lunes, 19 de abril de 2010

21 gramos

El día que me marche me iré lejos.
Ya  no me quedará ni el mar al frente.
El horizonte atraparé en la mano,
me haré un collar de tierras legendarias
o una liberadora soga al cuello
que apriete bien la esquina de los besos.

Y miraré por fin el fin del mundo,
donde la tierra acaba, donde el frío
se llena de dragones, donde el hombre
no importa, donde el sueño
no existe, donde el alma
no volverá a pesar veintiun gramos.

Olga Bernad 
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Hace un año:  En el último mayo en que fui cierta
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50 comentarios:

Granito dijo...

Este es uno de esos poemas que me gustan precisamente porque me disgusta, y me explico, no me gusta lo que me evoca pero a la vez me atrae de forma poderosa a leerlo una y otra vez, a empaparme de belleza, por muy sombría que sea esta. Quizá esa es mi lectura, quizá el poema es más liberador que melancólico, mañana lo leeré de nuevo por si acaso.
Un besote Olga -rescatado de la esquina-, y buenas noches.

Granito dijo...

Lo olvidaba, me gusta mucho el nuevo formato del blog, muy amable y transparente.

Y que mirada..., ¡uau!.

Olga B. dijo...

Qué alegría, Granito, cuánto tiempo;-)
Me pasa lo mismo que a ti, me atraía ese horizonte redondo para atraparlo y hacerme un collar y, no sé cómo, acabé otra vez mirando el precipicio... también lo volveré a leer mañana, o incluso pasado mañana;-)
Cambié la foto de cabecera cuando anuncié la salida de Andábata. Como ella lucha a ciegas, lo compensé con mis ojos abiertos.
Gracias por la lectura y la mirada (la tuya) sobre el poema y sobre el blog.
Besote.

Frasesfres©as dijo...

Conviene echar una mirada al abismo del más allá desde el acá cotidiano...porque, tal vez, allá tan lejos, ya no haya espacio ni tiempo para la poesía.

Saludos desde la Vida.

Olga B. dijo...

Conviene saber que existe, y que alguna vez lo vislumbramos. O no sé si "convenir" es la palabra, pero ahí está la línea redonda del horizonte, delimitando lo que tal vez hay más allá, allá lejos.
Saludos desde esta mañana de abril, tan bonita y cercana.

Maria Luisa dijo...

Querida Olga.
¡Que maravilla leerte y "sentirte"!.

(Estoy un poco perezosa...la primavera siempre me ha afectado)

Un beso muy grande.

Sergio B. S. dijo...

Magnífico, Olga. De una intensidad y transparencia encomiables. Me encanta el ritmo ascendente que tiene con esos encabalgamientos finales.

Abrazos abrileños.

enrique dijo...

¿Qué habrá allá lejos?

Olga B. dijo...

Muchas gracias, María Luisa, y cuídese esa reina en primavera. No vengas a leer cosas tristes, que no te lo mereces;-)
Un beso.

Olga B. dijo...

Gracias, Sergio. Dudé en el final, podía haber distribuido los versos de otra forma, evitando los encabalgamientos y dotando al poema de un ritmo algo más hipnótico, pero preferí ser fiel a mi forma de pensarlo, a la música con la que apareció.
Me encanta que te guste.
Abrazos abrileños de vuelta (que rezan oraciones pequeñitas;-)

Olga B. dijo...

Vaya usted a saber, Enrique, qué habrá después del horizonte. "Aquella línea al límite del cielo/ donde empiezan los monstruos o se acaban" escribí ya una vez. Obsesiones. Claramente obsesiones;-)

Durrell dijo...

Olga, es magnífico.
Con la naturalidad de una maga terrible, tocas el horizonte para convertirlo en un collar de tierras legendarias que, a su vez, se convierte en soga "que apriete bien la esquina de los besos".
Y cortas la respiración, la nuestra.

¿Y ese otro final?
¿Podríamos conocerlo?

Olga B. dijo...

