viernes, 11 de enero de 2013

Ironías de la vida

A Marta y Álvaro, que me hicieron pasar un buen rato.

Quedo con dos amigos y me animan a explotar mi vena irónica. Ya otros lectores me han animado a lo mismo alguna vez y yo sé que no sé explicar bien los sentimientos enfrentados que me produce el concepto. Para resumir, les digo: “En general, estoy en contra de la ironía”.Y no me gusta que las venas exploten, prefiero que sigan siendo cauce, curso y contención.Acabamos riéndonos muchísimo (menos mal que también estoy en contra de la coherencia total y así se lo demostré a mis amigos).

No son más que frases, un pobre recurso para poner de manifiesto un hartazgo: tengo el paladar estragado de tanto saborear ese tono suelto, poco exigente, presuntamente gracioso, estudiadamente superficial y no sé hasta qué punto calculadamente descuidado o descuidado a secas, que lo mismo sirve para analizar una novela que para tornarse puñetero y poner verde a alguien (o incluso para ambas cosas a la vez), eso sí, sin asumir las consecuencias, pues hablamos en broma y hay que tener sentido del humor y respetar y todo eso.

Entendámonos, no es que pretenda hacer una apología de la brusquedad para parecer más auténticos, esa es también la excusa a la que se agarran los sinceros profesionales para soltar sus hieles sin parar y quedarse tan anchos.  Por supuesto estoy también en contra, como cualquier persona un poco civilizada, de todo exceso de sinceridad innecesaria, esa actitud adolescente y cuadriculada que no acierta ni a intuir que la realidad es un mapa con muchas carreteras y que a lo mejor aún no las hemos recorrido todas. Pero, si finalmente uno decide ponerse estupendo, estoy en contra de que lo haga en broma para evitar que el otro pueda, al menos, mandarlo un poco a la mierda seriamente. Vaya, que estoy en contra de un montón de cosas: ¿Qué me dicen de la gente que te cuenta “su” verdad como si el posesivo fuese una patente de corso y la verdad un mar de plastilina? Yendo más allá, también me cabrean bastante los que “no tienen prejuicios” y, encima, no quieren que los tengas tú.  ¿Pero dónde has vivido?, ¿en el limbo?, ¿nunca has sacado conclusiones de la experiencia?  Pues entonces tienes prejuicios y, si no los tienes, vete a buscarlos porque son útiles como pocas cosas en la vida.  O vuelve a juzgar cada día, con la mente en blanco que ya nunca poseerás, cada hecho al que te enfrentes.

¿Qué busco entonces en una conversación, en un libro, en una persona, en mí misma? Algo muy normal:.bastaría con un poco de comunicación sin aspavientos (y sin tono constantemente “poético” o "buenista", a poder ser), un mínimo de conocimiento, un grado de autoexigencia mayor del que exigimos a los otros, una simple falta de mala fe, un cierto control de cosas tan humanas como la cobardía o la envidia. Un no necesitar herir o cumplimentar gratuitamente al de enfrente. Dejar eso para cuando debamos hacerlo muy en serio, y que entonces no nos dé vergüenza ser generosos.  Bastaría con tener alguna gracia, supongo.


Si mañana estáis por Zaragoza, aquí os esperamos.  Serios y formales.



25 comentarios:

Dyhego dijo...

Olga:
Espero que la velada sea un éxito y que disfrutéis.
En cuanto a tu entrada... ¡Anda, chica, que no pides tú ni nada!
:)
Salu2.

Durrell dijo...

Buenas razones aunque no exentas de ironía. A pesar de todo ello no tengas miedo de tu espléndido sentido del humor pues te privarás y nos privarás de muy buenos momentos.

Olga Bernad dijo...

No le tengo miedo (creo) pero prefiero tenerle algo de respeto. Dosificaremos e intentaremos atinar: no es lo mismo un comentario que un texto que una charla en un bar. Tampoco es lo mismo sacar la espada porque sí o con motivos. Buscando el tono;-)

Olga Bernad dijo...

