martes, 19 de abril de 2011

"Nostalgia armada" vista por Eduardo Moga y Antón Castro.

Ahora que las inminentes vacaciones de Semana Santa quieren darnos un respiro a todos y la blogosfera tiene las calles un poco más vacías, igual que Zaragoza, es quizá buen momento para pensar en salir de casa.  Esta primavera ha coincidido con la salida de "Nostalgia armada" a las librerías, e intentaré hacer desde aquí, desde su casa, un mapa de ruta de los lugares que va visitando.  Este lunes me la he encontrado, de la mano de Eduardo Moga, en la revista 330 ml. que comienza también hoy su andadura. Y en el periódico Heraldo de Aragón, de la mano de Antón Castro, en la recomendación diaria del Heraldo.es.  Gracias a ambos por estos excelentes textos y por la generosidad de las lecturas.  Aquí las guardo:




Eduardo Moga

MELANCOLÍA ENCRESPADA

Este segundo poemario de Olga Bernad (Zaragoza, 1969), tras Caricias perplejas, cultiva un neorromanticismo sin estrépito, meditativo, de acentos clásicos. Embarcada en una inquisitiva reflexión sobre los sentimientos propios, Bernad reivindica el amor —y sus transportes eróticos—, pero da cuenta también de la pasión incumplida o imposible, del deseo corroído por el tiempo, del cariño desvencijado. Es este un libro impregnado de melancolía, pero de una melancolía encrespada, que atiende tanto a lo pasado, y perdido sin remedio, como a lo inexistente. Nostalgia armada narra un camino de derrota, cuyos jalones son la pérdida de la inocencia, el hundimiento de la alegría y el ingreso en una soledad deletérea, que encuentra las metáforas del invierno, el desierto y la ausencia. La poeta consigna en sus páginas un ímpetu juvenil todavía palpitante —y que quiere preservar mediante la escritura—, pero ya anegado por la desilusión y la tristeza. El vértigo de la caída se expresa mediante alusiones crecientemente ominosas a las heridas y el dolor, a lo destruido —como en «Belchite 2002»—, a los muertos, al suicidio —que da título a la última sección— y a la nada: «Mirar, pensar, callar: nada me salva», escribe en «Extra viam». 

Pero Nostalgia armada, pese a sus filos sombríos, no es un libro angustiado, sino estoico, secretamente alegre y también pugnaz. Algunos ecos religiosos sugieren una sombra de consuelo, y el reiterado motivo del mar comunica una sensación de amplitud libérrima, de esperanza sin límites. El sosiego que preside los versos de Bernad se desprende, en parte, de los metros impares —sobre todo, endecasílabos—, que fluyen con impertérrita elegancia, aunque a veces se arremolinen en pasajes trepidantes, que crujen de poliptotos y aliteraciones —«Nieva mentiras el abecedario,/ nieva miel lenta mientras miente el mundo,/ y rompe sal y nieve con sucia voz de mieles...»—, pero más aún de una mirada desollada, que taladra la penumbra y que sabe que aceptar el fracaso es la única manera de triunfar.

Eduardo Moga (Publicado en la revista 330 ml. 18/04/11)  


Antón Castro
OLGA BERNAD O LA POESÍA ALUCINADA

Nunca se sabe de dónde vienen los poetas. Esos seres de carne y hueso que van a la oficina, al supermercado, que llevan los niños al colegio, que fuman un Pall Mall en las terrazas, o un Ducados (si se trata de Ángel Guinda), esos seres tan cotidianos y a la vez extraños que tiene un rara relación con las palabras. Las tratan como a seres vivos o como si fueran la imprescindible herramienta de un sortilegio. O el secreto de la tribu. Olga Bernad (Zaragoza, 1969) tiene algo de fenómeno de internet: era una poeta sigilosa y noctámbula, alguien que escribía sus cosas en cuadernos casi clandestinos, más allá de la medianoche. Un día decidió asomarse a internet y publicar los fragmentos de una novela, y y ahí se fraguó la narración ‘Andábata’ (Paréntesis), pero antes también publicó sus poemas, y así nacería, con gran impacto, ‘Caricias perplejas’ (Fundación ECOEM, 2009), uno de esos poemas que están tocados por el embeleso y el dolor, por la lucidez y el deslumbramiento.

