivido, sufrido, amado y visto cosas maravillosas.
Me gusta Amaral(tan bonita voz, tan guapa, tan pop...)
(Tu voz también es bonita, OLGA, no te me pongas celosilla, jejeje)
Salu2 cicatrizantes

Sara dijo...

Olga,
Por casualidad, leo esta entrada en uno de esos momentos de rabia - pero rabia de la sucia, de la todavía no destilada por el llanto - y hallo consuelo en las palabras "Pero sólo es un tiempo"... Habrá que echar otro parche a esta nueva decepción, pero con el tiempo también se aprende a esperar... Un abrazo.

Durrell dijo...

Rabia, tristeza, alegría, ganas de vivir y hasta de "acariciar" con garfio. Quién, en seis líneas y media, estuviera tan vivo como tú...

Olga Bernad dijo...

Vaya, Maile, veo que has repetido. Todo forma parte de las ganas de vivir, también las ganas de leer o incluso las de arañar;-)

Olga Bernad dijo...

Conozco poco a esa escritora, Diego, leí hace mucho una novela titulada "Amado amo", que no me pareció mal pero tampoco me dejó una gran huella. En cualquier caso, por lo que cuentas, todos somos un poco como esa protagonista. A todos nos pasan cosas similares, tal vez una pequeña diferencia a la hora de contarlas es lo que debemos buscar (y encontrar) en un poema o una prosa poética. El no sé qué.
Amaral me gusta mucho; y esta canción, en mi corazón, la canto con toda mi alma. Antes también la cantaba por casa, pero ahora mis hijos ya no son bebés y me miran muuuy raro. Ajo y agua;-)
Saludos cicatrizando.

maile dijo...

Querida señora, siempre hay una primera vez, la mas dificil, y algunas mas para merecer. Y es que cuando el alma quiere ¿Quien se resiste?

Olga Bernad dijo...

Ay, Sara, ponte el parche y a correr, que hay que guardar fuerzas para la siguiente.
Me alegro de haberte servido de algún consuelo, aunque el momento de la mala rabia es puñetero de pasar. Claro que peor sería que todo nos resbalase. He visto gente así y no me gusta;-)
Un abrazo.

Olga Bernad dijo...

Gracias, Durrell.
Mejor en seis líneas que en siete, si es suficiente. La vida no se atrapa ni en mil folios, sólo mandamos destellos o algo así. Por ahí se van quedando.

Olga Bernad dijo...

Nada, Maile, no le lleves la contraria que ya es todo bastante difícil;-)

Angós dijo...

Como te reconozco en este texto!
Más que en ningún otro.

Olga Bernad dijo...

No pretendo ser otra distinta de la que escribe, pero de alguna manera sí lo soy. Tal vez desnudarme bien no sería sino otro de mis muchos fallos;-)

Alfredo J. Ramos dijo...

Si bien se mira,
¿que son sino raíces
las cicatrices?

Ayer, o antier quizás, en otro blog, me asaltó este haiku (es posible que con alguna variante) ante un comentario parecido sobre heridas y paisajes después de la tormenta. Me parece que también puede ser oportuno para tu valiente reflexión. Un saludo.

Miguel Estrada Pérez-Carasa dijo...

No importan los números de líneas, sino la cantidad hechizada, que diría Lezmama Lima.Pero hay que reconocer que el texto dice bien y mucho de ti misma, aunque también parezca delirante. Quizás todavía estás muy cerca de tus hijos pequeños, a los que haría gracia este aspecto de su madre; pero yo me apartaría del desquite del garfio o volvería alegremente a usarlo por probar.
Dejemos todo a un lado.
"Lo que tengo son ganas de vivir y las ganas de vivir siempre arrastran su carga de alegría". Todavía eres joven. Aunque sabemos esperanzados que la apreciación es una capacidad poco vinculada al tiempo y las circustancias. Algún día no acertaremos con las teclas,y, sin embargo, quizás tengamos la visión del sol de nuestra infancia, como diría Machado y nos enseñaba Antonio Rivero. Siguiendo con el poeta, la mala gente va apestando la tierra.
Comprendo tu rabia.
"Sonrío cuantos más parches llevo"
Ganas de vivir...
Un beso.Y gracias por compartir todo lo que no tiene, ni puede tener precio.

Juanma dijo...

Creo yo, querida Olga, que la carga de alegría y la rabia son extremos que se tocan. O que son, a veces, la misma cosa. Puede que el lenguaje nos despiste y, con ello, pensamos que señala realidades distintas: alegría y rabia. Pero no sé, tengo mis dudas.
Y mis enredos. Como este mismo comentario ejemplifica.

Un fuerte beso.

Ángeles dijo...

Que palabras que alma más bonita.
Un beso

Rafael Lucena Soto dijo...