Mesié, la velada me pone algo nerviosa pero estoy segura de que lo pasaremos bien (preparándola lo pasamos estupendamente: un ratico para ver el sitio... y todo el resto de la tarde-noche tomando algo en un bar).
En cuanto a pedir, nada, lo normal, el equilibrio perfecto, qué menos,-)
Salu2 y vuelva usted pronto, que algunos sentiremos la ausencia de su errante fugacidad. Un beso.

Julio Castelló dijo...

La que tú tienes, Olga.
Pero ese interlocutor que buscas es casi casi quimérico, un ideal; alguién como tú (sin melosidades; ónticamente hablando).
Yo también los busco. Y voy encontrando algunos, algunas..., que sin ser perfectos, se acercan.

Olga Bernad dijo...

Bueno, yo sé que soy una exagerada, pero igual que otras buscan un príncipe azul, yo busco (desde pequeña, te lo juro) un interlocutor ideal,-) Luego, a la gente de verdad, la quiero lo mismo aunque no se le parezca... pero no dejo de buscar, en mí misma y en los demás, lo que me gusta encontrar. Cualquier aproximación se agradece en el alma y, a veces, hay personas que superan cualquier expectativa. La realidad es a la vez un desastre y un milagro. Qué te voy a contar,-) Gracias por incluirme en tu "saldo positivo" y gracias, sobre todo, por formar parte del mío.

Angós dijo...

Yo palabras tengo pocas pero tú gracias las tienes de sobra. La lectura, genial. Reconozco que esta vez me lo he pasado bien hasta yo,jeje.

Olga Bernad dijo...

Es que tú eres un hombre de acción. Y no te preocupes por las pocas palabras: así nunca te pasas de gracioso, y no inundas del mundo de buenas (ni de malas) intenciones. Me alegro de que te vayan gustando estas cosas, por cierto,-) La verdad es que ha sido una noche estupenda. Qué majos los de la casa de zitas y la compañía.

Gbp dijo...

Definitivamente estas "en contra de muchas cosas"... Ojalá todos tuviéramos esa gracia para quejarnos. Genial entrada.
Celebro aunque tristemente por no estar allí, que lo pasarais tan bien el sábado.
Besos cariño.

veridiana dijo...

Dicen que ironizar es mentir( aunque a mí, un poco me gusta).
Es muy dificil generar pensamiento,y preguntarte-¿Qué me dice a mí esta persona?.
Hay mucho falso y poco "original"y muchos talentos perdidos que están condenados a no encontrarse y esto,me produce un suspiro de melancolía.
Creo que las dos somos suertudas...

Un beso.

Olga Bernad dijo...

Lo mejor es empezar diciendo: "En general, estoy en contra". Luego puedes ir ampliando la lista de excepciones;-) En realidad, tan triste es pretender ser gracioso sin parar como tomarse a uno demasiado en serio. Pero hay cosas en las que meter la ironía me parece una vileza, sí. En general, estoy en contra;-)
Te ehcé de menos, sister.
Besos a todos.

Olga Bernad dijo...

Veridiana, no sé si ironizar es mentir, quizá se pueda mentir mejor con ella, sí. La ironía puede aliñar muy bien las malas intenciones. Es cierto que nadie es completamente sinceso (¡qué sería de la civilización!) pero la tendencia general debería mostrar un cierto afecto por la verdad en lo esencial. En fin, es muy difícil orientarse, hay maestros y maestras de la apariencia refugiados tras la ironía e incluso tras cosas peores,-) Lo que no sé es por qué somos "suertudas", pero si tú lo dices...
Un beso.

veridiana dijo...

jajaj...Seguro que lo somos.
Piensa...

Yo, por "conocerte"...

Olga Bernad dijo...

:-)

Alfredo J. Ramos dijo...

¡Vivan los interlocutores! Nada tan placentero como compartir una conversación dizque inteligente. No sé si con tantas redes sociales por todas partes, el mar de las palabras no corre peligro de sobreexplotación...

