lunes, 30 de mayo de 2016

En Encuentro de lecturas, de Santos Domínguez

El poeta y crítico Santós Domínguez me incluye en sus lecturas para la feria del libro.  Entre muchos ilustres.  un honor y un placer su encuentro y su lectura. Mil gracias.  
El enlace al artículo completo, aquí: http://encuentrosconlasletras.blogspot.com.es/2016/05/feria-del-libro-2016-poesia.html 
 
 
Olga Bernad.
Perros de noviembre.
La Isla de Siltolá. Sevilla, 2016.

"A quién preguntaremos por la página en blanco,/el cielo y el infierno de los nombres /que hemos dejado atrás", escribe Olga Bernad en uno de los textos de Perros de noviembre, su última entrega poética que publica La Isla de Siltolá en su renovada colección de poesía.

Con la voz potente y el ritmo acompasado de sus versos en los que conviven la meditación y el sentimiento, la pasión y las pérdidas, los poemas de Perros de noviembre hablan de la memoria y el deseo, del sueño y la tristeza, de la búsqueda y del desengaño, del amor y el infierno, de los perros y la nada.

Y lo hacen con una voz personal sólida y convincente, con un lenguaje fluido y un tono directamente confesional, con unas imágenes poderosas que le permiten viajar al fondo de sí misma en una larga travesía por un mundo opaco y un tiempo fugitivo entre la llama y los espejos, a través de un silencio que se posa en el miedo y en la noche mientras cae la vida  “como una absurda lluvia incomprensible."

jueves, 26 de mayo de 2016

Perros cabalgando

Recibo esta semana dos alegrías juntas.  El lunes, Antonio Rivero Taravillo daba noticia de mis "Perros de noviembre" en su mítico FUEGO CON NIEVE tal que así, con poema incluido:


Consolidando su voz como una de las más importantes hoy de las letras aragonesas, Olga Bernad publica Perros de noviembre, su cuarto libro de poesía. Su dicción clásica, serena, compite con el onirismo desordenado de no pocas de las composiciones. Está bien que así sea: son nupcias que me recuerdan a las que establecen las obras de poetas que ella admira como Julio Martínez Mesanza o Juan Eduardo Cirlot. Del buen hacer de Bernad, y de estas dos características que digo, es el poema que reproduzco como invitación a su jauría otoñal:
 


ESTA NOCHE

Todas las noches son como esta noche,
todas las noches fueron como ésta;
cuando el mundo nació, ya era de noche.
Y en la excesiva noche de los tiempos
alguien soñó que nada pasaría.
Si te dejas caer hoy por mi sueño,
prometo protegerte de esa nada.
Seguros hacia dentro de la noche,
arrastraré hasta el fondo tus demonios;
al fondo de la noche, donde el tiempo
se convierte despacio en otra cosa. 

http://fuegoconnieve.blogspot.com.es/2016/05/perros-de-noviembre.html
  .  

Hoy por la mañana me he encontrado esta reseña en el blog de Álvaro Valverde. He recibido la noticia en medio del tráfico, mientras cruzaba la ciudad camino del trabajo. Por un momento, a caballo de mi corsa azul de 1999, me he sentido una diva o una cantante de jazz. La magia de la palabra. Y me ha hecho mucha gracia. Muy en serio: grazie tante. Por la minuciosa lectura, por la atención:

LA BERNAD

Sí, digo "la Bernad", en tono cordial, porque esta poeta zaragozana tiene algo de diva, y no por su "fama superlativa" (qué necesidad) ni porque vaya de estrella por la vida, sino por ese aire de cantante de ópera o de jazz que uno le encuentra cuando ve alguna fotografía suya, siempre con un aire de misterio, como la que le hizo María Teresa Gómez Puertas y que ilustra una de las primeras páginas de su libro Perros de noviembre (La Isla de Siltolá). Es el cuarto de poesía que publica, tras El mar del otro lado, Nostalgia armada y Caricias perplejas, de 2009. Fiel a sus principios poéticos y vitales, que aquí son una y la misma cosa, Olga Bernad apuesta por la pasión. Desde el principio, a partir de una cita de Bukowski: "Encuentra lo que amas y deja que te mate". No podía haber elegido mejor. De eso va este intenso puñado de poemas donde el amor es absoluto protagonista. Dos versos certeros inician el discurso: "Todos los héroes eran hombres solos". "Todos los héroes eran hombres tristes". El primero y el último de "Todos los héroes". Y más adelante, en esa línea de aciertos: "Seguí pensando en ti tan en silencio / que a veces ni yo misma lo sabía". 
De entre los muchos símbolos, la noche. En "Esta noche", por ejemplo. Noche donde se abisman los sentimientos, siempre encontrados. Sí, hay algo de oscuro y hasta de maldito en este libro. De amor, ya se dijo, y de desamor. "Alejarse de alguien es como irse del mar / cuando acaba el verano", leemos. O: "Dejar de amar a alguien se parece / tanto a perder la fe". En el filo de la navaja: "asombrado / de que al amor le guste parecerse / un poco al fin del mundo". 

Otra fidelidad: el ritmo, que ella consigue, sobre todo, a base de endecasílabos, aunque en este libro uno aprecie un cambio en la música, menos clásico. Como noto una mayor complejidad en el planteamiento de la obra (entendida en su conjunto) y en la resolución lingüística de cada poema en particular. La sintaxis ha cambiado. Hay una mayor elaboración y abundan los sutiles juegos de palabras.

Poemas destinados a un tú cernudiano y a un yo autobiográfico, sin que por ello estemos ante una poesía confesional o intimista, en su más rancio sentido. 

