jueves, 29 de octubre de 2009

Entrevista en el programa Borradores

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El pasado lunes 19 de octubre grabamos la entrevista para el programa Borradores de Aragón televisión. Se emitió el día 25 por la noche y por fin he conseguido traerla al blog. Falta el poema leído al final, y la grabación se accidentó y quedó dividida, aunque la entrevista está entera (parte 1: arriba; parte 2: abajo). Me encantó formar parte de un programa que incluía entre sus invitados a gente tan interesante como el Lebrijano, la cantante Buika o los chicos de La locura de Mabuse. Aquí se anunciaba su contenido. Estaba nerviosa porque nunca había pisado un plató, pero al final me sentí mucho más a gusto de lo que yo pensaba, cosa que debo agradecerle a Antón Castro y a su cordialidad y su experiencia. No nos conocíamos pero, un par de días antes de la entrevista, Antón me invitó a un café y ya noté que charlar con él era todo un placer. Le agradezco infinitamente su interés por el libro. Espero que os guste, hice lo que pude; aunque sigo pensando que hablar de poesía participa de la misma imprudencia que hablar de sexo: nunca llegaremos a atrapar su misterio y nunca, nunca la experiencia de uno es igual a la de otro. Hablé un poco de la mía, nada más.
La tele es el lugar más extraño al que me han llevado las Caricias…








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NOTICIERO
3 de noviembre: La versión íntegra de la entrevista publicada en el Heraldo el 31/10/09 de stá colgada desde el domingo en el blog de Antón Castro. 
1 de noviembre: Ayer salió publicada en el periódico Heraldo de Aragón parte de una entrevista que me hicieron. Podéis leerla en su versión virtual: AQUÍ o hacer click sobre la imagen de arriba para ampliarla
30 de octubre: Caricias perplejas estará por fin disponible esta semana en la Casa del Libro de Zaragoza (C/ San Miguel). Me avisan de que ayer estaba ya en la librería Antígona (Pedro Cerbuna, 25). También se encuentra en la librería Cálamo (Plaza San Francisco, 4). Despacito, pero van llegando...  Y os pongo el enlace para encargarlo directamente a la editorial, por internet: aquí. Y también en la librería Beta digital.
  
29 de octubre: La Portada de La revista Artes y letras del periódico Heraldo de Aragón muestra hoy una magnífica fotogragía de Fernando Gónzález Seral. No nos conocemos personalmente, pero ya hemos unido textos y fotos en más de una ocasión. Un honor y una alegría saber que Antón Castro llegó a su blog a traves del mío. Una prueba más de que internet es algo más que un inmenso chat, es también un escaparate alternativo y eficaz donde la exposición y el descubrimiento se complementan y donde elegir forma parte del juego interminable. Como muestra, Juan Manuel Macías publica unas traducciones de Alceo de Mitilene en Las razones del aviador, una revista literaria recién aparecida a la que deseamos el mejor de los vuelos.
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Hace un año:
Escrito está
La isla
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lunes, 26 de octubre de 2009

Monedas para el músico

Me he arrancado del pecho otra llama invisible.
La dejé con torpeza en el reverso
de un libro o de una carta.

Y, luego, en los bolsillos,
buscar unas monedas para el músico.
El violín de la calle limpia el aire
y vuelve cierto un mundo que vigila.

La belleza se ha muerto de esperarte.
Le hablé de mi impaciencia,
de mi forma
de cerrar filas, manos, versos, puertas,
por mantener a salvo una mirada.

Cerrar los ojos y dejar que el músico
se me lleve con él a cualquier parte.

No estuve en Samarcanda, conocía
los cuentos orientales, y me hablaste
de los aromas suaves de la seda,
de su olor de colores.
Sarracenos rompiendo el horizonte.

Si se perdió la voz de las leyendas
no fue por culpa mía.
¿Con qué razones miraré a lo lejos?
Ahora que la llama se ha clavado
en la mano que usé para guardarla,
miro la herida abierta,
miro el mundo.
Sólo el violín perdona la tristeza.