Disponemos de concomitancias cotextuales e intertextuales. Abrazo y beso.

Iseo dijo...

No conozco la vida sin momentos de rabia, de tristeza, y de alegría, claro que sí. Todo son sentimientos que no se eligen, simplemente los tienes y no se pueden evitar o cambiar. Aparte de los parches que tú utilizas, están las mochilas que te cuelgas en la espalda, y oye, cuando pesa mucho siempre la puedes dejar por el camino... Me gusta la gente llena de vida y de ganas de vivir, y si tiene parches o mochilas llenas, que no se les note mucho.
Besos

Olga Bernad dijo...

Alfredo, bienvenido, encantada de que la casualidad te haya traído por aquí. Me gusta la pregunta de ese haiku (y mira que a los haikus les tengo una cierta prevención, tal y como está el patio;-)
Son raíces, pero yo soy más bien partidaria de no alimentarlas, que no se hagan más profundas de lo que deben o al final se vuelven excusas. Llevarlas, sí; y, desde luego, no olvidarlas.
Un saludo.

Olga Bernad dijo...

Querido Miguel, el número de líneas no importa en estas conversaciones informales que nos gusta llevar por aquí, pero en un texto literario importan hasta doler. Una palabra de más y se te ha ido la magia con la música a otra parte, una de menos y no has dicho nada, ay. "La cantidad hechizada" me parece una expresión feliz. Pero sí, dejemos todo a un lado;-) las ganas de vivir están ahí y, con ellas, la rabia ante lo que no, es que no, nunca. Never. Jamais. Ni de vieja ni nada;-) Eso afianza cada sí y cada sonrisa (creo).
Un beso y muchas gracias por tu lectura, como siempre, nocturna.

Olga Bernad dijo...

Es verdad, Juanma, a veces uno está "rabiosamente alegre". No estoy yo para muchas fiestas jipis, pero es cierto que la alegría puede ser muy "fieramente humana". Y la tristeza. Y el odio. A mí ya me van gustando los amores apacibles, fíjate, pero tengo una muchacha dentro que aún se subleva por las cosas, jejej. Me gusta reaccionar, y eso me enreda, "como este mismo comentario ejemplifica";-)
Un beso.

Olga Bernad dijo...

Eso habla más de tu manera de mirar que de mí, Ángeles.
Besazo.

Olga Bernad dijo...

Sí, ya lo he visto, Rafael;-)
Bueno, todos sentimos cosas parecidas y, a la vez, cada uno las siente a su manera. A veces los textos establecen su propio diálogo o incluso se van de casa y viven por su cuenta en la memoria de quien los ha leído.
Abrazos coincidentes.

Olga Bernad dijo...

Que no se note mucho o que no se note toooodo el santo rato, que eso es ser un peñazo. Si es así, suelen ser impostados. No son sentimientos que se eligen, sino que nos asaltan, pero sí elegimos la manera de asumirlos y de expresarlos. Expresarlos es bueno, manipularlos más de la cuenta, no.
Tal vez tengan su sitio en la poesía y su momento en la vida, pero la vida pide aire y pies ligeros y gente como tú para gastarla.
Besos y buen finde, Iseo.

Juan Manuel Macías dijo...

Caray. Ni el mismísimo Long John Silver lo hubiera dicho mejor. Es la más bella vindicación de la piratería que uno ha leído en siglos. Para celebrarlo me he encendido mis últimos gramos de latakia. Siria o chipriota, qué más da. Venga ese whisky y los mares del sur. Esos momentos son tan elementales (y tan piratas) que la propia maldad, calculadora y cauta y analítica por naturaleza, nunca podrá ni rozarlos. Al diablo, "así, alegremente" :-)
Besos y garfios.

Olga Bernad dijo...

Vaya, qué inyección de optimismo. ¿Cómo podía saber yo que me iba a salir una "vindicación de la piratería"? Creo que ese debería haber sido su título. A cambio de tus escolios perfectamente aromáticos (oh, latakia, whisky, mares del sur;-), yo anoto, cual personaje de Asterix que acompaña al César, algunas de tus frases y las recuerdo ahora: "Sólo hay dos cosas ciegas: el amor y la justicia". Pienso que también la maldad lo es, sólo que en muchas ocasiones es tonta además de ciega. Y terca. O más bien cansina. No hay más que ver el telediario o mirar alrededor. Al pirata le queda un ojo y un garfio y un montón de tesoros que buscar. Ay, cómo me gustaría vivir en los poemas, etc;-) Al diablo lo que es del diablo... y besos para Haddock.

Alejandro dijo...

No viene a cuento, Olga, pero pese a tu texto y la canción que sonaba en tu blog no he podido dejar de pensar en aquellos que no tienen ganas de vivir. Qué difícil debe ser tratar vivir dentro de sus cuerpos.