Y un poema paradigmático y logrado: "La vida extrema": "Soñé que un animal me perseguía", un verso de once sílabas que me recuerda a otros de nuestro acervo literario, aunque en clave contemporánea. De Martínez Mesanza, pongo por caso.

En "Los perros y la nada" leemos: "La luna y yo, los perros y la nada, / y la vida cayendo / como una absurda lluvia incomprensible". "Conozco lo que amo", afirma. Y luego, en "No fear": "No he crecido en valor sino en misterio, / esa forma poética y absurda / de nombrar lo escondido / para calmar el mar de la impaciencia".

"Spira Mirabilis" es un poema largo donde Bernad demuestra de nuevo su solvencia. Como en "Maldito duende", "La tristeza de los apátridas" o "Escrito para amar". 

Como dijo Antón Castro (que acaba de publicar El musgo del bosque), "Olga Bernad posee una voz personal. Es minuciosa, tiene capacidad para crear imágenes vigorosas e inesperadas. Su poesía posee clima y tensión, ritmo y evocación, aspira a la belleza, incluso a la terrible, se atreve a abordar temas dolorosos o exultantes con libertad. Demuestra una convicción absoluta en la fuerza de las palabras. Cree en la vida extrema del lenguaje. Siempre está en el camino, aunque haya estado la tormenta. Y es ahí, en pleno tránsito, donde la sorprende la inspiración".
http://mayora.blogspot.com.es/2016/05/la-bernad.html

jueves, 19 de mayo de 2016

Ocho años de Caricias

Ayer este blog cumplió ocho años y yo no me acordé. Quizá ocho años de caricias sean mucha caricia para un adulto, un claro abuso de los preliminares, pero no quisiera dejar de recordarlo; aunque ahora el blog ya no tiene abierta la opción de comentarios y el diálogo se ha trasladado a otras redes, en su momento fue perfecto para mí: el descubrimiento de un sitio donde podía ir por libre y la primera ventana hacia los demás. Me trajo muchas más alegrías de las esperadas. Gracias a los que estáis ahí desde el principio. 

lunes, 16 de mayo de 2016

POST SCRIPTUM


 Ahora que es la hora del después, cuando después de publicar un libro todo empieza a desdibujarse y sólo queda (ay, Dios mío) hablar de él, y tú no sabes muy bien qué decir ni hacia dónde va lo siguiente, pero sabes que un proyecto terminado es siempre otro capítulo de la melancolía, es ayer, es no sé, es qué más da ya lo que sea si lo tuyo ya lo hiciste; ahora que las circunstancian mantienen el mar tan lejos, vuelvo al consuelo de las iglesias barrocas, esos muros en los que aún puedes confiar: la soledad sonora de la columnas salomónicas y los panes de oro. Aunque viejos profesores nos mostrasen el barroco desde su miopía (la cual deseaba ser clásica y sólo era torpe), algunos fuimos cayendo en toda esa verdad, el viaje del manierismo y el escorzo al sentimiento, la perspectiva rara, la belleza y el horror (vacui). Por eso nunca (jamais!) nos sentimos a gusto en las habitaciones minimalistas de nuestros ligues. Mobiliario indigno de personas adultas, todo como habitaciones para niños tontos que pudieran tal vez abrirse la cabeza contra alguna esquina. Y sí, podrían. Ese menos es más tan mentiroso. Esa simpleza, esa desolación. En la sombra barroca de San Carlos me abanica el talento, la precisión, la angustia y la paz de unos hombres complicados, atormentados, algo farsantes, tan humanos y divinos como el hombre del barroco y el de hoy. Esa sociedad sucia. La impostura del disfraz y esa terca verdad bajo sus muros. Todo junto. Y revuelto, como mi corazón. No sé qué capítulo nuevo escribirá mi ansiedad, pero estoy deseando instalarme en el futuro.

sábado, 14 de mayo de 2016

Fotos de la presentación de PERROS DE NOVIEMBRE en FNAC

Bueno, pues al final eso es lo que fue: un montón de amigos, de lectores, de escritores, de amigos lectores, de amigos escritores, de amigos lectores escritores. Y ellas acompañándome: LuisaMaríaCarmen. El jueves  fui feliz. Perdón por la alegría.

El libro.  Escribir. Para que alguien lo lea. De esto se trata.


La sala llena.
María Pérez Confussion iniciando el acto con la lectura de "Muerte de un mago en palacio"

Luisa Miñana comenzando la presentación, que fue más bien charla conmigo y con el público.  Soberbia.
La atención impagable.  Entre el público, algunos amigos y gente desconocida.  Vi o saludé en algún momento a Maria Pérez Heredia, Antonio Pérez Lasheras, Luis Carlos Marco Bruna, Raúl Guíu, Santiago Gascón, José Malvís, Carlos Manzano...   
Carmen Aliaga leyendo "Buscadores"

Carmen leyendo "Duermevela".


Poco tenía que decir tras las palabras de Luisa y las lecturas de María y Carmen, pero algo dije.
María cierra el acto leyendo "No fear".
Comenzando a firmar...
Dedicándole un libro a Ramiro Gairín.  
Los perros para Eva Antón, una amiga del colegio.

La mesa muy animada: Marimar Vallés, Luisa Miñana, Mónica Goremberg... 
Otro perro para la guapísima Marta Domínguez


Una foto de recuerdo con Ana María Alcubierre, que vino desde Girona.
Con MIguel Carcasona, Fran Picón, Fernando Sarría.
Muy sonrientes: Fernando Sarría, Miguel Ángel Yusta, Luisa Miñana, Fernando Aínsa. 
Nos vamos.  Queda la poesía. 
...Y la invitación de Siltolá de recuerdo.