Olga Bernad, con ese libro, y no hay exageración en ello, constituyó un pequeño acontecimiento literario en la lírica de Aragón. Hace pocas semanas, aparecía ‘Nostalgia armada’, uno de esos libros sorprendentes que exaltan la escritura poética y que muestran cómo se construye una voz propia. Sorprendente porque está hecho de muchas cosas: de nostalgia, de dolor, de alucinación, de ternura, de libertad creativa. Sorprendente porque propone continuos viajes a la memoria: a la adolescencia, al territorio de los amores soñados, al núcleo de amistades inolvidables, a la elegía, al interior de una clase donde se libra la batalla del poema, de la pasión y de la melancolía. Sorprendente porque está escrito con esa elegancia personal de la autora: desconcertante, libérrima, la elegancia y el pulso de alguien que tiene una complicidad muy particular con las palabras. Esta poeta, Olga Bernad, tiene otro don: la capacidad para crear imágenes vigorosas, imaginativas, inesperadas.

‘Nostalgia armada’ (La Isla de Siltolá, Sevilla, 2011. 94 páginas) es un libro de una belleza dolorosa, desesperado y sereno a la vez, de un amor tan pletórico como dramático quizá porque tiene el eco de los amores imposibles. Dice: «Armada hasta los dientes te esperaba,/ inútilmente armada hasta los dientes. (…) / Algo tiró de mi hacia tu infinito,/ no sé si náusea o fuente, no he sabido/ reconstruir el curso de su fuerza./ Hasta el final llegué arrastrando el alma;/ al final me he perdido: ya soy nada». La edición, conviene recordarlo, es realmente bonita. Da gusto leer en ella versos como estos: «El día que me marche me iré lejos./ Ya no me quedará ni el mar al frente». O «En tardes de violencia me ha mirado / con ojos de animal de compañía».

Antón Castro (publicado en Heraldo de Aragón- Heraldo.es- 18/04/11)

40 comentarios:

Blackbird dijo...

Chapó!

Sara dijo...

Qué buenas reseñas las dos, Olga. Estoy deseando leer Nostalgia Armada. Estreno e-reader así que ya puedo bajarme el libro, aunque con la web de la Isla de Siltolá estoy teniendo problemas -por lo visto solamente se pueden adquirir e-books desde un ordernador en el territorio español. Lo mismo me ocurre con Paréntesis (y yo que me compré este cacharro para poder leer literatura española sin tener que esperar meses o pagar gastos de envío desorbitados!). En fin, que sigo intentándolo; seguro que lo encuentro en otro sitio... Felicidades de nuevo, Olga, por esta espléndida acogida de tu libro. Buenas noches.

Durrell dijo...

Magnífico, Olga. Me alegro de que el tiempo vaya dándome la razón. Los versos que edificaron la Nostalgia merecían el libro y el libro merece esas miradas... y muchas otras. Mis felicitaciones.

Olga Bernad dijo...

¡Black! El primero. Creo que esto no ha pasado nunca;-)
Gracias por la atención... a estas horas!

Olga Bernad dijo...

Las reseñas han sido una alegría, Sara, la verdad. Pero me preocupa lo que dices sobre el problema para adquirir el libro desde el extranjero en un formato u otro. Lo comentaré con Javier. Mi hermana también tuvo problemas desde Edimburgo con Caricias perplejas. Mientras se soluciona, me encantaría poder mandarte la Nostalgia personalmente, el libro es muy, muy bonito y me gustaría que lo tuvieses en papel. Si te parece, déjame una dirección de envío en mi correo.
Un beso y muchas gracias!

Olga Bernad dijo...

Gracias, Durrell. Esa fe es impagable;-)
Mil gracias.