Olga Bernad
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NOTICIERO
26 de octubre: Nuevo eco de las Caricias Perplejas en el blog de Antón Castro. Julio Castelló también las hace visibles en su tablón de anuncios. Gracias a ambos por sentirlas y ayudar a que se sientan.
27 de octubre: Antonio Rivero Taravillo escribe en su blog sobre los tres últimos títulos de la colección Siltolá. Gracias por esa generosidad con las Caricias.
28 de octubre: José Manuel Benítez Ariza me regala este bombón en su Columna de humo. (Gracias, José Manuel;-) No me resisto a copiar su parte central:

En una mañana festiva me leí el libro de Olga Bernad, Caricias perplejas. La lectura de poesía, digan lo que digan los panegiristas del género (entre los que no me encuentro, pese a cultivarlo), es siempre superflua. Por eso es un lujo y un placer. Luego puede tener otras utilidades añadidas, no digo que no. Pero lo verdaderamente lujoso, e incluso lujurioso, de la poesía es su gratuidad. Un poco de sol, unas horas de ocio absoluto, un cierto trasiego en la casa, del que previamente te has desentendido, porque la vida en familia admite estos pactos tácitos... Leo estos poemas en los que tan claramente se manifiesta el gusto de escribir more metrico, con naturalidad y sin aparente esfuerzo. Hablar en endecasílabos, como se dice que los castellanohablantes tendemos a hablar en octosílabos -yo creo que eso sólo ocurría antes de Garcilaso-. Olga Bernad tiene ese don de la métrica interiorizada, hecha ritmo del hablar; y ello, sin que en su poesía haya demasiados elementos que apunten a eso que se ha llamado "tono conversacional", y que tantas veces ha degenerado en un amaneramiento más, o en objetos verbales tan acartonados como los "monólogos dramáticos" de Robert Browning, que tanto gustaban a Cernuda... No: la poesía de Olga Bernad no apunta a esa ficción, se conforma con ser palabra gozosamente entregada a su ritmo. Es retóricamente abundante, a la manera en que lo era la poesía del mejor Neruda o de Miguel Hernández, pero su retórica nunca parece superflua o innecesaria. Si acaso, concuerda con la sensualidad que aflora en algunos de sus poemas. No en vano en este libro se habla de "caricias" desde el título mismo. Uno lo ha leído con curiosidad, primero, luego con placer y creciente entusiasmo. Y lo cierra con la satisfacción de quien constata que, si bien todo se ha dicho ya, como dicen algunos, siempre es posible añadir una modulación personal a lo ya dicho.
A Olga Bernad la descubrimos en este mundillo de los blogs, que muchos juzgaban poco menos que la perdicion de quienes habíamos caído en semejante vicio, agravado además por la circunstancia de que quienes escribimos en este medio eludimos las dos grandes consideraciones de respetabilidad de las que suelen blasonar los escritores: la publicación de libros y/o la remuneración por la labor realizada. Escribir gratis y tener lectores que no compran libros. Vaya negocio. Y, sin embargo, de este semillero empiezan a salir buenos frutos. Uno es éste. Y no el único, por cierto.

Caricias perplejas estará por fin disponible esta semana en la Casa del Libro de Zaragoza (C/San Miguel). Despacito, pero van llegando...
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Hace un año:
Andábata XXX: Corazón (A piece of my heart)
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domingo, 18 de octubre de 2009

Caricias Perplejas para Antón Castro

Las cosas se entrelazan a veces de una curiosa manera. El jueves contactó conmigo Antón Castro, escritor y presentador del programa Borradores en la televisión aragonesa. Una mujer llamada Susana, gallega y librera en Hiperión, había recomendado mi libro a un amigo. Este amigo, Juan Marqués, poeta zaragozano afincado en Madrid y amigo de Antón, se puso en contacto con él para, a su vez, recomendárselo. Antón recordaba haberme leído hace un tiempo en el blog de Fernando Valls y se interesó de inmediato.

Ahora, cinco de los poemas de Caricias Perplejas y esta misma historia aparecen también en su blog, aquí, haciendo crecer los hilos invisibles que el azar y las palabras dibujan sobre esta red imprevisible, virtual y curiosamente concreta, en un mundo como el nuestro donde, como dicen las escrituras, todo es provisional.
Mil gracias, Antón.