Olga Bernad dijo...

Viene a cuento todo aquello en lo que el texto os haga pensar. Colgarlo es una manera de exponerlo a la luz y cada comentario una manera de reflejarla. Yo pensé en las ganas de vivir y en ello está implícito también la posibilidad de su falta. Sin ellas, no hay defensa contra la maldad ni contra la desgracia, no hay hueco para la celebración, no habría nada.
No puede haber nada peor, sí. Afortunadamente, mucha gente las pierde y las recupera. O las sueña.

enrique dijo...

Y además corsaria...

Olga Bernad dijo...

...pero no inglesa. Me gustan mucho los de los cuentos y nada sir Francis Drake;-)))

Gemma dijo...

Pues yo también sonrío mejor cuantos más parches llevo, sister. Di que sí.

Genio y figura hasta la sepultura, que decía mi abuela. :-)
Un abrazo fuerte y grande

Olga Bernad dijo...

Pues podíamos formar un club;-)
Y de himno ron, ron, ron...

Pero déjate de sepulturas cuando aún estamos al abordaje, sister, y haciendo malabares y lo que haga falta para evitar golpes y parches innecesarios. Que luego también nos pedirán que estemos guapas;-)
Abracísimo.

Mery dijo...

Qué maravilla vivir la vida como el capitán Sparrow, o sea, Johnny Deep, que ya puestos, me encanta.
Sus rastas y su pitorreo bien valen el garfio que no tiene.
Pero guapa, si tu tienes una pluma entre los dedos que es gloria bendita...el garfio te molestaría.
Besos

Olga Bernad dijo...

Ay, Mery morena, qué lista;-) Al final uno se suele acabar riendo. No sólo me molestaría, sino que me molesta, por eso me corto hasta las uñas bien rasitas (y eso que me crecen milagrosamente) y procuro no afilar ni la punta de la pluma a no ser que se me salga la indignación por las orejas, cosa que pasa pocas veces y con muy poca gente, pero con una claridad meridiana. Me pregunto cómo se enfrentará una señorita como tú a las cosas que la indignan, seguro que aprendería yo muchísimo.
Besos.

lolo dijo...

Sentir rabia y después alegría. O vivir apaciblemente. También yo me enredo eligiendo. Pero, sin hacer nada, vienen. Una y otra vienen.
La vida nos las trae aunque no queramos... al final es una suerte.

Un abrazo, Olga.

Olga Bernad dijo...

Pues supongo que sí, que es normal ir bailando sobre una balanza de alegría y rabia, o saltando de un platillo a otro según lo que nos encontremos. Ahora mismo estoy tan cansada que todo me parece bien.
Buenas noches, Lolo, me rindo(por hoy;-).
Un fuerte abrazo.

Miguel Estrada Pérez-Carasa dijo...

Querida Olga: Como no sé hacerlo privadamente, y venías a mi blog anterior, te dejo la dirección de uno nuevo que he abierto recientemente y que aún no aparece en Google, a pesar de ya consta de varias entradas.
Espero que te guste la idea de visitarlo.Hasta ahora los comentarios me han llegado por hotmail, pero seguro que tú no encuentras dificultad para acceder y comentar, si te parece.
Y claro que sería un placer enorme.
Bueno, lo dejo a tu discreción para que no estorbe el proceso de tus Caricias.
El título del blog es "Bosque compasivo" y la dirección es:

http://www.bosquecompasivo.blogspot.com/
A algunos amigos,ya les aparece el blog en Google sólo con el título entrecomillado.
Muchas gracias.Besos

Antonio Azuaga dijo...

A eso que llamas “rabia”, Olga, es a lo que Nietzsche llamaba voluntad de poder, que no es lo que primero se piensa, que no es imperio ni dominio sobre nadie, que no es acumulación de nada… Sólo voluntad de vivir, poder sobre el silencio inerte del anónimo mineral. Está en las bacterias, en los líquenes, en los hombres (la especie, naturalmente, que hay gente muy suspicaz)… Y está, perfectamente resumido, en ese “garfio” que se agarra a la vida… “Así, alegremente.”

Un beso.

Olga Bernad dijo...

Me alegro mucho de que retomes tu actividad, Miguel. Si alguna vez quieres dejar un correo privado, tienes mi dirección picando en mi perfil, hay un correo de contacto.
Estoy últimamente muy poco activa por la blogosfera por temas de trabajo pero te visitaré en cuanto pueda.
Puedes intentar dejar los comentarios desde tu cuenta, y así, simplemente haciendo click sobre tu nombre, cualquiera de los comentaristas podría visitar tu blog.
Mucha suerte con ese bosque compasivo.
Un abrazo.

Olga Bernad dijo...