FPrincess dijo...

Congratulations wapa!!!
Me alegra ver que tu talento va calando por todas partes.
Dentro de poco presumiré de conocerte... ; )

Olga Bernad dijo...

¡Gracias, princesa!
Que pases muy buenas vacaciones (enc cuanto te dejen cogerlas, claro; si te dejan, claro;-)

Dyhego dijo...

OLGA:
No he leído tu entrada porque quiero leer el libro sin ningún prejuicio, ni positivo ni negativo.
Salu2 y felices vacaciones, que, sin duda, te mereces.

Olga Bernad dijo...

Tengo muchas ganas de que lo leas, Diego. Lo bueno de estas cosas es que el boca a boca es la única manera de que algunas personas que, de otra forma no hubiesen sabido de la existencia del libro, tal vez también se animen a leerlo. No es tu caso, pues tú ya conocías la bitácora y la publicación. Me temo que la poesía no tiene otra "publicidad" que sus pocos lectores;-)
Felices vacaciones, mesié. Disfruta (y lee) mucho.

Angós dijo...

..y en este caso dos lectores de lujo. Enhorabuena!

Olga Bernad dijo...

En este caso dos escritores de lujo, Angos. Estoy muy contenta de poder guardar esto aquí. ¡Gracias!

Dyhego dijo...

OLGA:
A veces, por resumir, se olvidan detalles.
Siempre es bueno darles publicidad a las obras para que lleguen al mayor número de lectores.
Y los críticos literarios han de hilar muy fino para captar la atención y no "destripar" el libro.
No creo que sea el caso de estos dos señores que te citan.
Salu2 pasionales. (Voy a preparar la comida ahora mismo y a beberme un vermú)

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Un beso Olga,te mereces todavía mucho más.

Olga Bernad dijo...

Es verdad,Diego, la crítica también es un arte.
Cuidado con los vermús, que los carga el diablo. ¿Y esa dieta? Como se nota que ya estáis de vacaciones. Yo estoy muy contenta con mis reseñas... pero trabajando hasta el miércoles;-)
Salu2 pasionales.

Olga Bernad dijo...

Muchas gracias, gaditano. Me acordé de ti cuando las leí;-)
Pasa muy buenos días.
Un beso.

gbp dijo...

Completamente de acuerdo con Javier!

Olga Bernad dijo...

Así me gusta, sister, tú siempre objetiva conmigo.
Pero gracias. No es nada fácil todo esto, y no alegrarse sería pecado (y es mala fecha para pecar;-)

las afinidades electivas - España dijo...

Enhorabuena Olga! El libro se lo merece! Larga vida a la "nostalgia armada", disfrútalo!
Agustín

Olga Bernad dijo...

Muchas gracias, Agustín. Cuando toca disfrutar, pues se disfruta;-)
Un fuerte abrazo.

MªTeresa Gómez Puertas dijo...

Dos buenas reseñas para una magnifica poeta.....pronto disfrutaras de más reseñas a nivel nacional.....y tienes razón en lo que tu ya sabes.....
besitos,espero compartir contigo mesa pronto.

Olga Bernad dijo...

Anda, ahora no sé qué es lo que yo ya sé (pero, si tengo razón, perfecto; como buena zaragozana, no hay nada que me guste más;-)
Y muchas gracias, Tere, compartiremos mesa otra vez muy pronto.
Un beso.

Sara dijo...

Olga, eres un sol, muchísimas gracias! He estado en contacto hoy con Javier, y está mirando a ver qué se puede hacer. Terca que soy, ayer compré el libro (formato e-book) a través de una librería sevillana. Vaya timo. Cuando fui a abrirlo, me di cuenta de que la estructura de los poemas había desaparecido. Se leían como prosa, sin versos, sin pausas... Hoy un amigo que entiende de esto me ha dicho que el formato qu eme han vendido (PDF) no es adecuado para libros de poesía. Bueno, poco a poco se va aprendiendo de este nuevo universo que es el e-book! Ya te comento, Olga. Un abrazo y gracias de nuevo.