Muchas gracias, Durrell, dices siempre cosas muy bonitas de mis versos.
No me gusta mucho darle vueltas cuando ya he decidido, pero bueno, la otra opción era esta:

Y miraré por fin el fin del mundo,
donde la tierra acaba,
donde el frío se llena de dragones,
donde el hombre no importa,
donde el sueño no existe,
donde el alma
no volverá a pesar veintiun gramos.


Sustituiría los no, no, no, del inicio de los tres versos finales por esa acumulación de dondes, (pero igual "juegan" en el centro de los versos) y dejo sólo un encabalgamiento final.
Esta versión me parece más efectista, precisamente por eso opté por la publicada.

Durrell dijo...

No digo "cosas bonitas" de tus versos, Olga, no es eso.
Esta otra posibilidad es hermosísima también. Sólo demuestra que los versos tienen una exquisita y natural perfección.
Volveré a leer ambas varias veces.
Como siempre.

Olga B. dijo...

Pues, como siempre, gracias;-)

Dyhego dijo...

OLGA:
Al princio, te embarga la idea de plenitud pero al final te crea un desasosiego vital porque se convierte uno en nada, y no hay nada más angustioso que la nada.
Salu2 de soga, pero para atarte y que no te nos vayas muy lejos...

Olga B. dijo...

Sí, precisamente porque el poema tiene un clarísimo efecto de caída, he evitado el efectismo de la forma en la medida de lo posible, pero manteniendo ese juego de espejos con la que vinieron los versos. Todos esos no, no, no, donde, donde, donde, donde y la repetición de la estructura de las frases podía destacarse o no. Rítmicamente, funciona bien en ambos casos, da igual donde se marque más la pausa.
Después de todo, cada uno va a leerlo como quiera;-)
Y mil gracias por esa soga "salvadora", pero las ataduras, ay, mesié, qué mal resultado dan conmigo;-)))))
Besos desatados.

Manuel Arribas dijo...

.... que todas las sogas sean liberadoras y sólo aprieten besos... aunque sean sus esquinas.

Un abrazo
Manuel.

Olga B. dijo...

Ay, lo malo es cuando esa esquina coincide con el ángulo de nuestro cuello, ese rincón tan preferido por los besos.
Sea lo que sea, que podamos respirar aunque nos quedemos sin nuestro collar de tierras legendarias. Una de las pruebas de madurez es la resistencia a la vulgaridad e incluso a la esclavitud sin hacer mucho aspaviento. Y, de hacerlo, mejor breve e intenso.
Un abrazo.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Me ha gustado mucho el final Olga, mucho.

Gracias maña.

Olga B. dijo...

¡Javier! Gracias a ti por tu lectura, con lo abandonada que tienes la red, aún te lo agradezco más.
Es que esa idea de que 21 gramos es el peso del alma... a mí no me convence;-)

Eduardo González Ascanio dijo...

Brassens lo resumía así: "No me dolerán más las muelas", pero ese repaso que haces para antes de la partida es auténtico y sobrecogedor.
Un abrazo.

Olga B. dijo...

Eduardo, hacía años que no oía ese testamento al que me has llevado.
"Una vez más decir te quiero, una vez más desatinar..." Qué genial.
Auténtico y sobrecogedor es él, y ni siquiera necesita sobrecogernos.
Ay, cuánto hay que aprender;-)
Y, sin embargo, a pesar de los años, las corduras varias y el sentido del humor, qué tentadores siguen siendo los horizontes y los precipicios. Mejor no mirar mucho rato seguido, que atrapan.
Abrazo de vuelta.

Fernando Gonzalez Seral dijo...

...mucho dramatismo, y a la vez mucha afirmación,...
Un beso "Artista".

Olga B. dijo...

Ah, querido Fernando, es cierto que me afirmo demasiado sobre negaciones, o mi yo poético o bla, bla, bla. Pero tal vez sea un rasgo de la tierra. Para que no te me vayas con sabor amargo, te dejo un vídeo en el que se habla de esas afirmaciones negativas aragonesas.
Pues yo, lo mismo pero -por supuesto- al revés;-)
Un beso, maestro.