Olga Bernad dijo...

Nada tan placentero... y en cuanto a las redes, todos sabemos (al menos desde el siglo XVII;-) que existe el gran teatro del mundo. Las redes sólo son un capítulo más -y, desde luego, no el peor- de esa gran obra. Detrás de las redes hay personas: culpables, inocentes, buenas, malas, con talento, sin él, con gracia, sin ninguna... pero al menos son lugares de presencia voluntaria y hay en ellos una libertad difícil de encontrar en otros círculos igualmente viciados. Por otra parte, el mar de las palabras es inmenso. Aguantará esto y lo que venga guardando un profundo azul en alguna parte. Digo yo;-)

Miguel Cobo dijo...

La vida -en este como en otros- aspectos- es un precipitado de contradicciones, al que continuamente añadimos nuevos ingredientes. Y, claro, Olga, el que está libre de prejuicios que arroje el primer dogma. A mí al menos, alguno me ha dado en la cabeza. Por tanto, para que la conversación fluya con naturalidad y no forzada, cuarto y mitad de proverbios machadianos, unos gramos de teoría de la relatividad y el resto procurar no herir. al menos premeditadamente. Aunque, a ver quién puede evitar una metedura de mata. Pero, en fin, mientras no sea irreversible...
Un placer leerte, como siempre.

Olga Bernad dijo...

Cierto, no podemos evitar algunas contradicciones. Matizan nuestros dogmas. (Además, de estar equivocados, serían ellas las que nos salvasen de caer siempre en el error). Prejuicios, los justos y necesarios, aunque suene irónico;-) Mala intención, la menos posible, lo cual no quiere decir que a veces no haya que ser contundente; relatividad, no tanta como para que dé igual una cosa u otra. En fin, un lío. Machado, siempre, eso sí;-)
"Tu verdad no; la verdad / y ven conmigo a buscarla. /La tuya, guárdatela."
Un placer buscar y charlar contigo, Miguel.

Araceli Esteves dijo...

Espinosos temas, Olga. A veces se trata de preparar un buen cóctel con un poco de todo lo que mencionas. Aunque las cantidades no siempre sea ajustan a lo que auno le vendría bien.
A mí, en general, la ironía me gusta, me salva de verdaderos dramones, me ayuda a contemporizar.
Un abrazo serio, serio.

Olga Bernad dijo...

A mí también me ayuda; como decía Marta, la cuestión está en la medida y en la distinción. No es lo mismo trabajar de humorista que vivir en estado más o menos normal, y pasarse de gracioso es también un auténtico peligro. De todas maneras, espinoso tema, sí. Daría para mucho. De vez en cuando, me gustan las cosas en serio (y un abrazo mucho más,-)
Besotes.

Dyhego dijo...

Olga:
¡Que las vacaciones de navidad acabaron, sabe usté? ¡A no ser que andes enfrascada en carnavales!
Vuelveeeeee... aunque no sea por Navidáaaaaaaaaa
Salu2 añorantes.

Juan Carlos Garrido dijo...

Supongo que en la prosa es distinto, pero yo no soy capaz de desterrar un toque de humor ni siquiera en mis textos mas serios.
Salud.

Dyhego dijo...

Olga.
¿Habré de ponerte falta?
¡No te me saltes tantas clases!
Salu2.

Olga Bernad dijo...

Siento la tardanza en publicar y contestar, Diego, tengo una situación muy complicada con la hospitalización de dos familiares y, de momento, he tenido que parar estas actividades, pues no puedo atenderlas como me gusta; tampoco me agrada usar el blog como desahogo personal, así que esperaremos mejores tiempos, prosas no excesivamente amargas y alguna buena noticia para compartir. También añoro tener algún tiempo al día para leer y escribir por aquí, aunque sea a mi ritmo lento;-) Un fuerte abrazo.

Olga Bernad dijo...

Un toque nunca viene mal... hallar la medida es lo difícil. Para mí, en este caso, pasarse es más peligroso que no llegar;-)
Salud.