Olga Bernad dijo...

Mira, me pone de tal mala leche lo que me cuentas que no me quiero ni enterar bien, dadas las horas de la noche que son. Eso no es sólo una estafa al lector, lo es también de cara al autor. Cuando yo quiero escribir prosa, lo hago, pero si yo publico un libro quiero que lo vendan con sus sílabas, sus pausas, sus comas y sus puntos en su sitio. O que no lo vendan. Cuando yo escribo un poema, tengo en cuenta hasta cómo respiro, para que luego te lo deshagan de esa manera. Ya, si les parece, que te manden un resumen. O que te manden lo que se les ocurra. Si eso es el e-book, no es más que una estafa. No creo que nadie que escriba poesía (y esté en su sano juicio) lo haga por dinero, pero sí escribimos pensando que, de llegar a publicarse un libro, cualquier formato respetará íntegramente su contenido. Que uno tenga la seguridad de que al lector le llega lo que uno ha escrito. Pues tampoco.
Mejor me ocupo mañana de esto, porque ahora mismo le daría una bofetada al que te vendió eso que estaría rebotando diez minutos. Hay veces que estoy por la sí violencia.
Insisto en mandarte personalmente el libro (el LIBRO, eso normal con páginas y tapas y donde no puede cambiarse lo que hay dentro, aquello de lo que se supone que tengo la propiedad intelectual).
Un abrazo y gracias a ti por avisarme.

Juan Manuel Macías dijo...

Enhorabuena, Olga, dos reseñas muy merecidas, y vendrán más :-)

Por cierto, sobre lo que comentáis más arriba Sara y tú. El pdf sí es adecuado para poesía o cualquier otro tipo de libro. De hecho, es el formato mayoritario en que se mandan los libros a la imprenta hoy en día. Lo que dice Sara puede deberse a que ese pdf en concreto se habría corrompido. No es normal que suceda, pero sucede a veces. Otra posibilidad es que haya habido un error en el proceso de generación del pdf para su venta como libro electrónico, perdiéndose toda la información sobre formato, saltos de línea, paginación, etc. En fin, espero que se solucione pronto el entuerto. En todo caso, mi opinión sobre el libro electrónico creo que ya la he dejado clara en muchos lugares, a costa de que algunos me hayan tildado de purista gutemberiano y cosas así. No soy un purista de nada, por fortuna, pero a no ser que se invente algo mejor, el libro "normal" es lo más práctico que tenemos. Eso no quiere decir que el formato electrónico no sea útil. Ya lo era antes de la dichosa moda esta del e-book, sobre todo entre gente que está estudiando o haciendo una tesis, etc. Por otra parte, un libro en papel nadie te lo querrá robar, es una garantía de seguridad siempre. Pero déjate un i-Pad, un i-Phone (o la i-gilipollez de turno con que nos sorprenda Apple Computer) olvidado en un bar. No lo vuelves a ver en la vida :-)

Bueno, y disculpas por esta digresión, que yo lo que venía era a darte la enhorabuena.

Besos

Sara dijo...

Olga,
Javier va a enviarme tu libro - no sé como agradeceros vuestra amabilidad. Gracias.

Miguel Baquero dijo...

Que tenga un buen recorrido y que siga la racha de esas reseñas tan buenas

Olga Bernad dijo...

Bueno, Juan Manuel, Javier me explicó algo parecido anoche y esta mañana. Habrá sido un problema de ese tipo. Ya se ha puesto a solucionarlo. Pero que no. Que eso no puede ser. Cualquier formato debe respetar el contenido o no sirve para nada. A mí me da igual qué formato elija el lector, no tengo nada en contra de unos u otros y entiendo que pueden tener su utilidad; simplemente, me gusta el libro (parece ser que evita ciertos riesgos, sí).
Menos mal que Antón y Eduardo no leyeron esa versión de los hechos;-)
Muchas gracias y que pases unos buenos días de vacaciones.
Besos.