El lunes grabaremos una pequeña entrevista para el programa Borradores. Nunca he ido a la tele y, sobre la poesía, soy mucho más partidaria de que hablen los poemas y de quedarme a un lado, cuidándolos mientras los pienso y dejándolos en paz después. Pero también es verdad que iré a donde haga falta, así que el próximo domingo 25 de octubre, quien conecte con la aragonesa, me tendrá por allí. A mí y a mis Caricias, en conversación con Antón Castro y acompañados por alguna foto de Fernando González Seral. Espero que el resultado os guste.

Olga Bernad

22 de octubre: Para el que tenga la suerte de estar por Madrid este fin de semana, los ganadores de "La voz más joven", entre los que se encuentra nuestro amigo, el poeta Juan S.-Vico, leen sus poemas en La casa encendida. Razón: aquí.
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Hace un año:
En un Simca 1200
La dureza
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lunes, 12 de octubre de 2009

Sevilla desde el Pilar



Han sido unos días muy intensos y todavía me dura la resaca de aroma sevillano. No visitaba la ciudad desde el 85, cuando tenía 16 años y la poesía no era para mí algo que escribir, sino mucho que vivir. Pero, igual que entonces, quería bebérmelo todo; e igual que entonces, lo he intentado.
Llegamos al hotel el jueves por la tarde, y rápidamente nos preparamos para la presentación en la Biblioteca Infanta Elena, en pleno parque de María Luisa. Llegamos al atardecer y enseguida nos encontramos con Javier Sánchez Menéndez, atento, tranquilizador, controlando todo. De repente, avalancha de presentaciones: Jesús Cotta, nervioso como yo; Juan Antonio González Romano, también inquieto a pesar de las tablas con los alumnos; Elías Marchite, un navarro de pura cepa, alegre, llano y tranquilo; luego se unió Miguel Agudo, al que tampoco se le notaba el nerviosismo. Antes de la presentación conocí también a Aurora Pimentel, ángel de la guarda que se desplazó desde Madrid; algunos navegantes de la red sevillanos con los que alguna vez he coincidido: Miradme al menos, Miguel Estrada, amigo antes de conocerle, Joaquín Alegre, José Luis Garrido
Comenzó Javier como maestro de ceremonias. Mi intervención fue la última, así que tuve tiempo de tranquilizarme, aprender de ellos e ir reconociendo entre la sala abarrotada más amigos: me hizo sonreír especialmente la presencia de José Miguel Ridao al lado de Angós, que me acompañó también en mi periplo sevillano.
A pesar del nerviosismo, disfruté de la intervención; el público, cálido como la ciudad, nos hizo sentir de maravilla.
Luego llegó la firma de ejemplares, se nos quedaron cortos y al final entregué hasta el que había guardado como recuerdo para Angós (pobre), pero no le importó. Sigo conociendo gente, ya más relajada, entre los comentarios del evento: Enrique Baltanás, José María Jurado, Antonio Rivero, tan jovencito y tímido…
Tomamos algo antes de cenar y vamos al hotel, una preciosa sala-biblioteca cerrada para nosotros. La noche fue estupenda, con Javier, Araceli y Marta, de la Fundación, y todos los autores con sus acompañantes. El chef, hermano de nuestro Ridao, se lució de verdad; el vino, el cava y la compañía hicieron lo demás. Por el sabio consejo de la mujer de Juan Antonio descubrí una maravilla llamada vodka caramelizado que va a ser un nuevo vicio en mi vida, estoy segura. Y es que siempre hay que aprender de los otros.
Me dormí como de niña, después de un día lleno de cosas maravillosas, levemente mareada por la bebida y los acontecimientos, feliz.
El viernes fue un torbellino: desayuno con Aurora en el hotel, que salía rápidamente para Madrid; unas pintas de cerveza con Antonio Rivero Taravillo, recién llegado de Liber, en un pub irlandés de la calle Alemanes, al lado de la Catedral. Comida y tarde con José Luis Garrido, guía y maestro por su Sevilla, paseos por el barrio de Santa Cruz que finalizaron en una terraza entre la calle Vida y el callejón del Agua. Cenamos con José Miguel Ridao y su mujer, Lola, y con su hijo pequeño, tan chiquitín que aún no puede separarse de su madre por cuestiones alimenticias. Se nos portó de maravilla, y eso que nos iban cerrando hasta las terrazas…
El sábado, un poco de turismo, muchas llamadas teléfónicas, visita tranquila a la Catedral y subida a la Giralda. Sevilla desde arriba, miles de fotos en mi corazón. Por la tarde, antes de partir, no pude evitar meterme diez minutos en un cíber, contestar algunos correos y descubrir esta entrada de Antonio Azuaga, siempre cerca, desde Sevilla también.
Por fin, la interminable noche de tren y la llegada de madrugada a Zaragoza, en plenas fiestas del Pilar recién estrenadas… Dejé el libro en la mesilla, esas Caricias Perplejas que tantas cosas han traído a mi vida. Pensé la palabra “gracias” antes de caer rendida y la volví a pensar al despertar. Gracias, gracias, gracias.