Querido Antonio, usted, Nietzsche y yo tenemos una seria conversación pendiente. Sabes que ese hombre me da miedo;-) Pero es tal placer que intentes explicármelo un poco... Si la voluntad lo es de vivir, no sabes cómo aciertas. Una noche, cuando iban a operarme, la noté casi como una presencia física.

Tal vez ese garfio sólo quiera agarrarse a la vida, es cierto, o convertirla en algo parecido a lo que le gustaría que fuese. Yo pensé que quería arañar, qué lectura tan plana de mí misma;-)

Un beso y gracias siempre, maestro.

veridiana dijo...

Los piratas estan de moda...
Seguro que serías una pirata,intrépida,culta,bella y pensemos..."medio mala" y el chico guapo y bueno, se enamoraría de tí.

Un beso peliculero.

Olga Bernad dijo...

Anda, peliculera;-) El chico guapo y bueno ya se enamoró de mí, es en lo único que aciertas, jejejej. También algún otro que no había no ya por dónde cogerlo sino ni tan siquiera por dónde dejarlo, my good. Ahora que lo de la belleza ya no es gratis -hay que ir al gimnasio y no tengo ganas- intentaremos ser piratas cultas o algo así, chica, aunque es muy triste que te quieran sólo por tu cerebro, pero en fin...
Da gusto tu buen humor, Circe.
Besos.

Blackbird dijo...

¡Cuántas veces he escuchado esta canción! Es la primera que le gustó a mi hija y que pudo tararear.
La rabia sin ganas de vivir no sería nada, sólo incitaría al suicidio o la lenta autodestrucción. Hay que tener muchas ganas de vivir, mucha fuerza interior, para que la rabia te empuje a decir basta y seguir adelante.

Besicos.

veridiana dijo...

jajaja ¡ Qué nos nos falte el buen humor !
Y suerte que tienes de tener el "chico guapo bueno".Yo he tenido de los dos... y mejor no contar.
En cuanto al gimnasio,es de gente "guay",en la farmacia te ponen un "plan" que te quedas igualita que la "sílfide del lago".
Feliz finde.

Olga Bernad dijo...

Sara y yo tenemos gustos parecidos, por lo que dices. Pues estaría para comérsela cantando ese estribillo;-)
Y, sí, Black, la rabia sin ganas de vivir sería como un poema lleno de lugares comunes y sin más alma que nuestra propia tristeza. Pura destrucción.Qué cosa fuera la maza sin cantera...¿recuerdas?
Que la rabia sólo nos empuje (y nos ayude) a saber decir basta y a seguir adelante. Me parece un perfecto epílogo para esta entrada.
Besicos.

Olga Bernad dijo...

No contemos, no contemos, Veridiana, que de todo hay quien se alegra;-)
Yo paso hasta de farmacias, estoy ya entregada a la belleza interior y todo eso. Virgencita, virgencita, que me quede como estoy, je.
Buen finde para ti también.

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Oye, Olga, ¿esta entrada la has escrito tú o Marta?
Qué buenos ratos he pasado con tu Andábata...
Un beso.

Olga Bernad dijo...

Ostras, qué pregunta;-)
Hace pocos días comentaba precisamente con Antonio Rivero Taravillo esta cuestión y decidimos que, gracias a Pessoa, siempre podíamos decir que la literatura era literatura e incluso tener razón. Ya sabes
O poeta é um fingidor.
Finge tão completamente
Que chega a fingir que é dor
A dor que deveras sente
.
Así que no sé muy bien si la escribió ella, o ella es una parte de mí que no escribe, o soy yo la que formo parte de su propia mismidad;-)
Lo que sé es que nadie puede sacar al exterior lo que, de alguna manera, no lleva dentro.
Me alegro un montón de que la novela te haya hecho disfrutar. No se trataba de otra cosa.
Abrazos.

MªTeresa Gómez Puertas dijo...

tener por mano un garfio....que poetico-ocurrente eres.
Besos

Olga Bernad dijo...

Ay, es una ocurrencia que a veces he rezado porque fuese realidad;-) Luego se me pasa, chica, déjate de líos.
Besotes.

L.N.J. dijo...

Amaral, de lo mejorcito Olga. Siempre digo que hay que vivir, porque de morir siempre hay tiempo.
También sonrío cuando más parches llevo, será que así es la vida. Que tenemos que jugar a la gallinita ciega, a la pata coja o echar un pulso ( ya sabes, mano a mano).

Al capitán garfio le hubiese gustado tu texto.

Saludos.

Olga Bernad dijo...

Amaral me gusta mucho, sí. La verdad es que agradezco sentir esas ganas de sonreír algunas veces y esas ganas de vivir en general; a veces más placidamente y a veces en forma de rabia. De todo toca, pero que no nos falten;-)
Saludos.