lunes, 4 de marzo de 2013

Sailing



Sobre las grandes frases navegamos.
Busco los precipicios y no existen.
No se puede llegar hasta el final, las rutas
ruedan sobre sí mismas en un planeta de agua.
El mar jamás se acaba y las mareas
no obedecieron nunca más orden que su fuerza,
el vaivén de campana de su ritmo.
Para decir adiós sería preciso
que el viento nos hubiera reunido
(que el viento nos hubiera destruido).
Que el viento nos olvide y que tú seas
sólo un viejo que llora repitiendo algún nombre.


20 comentarios:

Isabel Barceló Chico dijo...

Hermosísimas palabras y una gran melacolía que destila el vídeo. Sigues tan inspirada como siempre. Un abrazo muy fuerte.

Olga Bernad dijo...

Cuánto tiempo, Isabel, me alegra que los poemas nos acerquen así, sin avisar. Estoy más bien lejos de todo esto (y quizá también de la inspiración), pero la distancia es buena a veces. Y navegar también.
Un fuerte abrazo y muchas gracias.

Durrell dijo...

Qué suave contundencia en la caída de cada verso, y cada verso sentencia un pensamiento. Desnudas las palabras de lo innecesario con una crudeza poderosa y vulnerable. En cualquier caso la capacidad de sentir y provocar emociones es siempre difícil de analizar. La tienes. Navegas.

Olga Bernad dijo...

No lo sé. Durrell. Realmente sería (aún) mucho más difícil escribir poesía si uno lo analizara todo previamente. Y después... después da igual, es otro negocio. Lo cierto es que hacía meses que no escribía un poema y que yo siento siempre mucho más la vulnerabilidad que la fuerza, pero eso tampoco importa,-)
Gracias siempre por tu lectura y tus palabras.

antonio dijo...

http://youtu.be/UyZ7rt35BP4

Ola tras ola la piedra se derrite
Nos une la brisa del sueño.

'kima to kima' (ola tras ola)- Eleftheria Arvanitaki

Estupendo poema Olga.Te dejo otro paseo en barco.

Un fuerte abrazo!

Olga Bernad dijo...

Gracias, Antonio. Me ha encantado oírla. Tengo un amigo muy fan de Eleftheria Arvanitaki, y alguna vez me había mandado canciones suyas, pero no conocía esta. ¡Qué bien le viene al poema esa voz!
Abrazos.

Dyhego dijo...

Olga:
Siempre hay una buena frase sobra la que montarse y cabalgar o surcar mares.
Salu2.

Olga Bernad dijo...

La cuestión es decidir si las grandes frases son siempre tan grandes y tan buenas como pretenden... o qué. Pero sobre lo que toque tendremos que intentar navegar, eso sí. Y seguro que sigue habiendo grandeza en alguna parte, eso también. Y aún quedan ganas de buscarla;-)
Salu2 y gracias, mesié.

Doña A. dijo...

"El mar jamás se acaba y las mareas
no obedecieron nunca más orden que su fuerza,"

Hermosos versos.
Que maravillosa esa libertad de las mareas que no obedecen a nadie mas que así mismas. Que maravillosas las olas cuando cabalgan sobre el mar de la mano del viento, tan libre como ellas.
Un beso

Olga Bernad dijo...

Va, no te creas, las mareas no pueden decidir, no pueden cambiar. Nosotros tal vez sí, aunque a menudo luchemos contra gigantes o molinos o mareas u olas o todo a la vez;-) Y somos bien poca cosa sobre ellas, pero ahí estamos. Buscando precipicios, intentando llegar hasta el final.
Navegando.
Un beso.

Doña A. dijo...

La verdad, que quieres que te diga, es que tengo demasiado a menudo la sensación de que nosotros tampoco podemos cambiar.
Un beso

Olga Bernad dijo...

Yo ahí ando, a bandazos de pesimismo, realismo y esperanza (o algo parecido). Pero el hombre, así, en general, cambia las cosas. Lo ha hecho muchas veces. Si a mejor o a peor, daría para otra entrada. Y además, individualmente tenemos poco tiempo y el mar tiene muchísimo. Debe de llevar siglos riéndose de los niños navegantes,-)

Eva A dijo...

Que bonitobonito.

Olga Bernad dijo...

Eva, como eres "mi" Eva, permíteme decirte que ya te vale, casi cinco años después,-))) Bueno, finalmente me alegro de que te inicies en estos mundos virtuales y de contar con la compañía de la verídica persona que inspiro el personaje de Carmen en Andábata. Por cierto, en la próxima entrada, noticias de ella. A la cárcel vamos. Te contaré.

Ernesto Frattarola dijo...

Es un poema enorme, Olga. Enhorabuena, y gracias por compartirlo.

Antonio Azuaga dijo...

Tal vez, querida Olga, siempre andemos buscando lo que no existe. Por eso lo buscamos, porque no existe. Sólo el hombre vulgar busca lo que puede encontrarse. Y normalmente lo encuentra, aunque le suele gustar bastante poco. El mérito está en la búsqueda, no en el hallazgo; entre otras razones porque si no, jamás escribiría un poema como éste. Felicidades por él (no es una gran frase sobre la que navegar, sino tres pequeñas palabras de un gran amigo).

Un beso.

Olga Bernad dijo...

Ernesto, ¡gracias a ti por acercarte a leerlo!

Olga Bernad dijo...

Querido Antonio, estoy convencida de que en la búsqueda ya hay un sentido. Ella nos mueve y, con ella, hacemos camino. Navegamos. A veces necesitaría desesperadamente que lo que busco exista y que, aunque yo no lo encuentre, sea verdad en algún sitio. Nunca lo sé. Porque no es una cuestión de saber sino de creer, y yo tengo una fe que vacila pero aguanta,-) Navegar sobre las palabras de un gran amigo es uno de los lujos más exquisitos de este mundo cruel. Así que gracias. Siempre.
y un beso.

Gbp dijo...

Siempre he admirado el mar con un gran respeto posiblemente porque me hace sentir pequeñita y vulnerable como este gran poema. Precioso cariño, me ha encantado.xxx

Olga Bernad dijo...

Aunque nos haga sentir pequeñitas y vulnerables...¡qué bueno es que aún queden cosas grandes en el mundo! Ya sabes que yo necesito admirar... (y esto no es otra ironía).
Me gusta que te guste, sister.
Kisses.