Olga Bernad

Nota: Os dejo unas fotos de la visita a Sevilla. Comienzan con una cerveza por beber, siguen con la presentación, una foto del final de la cena con todos los autores y sus acompañantes, otra del pub irlandés con Antonio Rivero Taravillo y José Luis Garrido, una más con José Miguel Ridao, Lola y su precioso bebé, junto a la Catedral en la noche sevillana… y una última un poco nebulosa, como el recuerdo, cuando la cerveza se ha acabado y queda la sonrisa, lo vivido y las ganas de volver.
Tengo un vídeo de dudoso sonido que, de momento, no se deja colgar. Seguiré intentándolo...








12 de octubre: Además de la entrada de Azuaga, dando una vueltecilla por la red he visto la de Juan Antonio, la estupenda crónica de Juanma, otra de Jesús Cotta y una nota de Europa Press que tampoco se deja enlazar.

13 de octubre: Alejandro Muñoz, hombre de palabra, ha paseado las Caricias Perplejas, tal como me prometió, por las playas del sur. Y me ha enviado una foto que lo demuestra. Quién estuviera allí...
José Luis Garrido escribe una estupenda reseña sobre las Caricias en su blog, Leyenda.
Mil gracias a los dos.

14 de octubre: La nota de Europa press se deja enlazar.

15 de octubre: Javier Sánchez Menéndez me envía fotos de mucha mejor calidad que las mías. Incluyo algunas.


17 de octubre: Por fin un amigo me ha convertido el vídeo en algo pubicable. Lo dejo como recuerdo, aunque se oye y se ve fatal.

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Al ser tan reciente, la distribución en las librerías por las distintas ciudades españolas tal vez no ha llegado, pero la colección ya está disponible desde la página de la Fundación ECOEM: tan simple como ir aquí.

jueves, 1 de octubre de 2009

Enciérrame en el sótano

Un hombre sopla vidrio. Es un sótano oscuro y, muy al fondo, un fuego rojo tiñe de alguna luz la estancia. El hombre sopla a través de un formidable tubo que acaba en una gárgola grisácea; en su punta se enciende una burbuja de cristal brillador que se dilata y pronto se endurece, fraguándose contra la rozadura invisible del aire. Él alarga su gran mano de hombre, recoge con atenta firmeza una esfera perfecta y me la entrega, concediéndole al gesto la naturalidad y la importancia de una vieja liturgia, la pureza de un culto recobrado donde prodigio y lógica amparan un enigma: nuestra necesidad de obedecer y un temor muy profundo a someterse; y un placer que esperaba, inevitable, tan paciente como una profecía. Me sonríe. Le amo. Tomo la esfera nueva en mis dos manos. La coloco en el suelo con cuidado. El suelo brilla y brilla, estoy llenando el suelo de burbujas. No queda espacio en blanco hacia la puerta. No nos iremos nunca. Me sonríe.

Olga Bernad

7 de octubre : el simpar Juan Manuel Macías recuerda en sus Diosas y sus nubes el evento de mañana en la Biblioteca Publica de Sevilla, la presentación de la Colección Siltolá de poesía y mis Caricias Perplejas formando parte de ella.
Gracias, hermano;-)
Pasaremos unos días por Sevilla, asi que aprovecho para despedirme hasta la vuelta. ¡Al Sur!
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Hace un año:
Lo que tardamos en olvidar un nombre
De la tristeza
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