Olga Bernad dijo...

Sara, como le he dicho a Juan Manuel, Javier también se puso en contacto conmigo ayer y esta mañana por este asunto. Su amabilidad y su dedicación es muy de agradecer, parece cosa de otro mundo;-) A mí no tienes que agradecerme nada, al revés.
Espero que finalmente leas el libro en condiciones!
Un abrazo.

Olga Bernad dijo...

Muchas gracias, Miguel. Cuando los libros salen de casa, lo que les ocurra escapa a nuestro control... Ojalá siga haciendo amigos y lectores como estos y como vosotros.

Mery dijo...

Qué bien conocen tu obra: tu estilo propio, fraguado en horas nocturnas y barajando las palabras con esa maestría apasionada.
No me cabe la menor duda de que, como aquí se dice, eres un acontecimiento en Aragón (y después en toda la geografía).
Un beso y un abrazo, esta vez a media mañana.

Olga Bernad dijo...

Son dos lecturas de lujo, Mery, y lo agradezco mucho, como agradezco las vuestras. Lo de acontecimiento referido a la poesía es ver las cosas con mucho optimismo;-) Pero yo estoy contenta de seguir mi camino, escribir lo que quiero, publicar y contar con algunos lectores. Es mucho.
Un beso un poco más tardío, estoy perdida por Teruel y no tengo conexión en casa. ¡Pasa muy buenos días!

Fernando Gonzalez Seral dijo...

...enhorabuena y felicidades Olga.
...A ver que día podemos tomar un café para "charrar" un ratico.
Besos.

Olga Bernad dijo...

Muchas gracias, Fernando. La verdad es que ya toca;-)
A ver si nos ponemos de acuerdo...

Besos para todos.

veridiana dijo...

¡ Qué preciosidad lo que te dicen!
Eres un ser Divino,esa es la cuestión.
Dia de no fiesta, compraré tu libro.

Felicidades y un beso.

Olga Bernad dijo...

¿Estás trabajando, Circe? Es lo que tienen los dioses, que no les dan fiesta nunca...
Gracias por el entusiasmo!
Un besazo.

NINGUNO dijo...

Hola, Olga; qué alegría leer las reseñas sobre tu libro. Le he dejado un pequeño comentario a Antón...
¿y qué mas te puedo decir? Ah, si, que hoy mismo una amiga ha intentado quitármelo de las manos, y con tu dedicatoria y con ese color de portada... nada que ver con cualquier E-book, ¡a dónde vas a comparar...! Estos días tengo que regalarle uno a mi amiga;
yo lo leo, lo recomiendo, lo tengo de libro de cabecera... para qué te voy a contar.
Y en la foto, estás muy guapa también.
Un abrazo,
Mariano Ibeas

Olga Bernad dijo...

Muchas gracias, Mariano, por alegrarte como si fuera algo tuyo y por tratar este libro tan bien, con tanto afecto. Y es cierto que la edición es tan bonita... que no, mucho mejor en papel que en e-book;-) La verdad es que estas dos reseñas me hicieron muchísima ilusión, no son cosas que pasen todos los días. Hoy he visto, al volver de las vacaciones, que Antón la colgó además en su blog el 23 de abril con el título Olga Bernad: amor, elegía y misterio. Gracias también por el comentario dejado allí.
Un fuerte abrazo.

domingo, 24 abril, 2011

Iseo dijo...

Me alegra mucho que tu Nostalagia Armada sea vista así. Es muy bonito todo lo que dicen, cómo lo dicen y quién te lo dice. Te conocen bien. Te lo mereces. Espero que haya muchas más reseñas como estas. Un beso

Olga Bernad dijo...

De momento nos alegramos por lo que hay, que ya es mucho. Lo que dicen, cómo lo dicen y quién lo dice. Exacto. Aun recuerdo cómo desmenuzamos la primera mención que se hizo del blog, tan contentas. Mañana comentamos más y mejor;-)
Un beso.