Mery dijo...

Un cierto desasosiego en el poema y en lo que nos espera, despojados ya de los kilos corporales (bien mirado, qué gusto) y de los 21 gr del alma.
Un abrazo, mañica

Olga B. dijo...

Mery, bien pensado, si somos "desalmadas" pesaremos menos. No sé si es un buen pistoletazo de salida para la operación bikini (en mi caso, ya sabes: operación bañador negro con pareo, etc.;-)
Pero no sé, porque luego te vienen con que lo importante es ser buenas personas... ¿a dónde iremos sin nuestras almas? Claro que los griegos consideraban que las mujeres no la tenían. Vete a saber.

Al desasosiego hay que tratarlo como a un hermano, darle su sitio, dejarle respirar, hacerle poemas. Y luego echárselo al hombro y esperar. Lo que sea.
Un fuerte abrazo.

Angós dijo...

El problema es que tú no eres desalmada ni cuando te lo propones.
No me gusta leerlo. Me da igual el mérito que tenga, las estructuras y los versos y lo que quieras.

Olga B. dijo...

Ay, Angós.
Casi estoy por decir lo siento.
Si no fuese porque no lo voy a decir (lo siento).
Es mi poesía, que tiene a veces una querencia por los precipicios.

Sara dijo...

Este poema me ha conmovido. Inquietante, sí, pero también hermosísimo. Saludos.

Olga B. dijo...

Muchas gracias, Sara. Aquí, lo importante siempre es el poema.
Bienvenida.

Anabel dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=Up4UhQr3l7g&feature=related

"21 gramos" de mi querido Carlos Goñiz, espero que la disfrutes tanto como yo.

21 besos,

Anabel, la Cuentista

gbp dijo...

Precioso, cariño, es como un cálido escalofrío.
Me encanta la opción final que has publicado.

Besicos

Olga B. dijo...

Si mi alma se larga
y me deja la calle desierta,
21 gramos de más en el aire
y de menos en mí...

La había oído alguna vez, pero no he podido llegar por ese enlace. La he buscado (aquí) y me ha encantado escucharla hoy.

Gracias, Anabel.
Besazo.

Olga B. dijo...

Yo también prefiero la publicada, sister.
No quiero provocarte escalofríos precisamente a ti (claro que si son cálidos...)
Kisses;-)

Araceli Esteves dijo...

Igual cuando te marchas resulta que no te vas tan lejos. Hace tiempo que pienso que todo está mucho más cerca de lo que pensamos.

Olga B. dijo...

Es otra lectura, mucho menos dramática y muy posible. Lo que está claro es que o llegas al fin del mundo o el horizonte se sigue alejando siempre y, al final, sólo ves (y tocas) aquello que tienes cerca.
Gracias;-)

Antonio Azuaga dijo...

Nadie sabe lo que pesa la verdad, la justicia, el amor, la esperanza, la amistad, la alegría, la tristeza, la soledad, el dolor, el miedo, la música, la poesía... Nadie sabe lo que pesan las cosas que más nos preocupan y nos mueven durante la vida. Supongo que con el alma ocurre otro tanto. A fin de cuentas lo de pesar es una pesadez. Por eso creo que habría que cambiar el adagio habitual por este otro: “hay cosas que valen su 'ingravidez' en oro.” Generalmente las que más importan.

Como este poema, por ejemplo.

Un beso.

Olga B. dijo...

No, "nadie sabe lo que pesan las cosas que más nos preocupan y nos mueven durante la vida". Nadie sabe lo que pesa cada alma, ni qué cosas pesan sobre ella. A veces miro a la gente y sé que no sé lo que veo, pero siento una especie de con-pasión parecida al amor. Eso importa y me reconcilia mucho con el mundo cercano, me aleja de los precipicios.
Como tú, por ejemplo;-)
Un beso.

Izarbe dijo...

De irte, nada monada. Es muy bonito, pero triste y melancólico. Supongo que habrá muchas personas con esas ganas de escapar de todo, de no mirar atrás, de dejar su vida y sus esperanzas. Supongo que todos tenemos momentos de éstos, más veces de lo que nos gustaría, pero el amor nos debe hacer seguir hacia adelante, y siempre podemos encontrar ese amor, en lo que sea.
Feliz día del libro, especial tiene que ser para ti la del este 2010, ¡ YA TIENES DOS OBRAS EN EL MERCADO!, que no es poco....
Un abrazo

Ángeles dijo...

Olga, me he imaginado de espaldas al mar mirando el fin del mundo y me ha dado un escalofrío. Precioso y profundo poema. Un besazo

Olga B. dijo...

De momento no nos vamos, Izarbe, pero tampoco sabemos cuánto estaremos ni por aquí ni por ninguna parte. Lo cierto es que estamos, ahora, en este extraño aquí medio virtual medio real.
San Jorge llega este año para ayudarnos un poco más con los dragones, y es verdad que para mí va a ser especial.
Un fuerte abrazo, y gracias por el repaso al blog;-)

Olga B. dijo...

Sí, yo también sentí un escalofrío. Posiblemente el mismo;-)
Es raro que, a pesar de todo, nos guste. Hay algo atrayente, mucho, en cada abismo. Como imaginarte cayendo sin parar.
Besazo.

Miguel dijo...

Si alguna vez la poesía da razón y forma a la realidad, según transcurre previamente la vida en los poemas y sus creadores, me gustaría vivir este poema, junto a muchos, desafiando a la imaginación más viva, sin metáforas y sin ninguna intrusión plástica y ajena a lo que el mundo se hubiera convertido.
Supongo que es delirante, pero todavía me resisto a leer sin estas aspiraciones que me hacen soñar.
Bravo, por lo que has escrito, Olga.El poema se ha vuelto magnético para muchos de nosotros. Ya me gustaría tener valor para abandonar la orilla y forzar la despedida.
Enhorabuena, y un gran beso, enorme poeta.

Antonio dijo...

Las palabras no existen. Son el origen de la nada. Calla y no escribas. Para que te puedan leer, calla............

Olga B. dijo...

Ay, Miguel, cuánto cuidado hay que tener con algunos magnetismos;-)
Pero tú lee como quieras, es una de las pocas cosas que siempre podremos hacer: mirar un texto y hacerlo nuestro, como queramos.
Un beso también para ti, me voy a colgar entrada nueva. Ojalá pudieses estar aquí. Sevilla va quedando lejos...

Olga B. dijo...

Filosófico estáis...;-)
Bienvenido, Antonio.

Dyhego dijo...

OLGA:
1) Feliz día de Aragón.
2) Me gustaría ir a la presentación de tu libro (Hipótesis irreal en el presente: si se diesen las condiciones necesarios -es posible, ¿por qué no?; estaría en el acto -posibilidad posible hasta que el hecho se produzca y mi visita se haya producido o no). ¡Ojalá pudiera! ¡Que más quisiera yo poder ir!
3) Enhorabuena por la buena marcha de tu trayectoria literaria.
4) La reseña de poesía es lo que tú has comentado: es un ciclo de poemas conectados pero independientes.
5) Yo no considero que Andábata vaya de fracaso en fracaso como dice tu reseñador. Es una luchadora a la que los golpes le vienen de todos lados y reacciona como mejor sabe o puede: a veces llorando, a veces riéndose de sí mismas, a veces tomando decisiones que no aplaudirían ni su madre, ni su marido ni su amiga del alma. Pero de fracaso en fracaso no... ¡Si hasta consigue ...! No, que no quiero destripar la novela.

Un saludo, DOÑA OLGA.

(no me malinterpretes, por favor. Tengo mucha frustración porque mi sentido del humor no me lo capta nadie. Ayer mismo se me mosqueó una compañera de trabajo y he tenido que disculparme). En fin, mejor calladico me quedo.

Salu2, OLGA.

Olga B. dijo...

Querido Diego, creo que este comentario iba para la siguiente entrada. Me lo llevo allí;-)

Anónimo dijo...

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